El mal estado de la carretera y los neumáticos demasiado gastados aumentan los accidentes

En una frenada a 80 km/h un neumático de clase A recorre 12 metros menos que uno de Clase E./
En una frenada a 80 km/h un neumático de clase A recorre 12 metros menos que uno de Clase E.

Más de 820.000 turismos están circulando con la banda de rodadura de las gomas por debajo del mínimo legal

El Real Automóvil Club de España (RACE) y la marca de neumáticos Goodyear acaban de presentar el estudio Neumático y asfalto. Juntos por tu seguridad, donde quieren constatar la falta de mantenimiento que existe tanto en las infraestructuras, principalmente en las carreteras secundarias, como en un elemento clave de seguridad del vehículo como son los neumáticos.

Existen tramos de vía en los que las rodadas que van dejando los neumáticos de los vehículos pulen los áridos que conforman el asfalto, lo que disminuye el nivel de agarre. Si además, el neumático no tiene una profundidad suficiente en la banda de rodadura, o el nivel de agarre está por debajo del deseado, el riesgo de sufrir un accidente por salida de la vía, choque por alcance o atropellos se incrementa de forma exponencial.

España cuenta con una red de carreteras de 165.593 kilómetros, en donde llama la atención que la inversión en mantenimiento del 2010 al 2012, se ha reducido un 27 % pasando de 2.437 millones de euros a 1.775 millones. Este nuevo escenario de las partidas destinadas a tener a punto las infraestructuras, se traduce en un deterioro del estado de los firmes, hasta el punto de que un 38 % de vías presentan agrietamientos y deformaciones provocadas por la rodada de los neumáticos, según datos del último informe de la AEC.

Por otra parte, según un estudio realizado en las ITV de Atisae en 2012 se ha reflejado el mal estado de los neumáticos. De los 203.476 turismos inspeccionados, un total de 7.482 presentaban defectos graves o muy graves, lo que representa el 3,7 %, tendencia que no ha variado desde el año 2010. Si se traslada estos resultados al parque de automóviles (unos 26 millones), se obtendría que 823.159 turismos están circulando con defectos graves o muy graves en los neumáticos, y el 70 % lo hace con una profundidad de las ranuras principales de la banda de rodadura que no cumple las prescripciones reglamentarias y un desgaste irregular excesivo en la banda de rodadura.

Otro dato importante sobre cómo ha evolucionado negativamente el estado de los neumáticos, es el número de asistencias realizadas por el RACE por pinchazos y reventones, que ha aumentado un 20 % en los últimos cuatro años, esto es, de 40.136 asistencias en 2010 a 48.305 en 2013. Si en 2010 representaban el 9,7 % de las asistencias realizadas, en 2013 este porcentaje se eleva al 11,1 %.

El número total de fallecidos ha disminuido en los últimos años muy considerablemente, pero al analizar la evolución del peso que tiene cada tipología de accidente sobre el total, se puede ver que existen dos tipos de accidentes. Por un lado, los que están muy relacionados con una posible falta de agarre entre asfalto y neumático, los denominados salida de vía, que se han incrementado del 30,3% en 2010 al 34,8% en 2012. Por otro, el atropello a peatón que apenas aumentan del 18,1 % al 18,7 %.

Para evitar estos accidentes el usuario debe identificar las zonas donde es más probable encontrar asfalto con poco agarre. Son carreteras con alta intensidad de vehículos, donde la fuerza que ejerce el neumático sobre el asfalto es mayor debido a bruscas variaciones de velocidad o trayectoria, o bien por la presencia de tráfico pesado, lo que provoca una mayor fatiga del firme. Existen algunas pistas que nos indican que se trata de un pavimento con pérdida de textura superficial y pulimento, como por ejemplo detectar un exceso de reflejos del sol o de los faros del vehículo en el firme.

Gracias al etiquetado europeo del neumático puesto en marcha en noviembre de 2012, la calidad se observa simplemente con echar un vistazo a la etiqueta. Se puede escoger aquellos con un mayor nivel de adherencia, los de la clase A, o las calificaciones más altas en agarre sobre mojado. El efecto puede variar según vehículo y condiciones de conducción, pero en una frenada de emergencia, la diferencia entre llevar neumáticos con el nivel más alto de agarre o llevar neumáticos clase G, podría reducir la distancia de frenado hasta un 30 %.

El dibujo de los neumáticos y la presión de inflado son esenciales para asegurar la adherencia. El mínimo legal que puede tener el dibujo de los neumáticos es de 1,6 milímetros, pero con la calzada mojada es muy recomendable circular al menos con una profundidad de tres milímetros, para conseguir drenar el agua por los surcos ante capas de agua de mayor espesor y no sufrir el efecto aquaplanning. Por supuesto, la presión de los neumáticos ha de ser la recomendada por el fabricante y comprobada con el neumático frío cada mes o ante un viaje largo.

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