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'The Rain', a vueltas (otra vez) con el apocalípsis

La serie danesa prolonga un género que pusieron de moda 'Los 100' o 'The Walking Dead'

Alba August y Lucas Lynggaard Tønnesen en 'The Rain' (2018)./
Alba August y Lucas Lynggaard Tønnesen en 'The Rain' (2018).
Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

Los primeros minutos -por no decir el primer capítulo- de 'The Rain' son un déjà vu. La catastrófica desdicha que, en esta ocasión desemboca en un nuevo apocalípsis, es una lluvia letal de la que poco sabemos. Aunque la serie tiene factura danesa, el 'play' en versión original es lo único que nos podría poner sobre la pista.

La duda que asalta desde el arranque del primer episodio es: «¿Están recurriendo los guionistas a la narrativa 'MacGuffin'? La lluvia es ese elemento que condiciona la trama pero su peso narrativo sobre la misma no parece claro y su aparición tan solo es patente durante unos segundos en el episodio piloto. Eso sí, bestiales, en el sentido más literal de la palabra.

Simone (Alba August) y Rasmus (Lucas Lynggaard Tonnesen) son dos hermanos sacados de la escuela apresuradamente por sus padres. La causa es una fuerte lluvia -próximamente, virus mortal- que se avecina. Juntos, acuden a un búnker subterráneo donde los pequeños se quedan encerrados tras la huida de su progenitor para cooperar ante el fatal desenlace. Allí pasarán seis años, obligados a salir tras quedarse sin existencias para subsistir. ¡Y sin olverse locos!, ¡hasta cambia el actor que da vida a Rasmus!.

Una vez en la superficie pronto comprueban la desaparición de gran parte de la población y que los supervivientes pelean entre ellos por los recursos más básicos. Con unos grupos se enfrentan, con otros se alían, y todo para seguir las pistas que resuelvan el enigma que se esconde tras ese virus que ha sembrado un escenario post apocalíptico.

Un momento: ¿Apocalípsis o distopía? En cualquier caso supervivencia, la misma que vemos en 'The Walking Dead' o que intentaron colarnos en 'Revolution'. Donde hubiera zombies, apagones eléctricos ahora tenemos patrones climatológicos impredecibles con un enorme cartel que versa «se avecina tormenta». Y así hasta llegar a la misma máxima hobbesiana: «el hombre es un lobo para los demás hombres» al menos en sociedades colapsadas donde reinan los instintos humanos primarios. Ese reseteo para establecer nuevamente la frontera entre lo correcto y lo que no lo es.

La falta de originalidad de 'The Rain' no es necesariamente un defecto. Suena a visto pero se ve muy bien. Son capítulos cortos (a excepción del episodio piloto no alcanzan los 40 minutos), bien estructurados y decorados bajo un cielo plomizo a punto de explotar. No encabezará ningún ranking al acabar el año, salvo en Dinamarca, pero la historia se expande notablemente con el paso de los capítulos.

La nueva apuesta escandinava supera con éxito la prueba de subirse a un carro de éxito. No aporta nada al género de ciencia ficción salvo su ambientación nórdica y un rejuvenecimiento de los personajes protagonistas. Es ligera, actractiva y entretenida. Incluso, es capaz de mantener nuestra atención toda la temporada. Y eso, en los tiempos de sobreabundancia seriéfila que corren, no es moco de pavo.