El tráfico de camiones se duplica en la autopista entre Burgos y Miranda desde que es gratuita

Varios camiones pasan ayer bajo los ya inutilizados arcos de peaje de la autopista en Armiñón. /A. G.
Varios camiones pasan ayer bajo los ya inutilizados arcos de peaje de la autopista en Armiñón. / A. G.

El 70% de los vehículos pesados que circulaba por la nacional opta por la AP-1, que soporta una media diaria de 7.400

MARÍA JOSÉ PÉREZ

El previsible aumento del tráfico que se produciría en la autopista entre Burgos y Armiñón (AP-1) a raíz de su liberalización se ha convertido en realidad de forma inmediata. Por la vía de alta capacidad, gratuita desde el pasado 1 de diciembre, circulan ahora más turismos y, sobre todo, más vehículos pesados; hasta el punto de que se ha producido un trasvase del 70% de los camiones que hasta entonces utilizaban la carretera N-1 para sus desplazamientos.

La cifra del 70% ha sido aportada a la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) por «los ayuntamientos de los municipios afectados por el trazado de la N-1 y que, desde hace años, venían reclamando bien la gratuidad de la autopista o bien el desvío obligatorio de los vehículos pesados», explica Juan José Gil, secretario general de la entidad.

Aunque los datos oficiales que registra en sus estaciones de aforo el Ministerio de Fomento todavía no están disponibles, las cuentas de los ayuntamientos sirven para poner número a las percepciones de los usuarios de una y otra carretera. Teniendo en cuenta la utilización media de ambas hasta el pasado noviembre de 2018, ese trasvase del 70% significa, en números absolutos, una media de 3.674 trailers más al día por un trazado que ya soportaba 3.727 cuando era de pago. Es decir, ahora son unos 7.400 los camiones que transitan a diario por la primera autopista que ha pasado a ser gratuita al vencer su concesión.

Lo importante, destaca Gil, es que el cambio se ha producido «de manera natural, no forzada», como hubiera sucedido si la AP-1 hubiera continuado siendo una vía de peaje. De hecho, la Dirección General de Tráfico «tenía previsto establecer un desvío obligatorio para los camiones a la AP-1 y finalmente ha desistido del proyecto», al estimar que ese traspaso del 70% ya es suficiente para conseguir, entre otras cuestiones, una fundamental, aumentar la seguridad en la nacional y reducir la siniestralidad.

Los transportistas que han optado por esa alternativa celebran la gratuidad. «Es positiva, buena», pero advierten de que «va a ser necesario adaptarla, porque al estar pensada como una autopista de peaje tiene pocas salidas y eso puede resultar muy peligroso», plantea Eusebio de Miguel, presidente de la Asociación de Empresas de Transporte de Carga Completa de Burgos. Debido al caudal de vehículos que soporta ahora esta vía «si se produce una nevada o un accidente que la corta puede convertirse en una ratonera porque, por ejemplo entre Pancorbo y Briviesca, en esos 30 kilómetros, no hay posibilidad de salir a la nacional». De momento, con la liberalización del peaje los conductores van «más tranquilos y se han acortado los tiempos», celebra De Miguel. A pesar de que «la velocidad no es un elemento importante para los camioneros porque la tienen limitada», como recuerda el secretario de Fenadismer, «que haya dos carriles permite acortar en tiempo los trayectos porque se mantiene la misma velocidad», añade el presidente de la asociación de transportes.

Los camioneros no son los únicos que celebran la gratuidad de la autopista Burgos-Armiñón. Los conductores particulares recuerdan que se ahorran 12,25 euros en el trayecto de ida y otros tantos en el de vuelta, aunque convivir con muchos más camiones que antes afecta «a la seguridad», critican. Quienes están más satisfechos son los usuarios de la nacional. «Nosotros circulamos mucho más tranquilos», admite Rafael Solaguren, portavoz de la Plataforma de Afectados de la N-1, que entiende que, en estos primeros meses, «los transportistas deberán ir adaptando sus rutas».

La reducción del tráfico en esta vía y el correspondiente aumento en la autopista «se notó desde el mismo día siguiente», añade Solaguren. Dependiendo de los puntos «la caída del tráfico en general en la N-1 va del 20% al 60%, según los distintos datos que manejamos», aporta Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados. «Además, la eliminación del peaje da mayor fluidez a la autopista», indica como otra ventaja más Arnaldo.

 

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