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'Mary Shelley', la mujer detrás del monstruo

La película reivindica el talante feminista de la autora de 'Frankenstein', aunque el filme de la saudí Haifaa Al-Mansour carece de hálito fantástico

Elle Fanning es la protagonista de 'Mary Shelley' (2018)./
Elle Fanning es la protagonista de 'Mary Shelley' (2018).
Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Gonzalo Suárez dirigió en 1987 'Remando al viento', la película en la que un actor británico que todavía no era una estrella, Hugh Grant, conoció a su futura esposa, Elizabeth Hurley. La cinta, que permaneció dos años en la cartelera de un cine madrileño, recreaba la velada literaria más famosa de todos los tiempos. Ocurrió en 1816 en una mansión a orillas del lago Lemán, en Suiza. El anfitrión, Lord Byron, animó a sus invitados a que escribieran un relato de fantasmas para matar el aburrimiento. En Villa Diodati nacieron 'Frankenstein o el moderno Prometeo', de Mary Shelley, y 'El vampiro', de John William Polidori.

La reunión que dio origen a una obra considerada el germen de la literatura de ciencia ficción también se reproduce, bien avanzado el metraje, en el biopic firmado por Haifaa Al-Mansour.

Con su físico de delicada heroína romántica, Elle Fanning encarna a la escritora, a quien vemos por primera vez emborronando compulsivamente libretas recostada en la tumba de su madre, la pionera feminista Mary Wollstonecraft. Su padre, el librero William Godwin, precursor del pensamiento anarquista, la animará a encontrar su propia voz y a escribir a partir de vivencias y no de libros de otros.

Al-Mansour, la primera y única directora de Arabia Saudí, conocida internacionalmente gracias a 'La bicicleta verde', tiñe de reivindicación feminista la peripecia vital de su protagonista, mostrada en el filme como una mujer adelantada a su tiempo, remisa a ataduras y convenciones.

Douglas Booth y Tom Sturridge acompañan a Elle Fanning en 'Mary Shelley' (2018).
Douglas Booth y Tom Sturridge acompañan a Elle Fanning en 'Mary Shelley' (2018).

Mary Shelley tenía 18 años cuando firmó una obra maestra de la literatura universal. Había vivido la muerte de su madre, que falleció a los diez días de darla a luz, y la de un hijo que tuvo con el poeta Percy Shelley. Fue una apestada en la sociedad de su época al emparejarse con un hombre casado, cuya mujer acabaría suicidándose.

Ningún editor quiso publicar su obra, hasta que apareció anónimamente con un prólogo firmado por Shelley. Todos pensaron que él era el autor de esta historia sobre una criatura que destruye a un progenitor que osa desafiar a Dios.

Clichés sin vida

«Mary Shelley eligió escribir un libro que se salía completamente de los límites de lo aceptable en la literatura escrita por mujeres. Creó un género (ciencia ficción) que sigue estando dominado por voces masculinas», defiende Haifaa Al-Mansour.

'Mary Shelley' carece del aliento fantástico que Gonzalo Suárez imprimió a 'Remando al viento'. Tiene un pie en el canónico cine británico de época -naturaleza exuberante y romántica, escenografías lúgubres- y otro en la puesta al día de cierta literatura (Jane Austen) para consumo de un público joven que hasta hace no mucho veía la saga 'Crepúsculo'.

Hasta los peinados del guapo Douglas Booth (Percy Shelley) y de Tom Sturridge (Lord Byron) -insoportables ambos- son perfectamente actuales. En resumen, la Mary Shelley de Al-Mansour necesita una descarga eléctrica a semejanza de su criatura para comunicar pasión y arrebato, al igual que los personajes a su alrededor, clichés sin vida en una imaginería gótica.