Y vinieron los Reyes con el aguinaldo

Nadie se quiso perder la llegada de los Reyes Magos. /Avelino Gómez
Nadie se quiso perder la llegada de los Reyes Magos. / Avelino Gómez

Miles de mirandeses grandes y pequeños acudieron un año más a la cabalgata. Ilusión, alegría y nostalgia se mezclaban en sus miradas

SILVIA DE DIEGO

No hay siete maravillas del mundo a los ojos de un niño sino siete millones de maravillas. En fundados con gorros, guantes y abrigos hasta las cejas con ojos centelleantes por la ilusión y el frío esperaban con ansia la llegada de sus Majestades los Reyes Magos que fieles a su cita y puntuales en el reloj a las 18.00 horas llegaban a la estación de tren, aunque en mi móvil, adelantado por las no necesidades de la vida marcaban las 18.05. Melchor, Gaspar y Baltasar, viejos sabios del recorrido, mostraron su sonrisa y amabilidad con los miles de asistentes que desde antes de las cinco y media habían acudido para coger sitio en primera fila. «El año pasado me dio los caramelos Baltasar, y este año ha sido Melchor, me ha dicho que no coma muchos que luego se me pican los dientes», sonríe una pequeña Paula de 4 años que le dice a su padre que le parecen pocos juguetes para tantos niños a lo que su padre responde. «Uff, todos los demás los tienen en un almacén gigante en el polígono es que aquí sólo traen una pequeña muestra».

En la Cabalgata nada se deja a la improvisación y muchos de los participantes cuentan con la experiencia de otros años. Algunos llegan incluso desde Vitoria. «Salí de trabajar en Miranda a las cuatro de la tarde, llegué a Vitoria, les he metido en el coche y para Miranda de nuevo. No nos perdemos la cabalgata por nada del mundo», comenta Estíbaliz mientras acaba de rematar la indumentaria de sus dos pequeños que van vestidos de renos, como ella, en representación del colegio Cervantes.

El rugir de las motos Harley y la Banda Municipal de Música marcan el inicio del recorrido. Uno de los moteros, ataviado todo de dorado capa incluida, con un inseparable Scrat de paquete anima a los visitantes junto a sus compañeros de motor por toda la calle La Estación no sin antes contemplar la carroza de regalos elaborada por primera vez por el grupo carrocero 'Más que Matillas'. «Los preparativos han sido una locura al igual que en el mes de septiembre. Hemos estado trabajando cerca de un mes. Al final, optamos por algo grande y se nos ocurrió la estrella de Oriente por tener también un poco de cabida para los pequeños del barrio. En total son veinte y el más pequeño con año y medio», destaca Ainhoa Nanclares.

Tras la carroza de regalos irrumpe la del Rey Melchor con dos gigantescos muñecos de nieve arropados en todo momento por el Grupo Infantil de Danzas Familia Castellana y los valientes de los colegios mirandeses que se animan a participar. Los alumnos de Anduva ataviados como muñecos de nieve y numerosas estrellas en representación de la Sagrada Familia.

Buen botín

Varios caramelos caen a mis pies y ni siquiera los veo pues numerosos niños y niñas salen a la velocidad del rayo a su encuentro cual gorriones hambrientos en busca de algo que picar. «Los regalos de mañana y lo de coger caramelos es lo mejor de las Navidades. Mira todo el puñado que llevo ya y es sólo el principio. Al final, le quitaremos la gorra al abuelo porque no hemos traído bolsa», dice un niño. Sus Majestades nunca escatiman en caramelos y , en esta ocasión, las delicias sin gluten tienen un peso en la báscula de 1.000 kilos que se reparten durante el recorrido.

Las notas musicales y el baile del Grupo Infantil de Danzas Jacinto Sarmiento al son del villancico 'Ya vienen los Reyes', marcan la llegada en el recorrido de la Carroza del Rey Gaspar, decenas de chimeneas que no son otros que los jóvenes del colegio Los Ángeles y otros tanto del Príncipe de España como angelitos acompañan a un Gaspar emocionado por la acogida de la ciudad un año más.

Por último, La Rana Gustavo y Súper Coco, entre otros, adornan la carroza de uno de los Reyes con más seguidores Baltasar. Junto a él, la participación en su séquito de los niños y niñas del colegio Cervantes vestidos como renos, y los alumnos de Las Matillas con su traje en forma de regalo. El gran camión de sorpresas, los bomberos y los representantes de Cruz Roja cierran el desfile.

Melchor, Gaspar y Baltasar hacen un alto en el camino y se dirigen hasta el Belén Viviente en el parque Antonio Machado donde visitan a los participantes y les transmiten todo su cariño.

La parada no dura mucho ya que continúan hasta la meta fijada en los soportales del Ayuntamiento donde atienden todas y cada una de las peticiones de los pequeños, algunas parecen imposibles, pero los Reyes Magos son capaces de conseguirlo todo. «Si el regalo que has pedido no te ha llegado es porque o no hay o porque los Reyes, muy sabios que son, te traerán otra cosa que te dará una mayor felicidad», le dice una abuela a su nieta que la mira sin mucha convicción.

Tras escuchar los deseos y peticiones Sus Majestades se dirigen a llevar regalos y, sobre todo, mucho amor y cariño a los niños y niñas que se encuentran ingresados en el Hospital Santiago Apóstol y hoy en su agenda visitarán las residencias Mixta, San Miguel y Ciudad de Miranda.

 

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