Teresa Ribera confía en que el plan por fases para desmantelar Garoña esté listo este año

Ander Gil, Miguel Ángel Adrián, Esther Peña y Aitana Hernando arroparon a la ministra Teresa Ribera en su visita a Miranda. /A. G.
Ander Gil, Miguel Ángel Adrián, Esther Peña y Aitana Hernando arroparon a la ministra Teresa Ribera en su visita a Miranda. / A. G.

La ministra de Transición Ecológica espera que en paralelo a los trabajos, que durarán de 10 a 12 años, se impulse el tejido industrial

CRISTINA ORTIZ

Desde que la central nuclear de desconectó de la red en diciembre de 2012 y sus propietarios dieron por amortizada la instalación, poco se ha avanzado ni en su desmantelamiento ni en el desarrollo de alternativas empresariales y económicas para la zona. El denominado plan Garoña impulsado por el Gobierno de Zapatero apenas tuvo vigencia y, tras él, no ha habido nada.

Realidad que ha llevado a que, en estos momentos, la planta se haya convertido en «un icono de lo que hay que hacer y de lo que no hay que hacer», apuntó la actual ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, de visita ayer en Miranda para mantener un encuentro con simpatizantes y afiliados socialistas, entre los que se encontraban la alcaldesa, Aitana Hernando; el senador, Ander Gil;y la diputada, Esther Peña.

Una cita en la que avanzó que en los meses que ha estado al frente del Ministerio se ha encargado a Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos) que trabaje directamente con Nuclenor para «entender bien» la situación en la que se encuentra la zona y, de esta manera, «garantizar la seguridad de unas instalaciones que han estado operativas durante mucho tiempo»;pero que también llevan varios años sin actividad, pese a lo que, «lamentablemente», no se ha hecho nada.

De manera paralela, apuntó que se había solicitado a la entidad pública una «aceleración de los planes de desmantelamiento en términos completamente seguros». Petición que, ya avanzó Ribera, conllevará un periodo de entre 10 y 12 años en el caso de Garoña. Si bien, el plazo se definirá más concretamente cuando se tenga el calendario de trabajos; algo con lo que espera contar este ejercicio.

«Nos gustaría acabar 2019 con un contrato claro de ingeniería» para estas tareas, acompañado de «programa por fases» de cómo se irá operando esta actividad y «poder estar iniciando actividad el año próximo», apuntó la responsable de Transición Ecológica.

Pero lo hizo dejando claro que la medida «no será suficiente para la zona», al menos, en términos de reindustrialización, actividad económica y trabajo. Aunque las labores de desmantelamiento tendrán un efecto positivo en el empleo en el entorno, a medio plazo «hay que crear un tejido industrial, una actividad económica que permita que quienes quieren quedarse en la zona puedan hacerlo con trabajo digno y servicios adecuados».

En este punto, Ribera destacó que «toda la reactivación asociada», a la llamada 'Transición Justa' es «fundamental» para el entorno de Garoña. Un proyecto cuya finalidad principal es «poner particular atención y prestar espacio en la toma de decisión a los vecinos», pero que no partirá de cero ya que se pueden retomar «instrumentos que ya existen», como el Reindus de Garoña del que algunas propuestas quedaron paralizadas con la llegada del PPa La Moncloa. «Hay elementos de acompañamiento de la reactivación industrial que retomar y otros previstos para municipios nucleares que hay que ver de qué manera pueden servir para la diversificación de actividades, además de buscar soluciones 'ad hoc' con planes, programas y presupuestos específicos para esa 'Transición Justa'».

Y es que, recalcó, no está en los planes del Ministerio tratar de resolver la situación de futuro con «una convocatoria de subvenciones». Conocer la opinión de quienes residen en la zona y tienen empresas en esas es clave desde su punto de vista. Se tratará de trabaja de manera conjunta para «identificar objetivos, prioridades y el acompañamiento financiero».

Dentro de este ámbito entrará la revisión de las propuestas del Plan Garoña para ver cuáles si necesitan actualización, se siguen considerando prioritarias pese al tiempo transcurrido o se abandonan. «Hay un sentir colectivo y una implicación por parte de los trabajadores y de las autoridades locales que ayudan mucho a identificar las dinámicas que pueden funcionar y las que no. Eso es bueno. Siempre es mejor contar con lo que existe para contrastar, comprobar... Lo importante es mantener la apuesta en el tiempo», zanjó.