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El gran reto de la economía española ante la digitalización

Aunque el país aparece entre los 30 países mejor preparados del mundo, la patronal del sector tecnológico desvela 10.000 empleos sin cubrir por falta de cualificación

El nuevo secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital, Francisco de Paula Polo Llavata/EFE
El nuevo secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital, Francisco de Paula Polo Llavata / EFE
José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El reto de la digitalización de la economía es tan grande que el Ejecutivo anterior llegó a crear en febrero un grupo interministerial para afrontarlo y el nuevo Gobierno está dispuesto a profundizar en esa vía, objetivo tan ambicioso como ineludible en el que España se juega hasta 35.600 millones de euros en el horizonte de 2020. Al menos esas son las previsiones que maneja la CEOE, que estima que impulsar un verdadero Plan Digital permitiría que el PIB se incrementase un 3,2% dentro de tres años.

Pero la duda es saber hasta qué punto empresas y particulares están preparados para lograr esa adaptación en un plazo prudencial y sin grandes sobresaltos. Y es que lo que hay en juego no resulta precisamente baladí. El llamado Mercado Único Digital es una prioridad «esencial» para la Comisión Europea que preside el luxemburgués Jean-Claude Juncker. Y cuando esté «plenamente funcional», las autoridades comunitarias estiman que «podría aportar» 415.000 millones de euros anuales a la economía de la Unión y «crear cientos de miles de nuevos puestos de trabajo».

Desde la patronal española estiman, por su parte, que se podrían generar hasta 250.000 empleos nuevos. Pero para ello sería necesario «revitalizar» lo que en su plan se denominan como «tres pilares básicos»: educación, innovación y emprendimiento. Asimismo, sería necesaria «la implicación de todas las Administraciones Públicas y de todos los sectores productivos». El Ejecutivo de Pedro Sánchez está dispuesto a ello aunque a priori ve complicado satisfacer la petición empresarial de «alcanzar» el 3% de gasto público (en PIB) en políticas de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) para 2020, duplicando así con creces el 1,2% actual (los últimos datos son de 2015) que deja a España un 39% por debajo de la media europea.

A la espera de que esa meta se pueda alcanzar, España se sitúa en una posición media en el ranking mundial de competitividad digital, que elabora el prestigioso Instituto Internacional de Desarrollo (IMD) de Lausana. Sobre un total de 63 países, ocupa el puesto 29, justo por delante de Italia (30) y superando a otra decena de socios de la UE, aparte de Turquía. Por delante, sin embargo, tiene a Alemania (18), la locomotora europea, Suiza (13), Noruega (12), Irlanda (10), Reino Unido (9) y Canadá, entre otros. También le superan claramente Emiratos Árabes Unidos (7), Singapur (6), Suecia (5) y Finlandia (4), El podio de esta lista, que mide la capacidad de los países para desarrollar y adoptar tecnologías digitales que puedan transformar su economía y sus sociedades, lo encabeza Dinamarca (1), seguida de EE UU (2) y Holanda (3).

Perfiles inadecuados

Esa podría ser una de las caras de la moneda de la digitalización en España. Entre las cruces aparece un problema que empieza a ser recurrente pero que empieza a resultar preocupante en el sector tecnológico. Según la patronal DigitalEs, las grandes empresas de este mercado «no encuentran los perfiles adecuados para cubrir sus ofertas de empleo». La consecuencia es que tienen cerca de 10.000 puestos de trabajo vacantes en la actualidad por falta de cualificación. El perfil más solicitado es el de grado superior o universitario en la rama de ingeniería informática o similar. El problema, sin embargo, es aún más grande porque esa simple titulación resulta por sí misma «insuficiente» dado que el nivel de especialización y experiencia que se requiere resulta bastante alta.

El segundo tipo de profesionales que más demandan las empresas pero sin encontrar una oferta suficiente de aspirantes son solo especialistas en 'Big Data', 'Business Intelligence' y tratamiento de datos -la nueva «materia prima más valiosa» amenazando incluso el reinado del petróleo, según estima el presidente de Telefónica, José María Alvárez-Pallete-, cuya demanda se va a mantener estable durante los tres próximos ejercicios, según DigitalES. Hablamos de las personas que manejaran en gran medida el tráfico de información para las empresas, aquellas de cuyo buen hacer dependerá también que la «disrupción tecnológica» de la que viene avisando el primer ejecutivo de la operadora española, no deje en la cuneta a unas cuantas compañías.

Una encuesta reciente de la consultora Capgemini a más de 1.300 altos directivos de más de 750 compañías, y entre ellas también españolas, apunta que el impulso a la cultura digital aquí está a la par que el de otros países. Así, superan la media internacional en el respaldo de nuevas ideas y experimentación (un 43% de los encuestados afirma que lo hace frente a un 35% del resto), pero están detrás en la adopción de nuevas actitudes desde la dirección (31% frente a 35%) y el fomento de decisiones basadas en datos (un 29% en comparación con un 38%). Donde unas y otras no distan apenas es en su poca confianza en sus capacidades digitales, pues solo un tercio (el 36% en España y el 34% en el mundo) las ve «suficientemente desarrolladas».