Vesuvius mira la amenaza de cierre con la planta produciendo al 100% y con buenas previsiones

Un cartel muestra el rechazo al cierre de la planta en la propia verja de las instalaciones del polígono de Bayas. /A. G.
Un cartel muestra el rechazo al cierre de la planta en la propia verja de las instalaciones del polígono de Bayas. / A. G.

El Consistorio aprueba una declaración institucional de apoyo a la plantilla y rechazo a la decisión «unilateral e injustificada» de la firma

CRISTINA ORTIZ

El anuncio de un ERE de extinción de empleo para toda la plantilla ha pillado a la planta mirandesa de Vesuvius a pleno rendimiento y con carga de trabaja suficiente ya garantizada para seguir produciendo al 100% hasta final de año. «Estamos desarrollando la actividad con total normalidad. Seguimos fabricando. Nos van a cerrar con la fábrica llena. Las previsiones eran bastante buenas», explicó María Calvo, portavoz de la plantilla de la fábrica mirandesa, que reconoce que «la noticia está resultando muy dura».

No ha habido ningún cambio desde que la pasada semana, el jueves, recibieran la notificación de un expediente que les abocaría al cierre y sobre el que esperan recibir información complementaria en la reunión que representantes de los trabajadores mantendrán con la dirección de la multinacional mañana en la sede asturiana de Langreo, donde está la otra planta vinculada al sector del acero que la firma tiene en España.

Así que en los últimos días la plantilla ha centrado su movilización en recabar el apoyo de la ciudadanía y de las administraciones incluido el Ayuntamiento de Miranda, que ayer aprobó por unanimidad una declaración institucional para solidarizarse con los trabajadores y rechazar el cierre de las fábricas de Miranda y Asturias. Decisión que dejará en la calle a 130 personas, incluidas las 17 que tienen su puesto de trabajo en el polígono de Bayas. «Se trata de hacer un poco de ruido porque no sabemos hasta qué punto es posible parar esta decisión de cierre. Pero al menos, intentaremos salir lo mejor parados».

Tienen claro que el ERE de extinción planteado no responde a problemas económicos o de carga de trabajo, sino que se trata de una deslocalización. Se busca trasladar la actividad que ahora se desarrolla en España a la ciudad polaca de Skawina, donde la multinacional con sede en la City londinense y líder en el mercado de la cerámica refractaria, tiene una planta a la que ha dotado de una mayor capacidad productiva para absorber lo que ahora sale de las fábricas españolas. «Allí han realizado inversiones, la han dotado de más personal, de máquinas, han creado turnos...», explicó Calvo.

Están convencidos de que de no ser por esa ampliación, la fábrica de Miranda «tendría trabajo de sobra» para atender los pedidos que, en su mayoría, realizan empresas con sede en España, a los que Vesuvius seguirá vendiendo sus productos pero trasladándolos desde Europa del Este. «La mayoría de nuestro mercado es nacional, por lo que los mismos productos se importarán. Vendemos a Arcelor Mittal, Megasa, Celsa, Acerinox... Se va la producción pero no el mercado», apuntó Calvo; al tiempo que reconocía que también llevaban bastante tiempo haciendo exportaciones a lugares como Catar o Estados Unidos.

«Ya cerraron las plantas en Italia y otra del País Vasco, dedicada a la fundición en lugar de a las acerías como nosotros. Si ahora cierran en Miranda y Langreo desaparecería la organización. Quedaría algo de oficina de logística y almacén en Izurtza y una planta de pintura en Igorre;aunque como parte de Foseco (otra firma)».

La argumentación en la que Vesuvius apoya esa decisión de cierre se asienta en la falta de medidas proteccionistas para frenar las importaciones de fuera de la UE y los altos coste de emisión que, en su opinión, podría dar lugar a una caída en la producción de acero en la región.

Pero ese es un argumento que no comparten los trabajadores y tampoco el Ayuntamiento que, en su declaración institucional asegura que la amenaza de cierres es una medida con la que, denuncian, la empresa «busca abaratar los costes, trasladar la producción, para hacer mayores aún los beneficios sin tener en cuenta a los trabajadores y la apuesta que estos han realizado para conseguir ese éxito de la multinacional».