«El 90% de los tumores de cáncer de próstata son curables»

Virginia Ruiz habló sobre el cáncer de próstata. /Avelino Gómez
Virginia Ruiz habló sobre el cáncer de próstata. / Avelino Gómez

La radioncóloga Virginia Ruiz apuntó también que la mayoría de los pacientes puede llevar una vida normal

MARÍA ÁNGELES CRESPO

El movimiento Movember se puso de manifiesto gracias a una nueva iniciativa de Giafys, que propició la presencia de la radioncóloga del Hospital Universitario de Burgos, Virginia Ruiz. La especialista en esta enfermedad abordó en esta ocasión la situación actual del cáncer de próstata.

Ofreció con su habitual lenguaje asequible para todo el auditorio –mayoritariamente masculino–, en primer lugar un mensaje positivo, basado no en un deseo sino en la realidad de los datos. «Podemos ser optimistas porque el noventa por ciento de los tumores de cáncer de próstata son curables y la mayoría de los pacientes puede llevar una vida prácticamente normal».

Existe un porcentaje que presenta más complicaciones para la curación total, pero apuntó que en relación con esos casos también es posible dar buenas noticias ya que «cada vez están saliendo más tratamientos para esos tumores que se hacen más resistentes y cada vez podemos prolongar un poco más la supervivencia de estos pacientes, con una calidad de vida notable».

Es el cáncer de próstata uno de los más prevalentes entre los hombres y, al igual que con otros con los que existe una mayor concienciación sobre su existencia y la necesidad de realizar pruebas diagnósticas preventivas, Virginia Ruiz apuntó que en este caso no existe unanimidad entre los especialistas.

«Hay cierta controversia. En los años noventa se popularizó el tema del PSA, parecía que era una prueba muy sensible pero luego se ha visto que se ha diagnosticado a personas que probablemente no tendrían ningún problema. Te adelantas en el diagnóstico y la evolución de los tumores es muy indolente».

Así las cosas ahora se considera que la consulta con el urólogo debe realizarse por parte de pacientes mayores de cincuenta años «que tengan síntomas como algún problema al orinar o de disfunción eréctil, así que la línea de corte estaría entre los cincuenta y los sesenta años. Si hay antecedentes familiares en la edad más temprana y, si no, se puede retrasar hasta los cincuenta y cinco o sesenta».

Más reticentes

Esta especialista trata con muchos pacientes y la experiencia le dice que ante esta enfermedad los hombres son siempre más reticentes que las mujeres. «A hacerse las pruebas y a todo, en general. Les cuesta ir al médico, cuando están en la fase de enfermedad les cuesta manifestarse».

Apunta Ruiz que esos recelos se han ido disipando gracias a iniciativas como la de Movember. «Ha servido para visibilizar a los hombres, y eso es bueno», pero recuerda que no hay ninguna asociación de pacientes de cáncer de próstata «como hay con el cáncer de mama. Empieza a haber iniciativas y asociaciones que hablan de este cáncer pero son pocas». Algo que, lógicamente redunda como bien sabe ella en que no exista en la actualidad «la misma concienciación de cara a investigar. Cuesta un poquito más».

Confía en que poco a poco la situación vaya cambiando. Mientras eso ocurre ella sigue exponiendo cómo se encuentra ahora mismo la del cáncer de próstata y no duda a la hora de reiterar que «aunque en ocasiones pueden surgir problema, como con cualquier enfermedad, la mayoría de los casos no son sólo tratables, sino que también son curables. Los tratamientos que se aplican suelen ir bien».

Centros satélite si, pero también convenios con otras autonomías

Hace escasas fechas tras una gran presión por parte de una asociación de Ávila se ha conseguido arrancar de la Consejería de Sanidad el compromiso de la creación de un centro satélite para algunos tratamientos del cáncer en esa ciudad.

Para Virginia Ruiz es una buena fórmula. «El problema que tenemos en la Comunidad es la dispersión geográfica y llegar a los centros donde tienen radioterapia es muy complicado en determinadas zonas, y crear un centro satélite como éste, que dependería de Salamanca es bueno. Una vez a la semana distintos médicos irán a Ávila y se tratará del mismo modo que en el centro de referencia y eso puede ser una solución para que los pacientes tengan un acceso más cómodo».

Aun apoyando la idea no tuvo reparos en comentar que hay que hacer otros planteamientos «y no ser tan cerrados con el tema de las autonomías». Iniciativa que en Miranda se entiende perfectamente dada la proximidad de ciudades como Vitoria o Logroño. «Mucho más cercanas que Burgos, así que yo creo que se tendría que llegar a algún convenio para que con pacientes de determinadas zonas se hicieran lo que se llaman isocronas; es decir, qué es lo que te pilla más cerca, y hacer un concierto con la comunidad vecina».

A su juicio lo fundamental es conseguir que «el beneficiado sea siempre el paciente, él es el importante y tenemos que trabajar para conseguir que todos los obstáculos que ahora algunos puedan encontrar para recibir el tratamiento con comodidad, desaparezcan», aseveró.

 

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