Una vida de pasión por y para el cine

Público asistentes a una sesión en el Novedades. /Avelino Gómez
Público asistentes a una sesión en el Novedades. / Avelino Gómez

El Cine Novedades y la familia Acha celebran sus bodas de plata en 2019 tras su amor a primera vista en 1994

SILVIA DE DIEGO

Pronto, el próximo 2019 la familia Acha hará las bodas de plata, 25 años en un matrimonio muy especial con el cine Novedades. Como todo matrimonio que se precie ha pasado por varias etapas pero como el amor y la pasión por la profesión es lo que impera, su futuro, de momento, está más que asegurado.

El cine Novedades es el único que queda de todos los que surgieron en una época doraba para el ocio y el espectáculo de la ciudad en unos años en los que el público era muy distinto al actual. En la década de los 70, por ejemplo, el número de habitantes en Miranda ascendía a 34.000 aproximadamente y ocho eran las salas que ofrecían películas, conciertos y representaciones teatrales. Avenida, Apolo, Cinema, Novedades, Astoria y Mecisa eran las seis salas protagonistas a las que se unían el aula del colegio de los Jesuitas y el Hogar del Productor. Entre todas ellas ofrecían cerca de 6.000 asientos para que los mirandeses de la época pudieran evadirse de su rutina diaria y soñar a ser un héroe o una heroína de la gran pantalla. Vidas ajenas que, en realidad, se hacían muy propias, sueños y esperanzas que confluían y que se ponían a flor de piel con muchas de las bandas sonoras, el maravilloso trabajo de los actores de doblaje o la gran interpretación de algunas estrellas de la gran pantalla.

El Novedades ha sobrevivido a los avatares del tiempo, a los gustos sociales, a la demanda tecnológica, a las cifras y a la competitividad del sector y resurgió como el Ave Fénix de sus cenizas.

Como si se tratase del pequeño Totó junto a Alfredo, protagonistas de la icónica Cinema Paradiso, Íñigo Acha recuerda sus inicios. «Es curioso porque mi padre y yo nos complementábamos bastante bien. Él era la parte de sapiencia , de industria y sabía cómo abordar la parte comercial, es decir, cómo llegar a las personas que suministran las películas. A mi en cambio, me gustaba trastear en la cabina y siempre estaba yendo a otros cines para ver qué mejoras podíamos ofrecer y cómo hacerlas realidad», recuerda.

Para el «pequeño terremoto que siempre quería traer cosas nuevas» el fallecimiento primero de su madre y luego de su padre supuso un duro golpe y es que como decía Alfredo en Cinema 'La vida no es como la has visto en el cine, la vida...Es más difícil'. «Ahora mismo es lo que más echo de menos, es duro tener que lidiar con personas que a mi no me conocen y el funcionamiento es mucho más industrial. Los cines pequeños siempre hemos representado muy poco. Ahora es muy normal dar películas aunque no te conozcan, antes no pasaba eso. El cine Novedades tiene un código central para Europa y eres un número más. Si a ellos les salen las cuentas el Novedades tiene una copia de esa película. Se ha perdido la humanidad», lamenta.

En estos 24 años su amor por el cine y su dedicación han hecho que el Novedades esté donde está y no se haya convertido en una fachada más para el recuerdo. Los bancos corridos del antiguo Salón de 1922 siguen vivos en las butacas de hoy en día del cine.

Junto a la imagen, el sonido va de la mano e Íñigo Acha hace hincapié en que a través del mismo se trata a cada película como un individuo diferente. «Cuando enseño la cabina a los más pequeños que vienen de los colegios siempre les digo lo mismo. Spielberg puede hacer una grandísima película con un montón de medios técnicos e invertir mucho dinero en postproducción, pero si la cabina no está dotada o el señor que está en ella no tiene el día todo se echa por tierra. Con algo tan sencillo como el potenciómetro se puede causar un desastre».

Acha reivindica la importancia del sonido. «Tiempo y cariño. A cada película hay que tratarla de forma individual. No tiene nada que ver que estés dando Parque Jurásico, una comedia americana , una película española o una europea, las grabaciones no tienen nada que ver una con otra y los puntos de foco tampoco. Cada película es un mundo diferente. Si ofreces lo establecido en el estándar no atinas», aclara. Las redes sociales son protagonistas en nuestro día a día, desayunamos, comemos, cenamos y hasta incluso dormimos con ellas. Las críticas son frecuentes e Íñigo Acha asegura que a veces se disfrazan de constructivas pero hacen daño. «Vivo esto con mucha pasión. La gente hace sus cuentas y realiza una multiplicación rápida 10 pases, dos horas, 20 horas semanales de trabajo. Solamente preparar cada película para que suene como tiene que sonar en función del género que es y el público objetivo tiene su curro. Tienes que dormir muchas noches aquí porque si quieres dejar el cine para que se ventile no lo puedes dejar abierto. Si realmente vives el cine debes hacerlo en tu casa para que la experiencia sea plena para el espectador», reconoce.

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