Trece proyectos buscan hacerse realidad con el apoyo de POLO Positivo

Una de las reuniones de trabajo celebradas por representantes de las empresas implicadas en la aceleradora. /E. C.
Una de las reuniones de trabajo celebradas por representantes de las empresas implicadas en la aceleradora. / E. C.

Uno ya ha recibido el visto bueno de los cinco miembros de la aceleradora y «se están poniendo los medios para que empiece a trabajar»

CRISTINA ORTIZ

Burgos es un provincia eminentemente industrial, pero eso no implica que no deba seguir creciendo evitando, por un lado, la 'fuga' de jóvenes hacia otras zonas y, por otro, atrayendo a emprendedores de distintos puntos de España interesados en implantarse aquí.

Algo que, evidentemente, puede resultar más sencillo si quien quiere lanzarse a la aventura industrial recibe apoyo tanto económico como en forma de experiencia de entidades con mucha implantación en el territorio y una larga trayectoria; criterios que cumplen las cinco entidades que conforman POLO Positivo, la primera acelerada de proyectos vinculados al sector secundario, que ha creado tres programas diferentes de apoyo.

Y, de momento, en apenas cuatro meses, han conseguido captar la atención de 13 emprendedores dispuestos a poner en marcha sus proyectos en la provincia si logran el apoyo que necesitan. Son los que se han presentado a Imán de Ideas, uno de los tres planes de la aceleradora, al menos, en este primer ejercicio, y con el que se busca atraer iniciativas industriales o de servicios de apoyo a la misma.

De esos ya registrados, «uno está aprobado y se están poniendo los medios para que empiece a trabajar». Se trataría de un nuevo servicio tecnológico vinculado a la Industria 4.0, sobre el que no se ha desvelado nada más de su contenido a la espera de que eche a rodar.

Otros cinco están en fase de prueba y «siete se han desestimado por no cumplir los requisitos o porque el comité ejecutivo (formado por las cinco entidades) no les ha visto suficiente viabilidad», apuntó Javier Cuasante, director de desarrollo de programas POLO positivo; al tiempo que recordaba la importancia que se da a que se trate de propuestas sostenibles, porque más allá de favorecer el empleo se busca hacerlo creando un entorno en el que se pueda vivir. «Había proyectos que se escapaban un poco de esas premisas y no han salido adelante».

La mayoría de esos 13 presentados a la convocatoria han llegado de fuera de los límites de la provincia, fundamentalmente de Madrid, Bilbao o Palencia, y tienen claro que han dado el paso atraídos por el peso específico que en el ámbito industrial tienen los socios del programa.

«Eso es lo que buscábamos de partida. La Fundación Caja de Burgos aporta el conocimiento de cómo poner en marcha estos proyectos y las cuatro grandes empresas, de cuatro sectores diferentes, cuentan con mucha experiencia y personal muy experto en distintos ámbitos» apuntó Cuasante, consciente de que el grueso de los que hasta ahora han llamado a la puerta de POLO Positivo buscan «poder poner en marcha su idea y validarla en alguna de las cuatro industria para luego lanzarse al mercado. Eso es que muy pocas aceleradoras están poniendo a disposición de sus usuarios».

Precisamente, ése es uno de los elementos distintivos de una iniciativa, que a la hora de desarrollar los proyectos pilotos de cualquier nueva iniciativa industrial abre a los seleccionados las puertas de cuatro empresas con sede en todo el mundo. De hecho, con el proyecto ya seleccionado, están trabajando para ver dónde hacer el desarrollo in situ. En principio, la opción con más peso es la de que se trabaje en tres de las firmas que integran al aceleradora, en distintas sedes, con el objetivo de que pueda tener «mucha más capacidad de desarrollo para ponerlo en marcha», valoró Cuasante.

Pero como no solo se trata de crear, sino de mantener e impulsar lo que ya hay en la provincia, la aceleradora cuenta con una iniciativa centrada en ese área que bajo el nombre de Impulso Pymes busca ayudar a crecer a empresas ya implantadas en Burgos. La idea está orientada a firmas de entre 30 y 100 trabajadores – el sistema mayoritario en nuestro entorno– que ya han puesto a prueba su modelo y que necesitan profesionalizar la gestión para seguir creciendo.

«El programa está enfocado a que desarrollen un plan estratégico, lo pongan en marcha, implanten los planes de acción, los sigan... y den el salto de pequeña a mediana. Estar focalizados en el día a día impide a veces tener esa visión que en el medio plazo les va a permitir crecer», detalló director de desarrollo de programas de la aceleradora.

Para la primera edición, en este proyecto la captación de candidatos se está realizando entre empresas que están vinculadas a las cuatro industrias que forman parte de POLOPositivo. «Tienen un montón de firmas proveedoras a las que les viene bien esta iniciativa y con las que contactaremos»; aunque, de momento, se han formalizado 7 solicitudes de las que una ha sido desestimada, otra ha sido retirada por la propia empresa y 5 siguen en estudio.

Pero tanto en este programa como en el de Imán de Ideas los números pueden seguir creciendo, porque ambos proyectos mantienen abierta la convocatoria. No hay fecha límite para su presentación. Eso es algo a lo que los impulsores de la aceleradora dan mucha importancia. «Un emprendedor puede tener una idea en enero o noviembre, por lo que no nos cuadraba mucho marcar un plazo cerrado. Si quiero estar abierto a recoger los proyectos más interesantes tengo que estar abierto en cualquier momento», argumentó.

Eso sí, no solo cuenta la idea, aunque ésta sea importante de cara a la viabilidad del proyecto. De hecho, «uno de los aspectos que más se está valorando es el equipo, las personas y los emprendedores que están detrás. Eso es lo que de verdad va a hacer que se llegue a crear una empresa».

De momento, los números de iniciativas presentadas atraídas por las propuestas de una aceleradora que acaba de nacer se considera positivo por los participantes, pero sin olvidar que lo verdaderamente importante es la calidad de los proyectos que les lleguen.

A estas dos iniciativas se sumará en breve Desafío Industrial, un apartado de 'retos', para el que ya se han definido el contenido y las condiciones, pero que no se publicarán hasta el 2 de septiembre. «En esta primera edición va a haber solo un reto y hemos tratado de que sirva para las cuatro industrias y que la solución sea utilizable también por las Pymes», explicó Cuasante; que reconocía que no ha sido fácil definir el problema a plantear. «El trabajo principal ha sido de los departamentos de I+D».