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Terry Gilliam: «Lo único malo de los españoles es su orgullo»

El exMonty Python estrena 'El hombre que mató a Don Quijote', un filme maldito que ha tardado casi 20 años en sacar adelante

El director Terry Gillliam durante la presentación de su película, El hombre que mató a Don Quijote' (2018) en el pasado Festival de Cannes./Franck Robichon (EFE)
El director Terry Gillliam durante la presentación de su película, El hombre que mató a Don Quijote' (2018) en el pasado Festival de Cannes. / Franck Robichon (EFE)
Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO

Cuenta la actriz portuguesa Joana Ribeiro, la Dulcinea del Quijote de Terry Gilliam, que cuando el director norteamericano (Mineápolis, 1940) empezó a trabajar en su película, ella aún no había nacido. Esa es la medida de la leyenda de 'El hombre que mató a Don Quijote', la cinta que el exmiembro del legendario grupo de humor Monty Python, autor de obras tan reseñables como 'Brazil' o 'Doce monos', siempre soñó con rodar y que estrena tras infinitas visicitudes. Casi 20 años después de ser concebido, el proyecto maldito de Gilliam ve la luz, con Jonathan Pryce convertido en Don Quijote, Adam Driver en el papel de un director de cine con el alma de Sancho Panza y la participación de los españoles Sergi López, Jordi Mollà, Rossy de Palma y Óscar Jaenada.

- ¿Qué siente al terminar un proyecto tan costoso como este?

- Estoy muy orgulloso porque hemos hecho un gran trabajo. Durante el rodaje formamos un gran equipo, con un grupo de actores fantásticos.

- ¿Pensó alguna vez en tirar la toalla?

- Muchas veces, pero lo que me sucedía es que, de repente, tras un día de desesperación, al día siguiente me levantaba con más ganas. Esto es lo que ocurre cuando pasas 20 años pensando en una película: tienes momentos álgidos y de bajón.

- Y en esos momentos de bajón, ¿qué le llevaba a seguir?

- Es que soy estúpido, ja, ja. En este tiempo, mucha gente me dijo que parara, pero yo dije que no quería parar. Cuando uno decide subir el Everest, tiene que llegar hasta el final, a la cima.

La crítica

- Hay muchas diferencias respecto al proyecto inicial, pero ¿en qué se parece esta película a la que usted tenía en la cabeza?

- Se parece en que todavía tenemos al Quijote y a nuestro hombre moderno, que se convierte en Sancho Panza. La película es un poco más compleja de lo que era al principio, pero la idea principal no cambia. Don Quijote es un hombre que ve el mundo de una forma completamente distinta al resto y sigue empeñado en que la realidad es como él la ve. Adam (Driver) interpreta a un director de anuncios; siempre he pensado que su pecado original era el de ser un hombre con talento, que decide hacer publicidad en vez de películas de verdad.

- ¿Se identifica usted con la forma en que El Quijote ve el mundo?

- Probablemente con esta película estoy tratando de entender mi propia existencia. Cuando era niño, yo pensaba que veía la realidad como el resto de la gente, pero luego me di cuenta de que no, de que me equivocaba. Y resulta que ahora mi visión del mundo me gusta más que la de los demás.

Crucifixiones sangrantes

- ¿Qué sintió cuando leyó 'Don Quijote'?

- La primera vez que leí el libro fue después de recibir 20 millones para hacer la película, ja, ja. Me encanta la historia, tiene muchos giros, no es un camino recto. Pero la que de verdad me enganchó fue la segunda parte. ¡Es un libro tan moderno...! Siempre he dicho que Pirandello lo aprendió todo de la segunda parte del Quijote.

- La película se localiza en Toledo y Fuerteventura, además de otros lugares en Portugal. ¿Cómo ha sido rodar en España?

- Tuvimos suerte porque rodamos al aire libre y nos hizo buen tiempo. Además, la gente del rodaje participó, muchos de ellos con sueldos más bajos que en otros trabajos, porque sabían que estaban en un proyecto marcado por la historia.

Jonathan Pryce y Adam Driver son los protagonistas de 'El hombre que mató a Don Quijote' (2018).
Jonathan Pryce y Adam Driver son los protagonistas de 'El hombre que mató a Don Quijote' (2018).

- La cinta retrata a los españoles como apasionados y religiosos. ¿Qué imagen tiene usted de nosotros?

- Me gusta la pasión que hay en este país. Cuando ves el arte español, los festivales que hay en la calle, eso te dice mucho sobre los españoles y uno piensa que están locos. Aquí, las crucifixiones son más sangrantes y más dolorosas que en cualquier otro lugar, se ve cómo la carne sangra y cómo el Cristo sufre. En Sevilla, en Semana Santa, ves a los niños tomando un helado en la calle, aparece la Macarena y todos se callan de repente. Lo único malo es el orgullo español, demasiado grande.

-Si los Monty Python volvieran a reunirse en este mundo de Trump y el 'Brexit', ¿estarían encantados?

- Lo que está pasando ahora en el mundo es una locura contra la que ninguna comedia puede competir. Eso sí, creo que la mitad de los Python está de acuerdo con el 'Brexit' y la otra mitad, en contra.

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