El servicio de teleasistencia encadena cinco años de crecimiento sostenido de usuarios

Más del 20% de la población mirandesa supera los 65 años de edad. /A. G.
Más del 20% de la población mirandesa supera los 65 años de edad. / A. G.

El programa municipal, que se encuentra prorrogado desde el pasado mes de noviembre, acabó el año con 426 usuarios

CRISTINA ORTIZ

El envejecimiento de la sociedad mirandesa, con casi un 21% de su población por encima de los 65 años de edad, empuja también al alza la demanda del servicio de teleasistencia en la ciudad. Un programa que viene encadenando cinco años de crecimiento sostenido, cerrando el último ejercicio con 439 usuarios. Representan un 3% más de los registrados en 2017, con 426.

Pero el porcentaje de crecimiento es notablemente superior si se realiza la comparativa con los números de altas de 2014, cuando había 271 personas con ese dispositivo. Eso supone que en cinco años ha aumentado más de un 38% el total de usuarios que cuentan con este servicio a través del Ayuntamiento, que tiene adjudicada su gestión a la empresa Clece.

Crecimiento que, en momentos puntuales, ha llegado a ser superior, ya que en el último año se atendieron un total de 536 personas. Casi un centenar más de las que figuraban en el registro al concluir el ejercicio.

En 2018, según los datos que maneja el departamento de Servicios Sociales de la ciudad, la persona usuaria tipo de este servicio es una mujer, de entre 80 y 90 años, que vive sola y que accede al servicio por el sistema público. Un colectivo que al concluir el ejercicio llevaba, de media, más de 27 meses con el dispositivo.

Conexión a través de la que, de media, recibieron 2,4 llamadas mensuales por parte de los responsables de la gestión del servicio para la realización de seguimientos periódicos, con los que se busca tener la seguridad de que se encuentran bien y no tienen ningún problema.

Cuando sí lo tienen basta con que pulsen el botón del dispositivo para contactar con un interlocutor. La estadística marca que lo pulsaron alrededor de 7 veces al año, aunque en más de la mitad de los casos –hasta en 4 ocasiones–, tal y como se ha podido constatar, accionaron por error o para probar que el sistema funciona. Las otras 3 estuvieron relacionadas con caídas, emergencias sanitarias o para comunicar algún dato relevante, como la pauta de medicación, la ausencia o regreso…

Hay que tener en cuenta que más de la mitad de las personas con las que se intervino el pasado año a través del programa de Teleasistencia vivían solas en casa. Concretamente, hasta el 59% de las 536 que llegaron a contar con el dispositivo a lo largo del ejercicio. De todos aquellos ciudadanos que estuvieron en los listados del servicio en 2018, la mayoría figuraba como titular del mismo, hasta 454, que representaban el 84,7% del conjunto. Los otros 82 restantes, el 15,3%, contaban con ese mismo apoyo pero sin ser su nombre el que figuraba en el 'contrato'.

Entre los objetivos principales del servicio municipal de teleasistencia figura el fortalecer el sentimiento de autonomía y seguridad de los mayores que residen en Miranda, de cara a facilitar así que puedan prolongar su permanencia en su entorno habitual. Algo que los datos vendrían a refrendar, si se tiene en cuenta que al finalizar 2018, hasta 6 de cada 10 usuarios tenían entre 80 y 90 años. Una franja de edad en la que en 2018 se integraban 2.889 personas. El 8% de la población Miranda. Colectivo en el que además llama la atención el hecho de que el número de mujeres duplique al de hombres. Según los datos de Servicios Sociales, el grupo menos representativo era el de menores de 60 años, seguido del de 60 a 65 y el situado entre 66 a 70 años.

Teniendo en cuenta el tipo de servicio, resulta lógico que la inmensa mayoría de los usuarios supere los 65 años. Al cierre del último ejercicio estaban por encima de esa edad el 95% de los registrados en teleasistencia. En el 5% restante los colectivos con mayor representación son personas que presentan algún tipo de discapacidad (3,42%); que tienen diagnosticada alguna enfermedad crónica (1,59%); y las personas que conviven con esos usuarios (0,45%).

Evidentemente, no solo hubo altas. También se produjeron bajas, que estuvieron motivadas esencialmente por el traslado de los beneficiarios a una residencia. Ese fue el motivo del 41% de las cancelaciones. A éste le siguieron los fallecimiento (el 31%); los que optaron por tener una cuidadora las 24 horas del día (13%); y el traslado a una vivienda con familiares (11%).

La terminal de teleasistencia que se instala en el domicilio está conectada con la central de asistencia a través de línea telefónica, mediante la pulsación de un botón que activa un sistema de comunicación manos libres. El número total de alarmas por pulsación atendidas en 2018 fue de 3.592. De éstas, 1.948, más de la mitad, fueron por error, si bien, en estos casos, «el operador aprovecha para verificar el funcionamiento del terminal, saludar a la persona usuaria y actualizar si es preciso algún dato». El tiempo medio de respuesta fue de 9,3 segundos.

El servicio que gestiona Clece en la ciudad se encuentra en prórroga forzosa, ya que el plazo de adjudicación concluyó en noviembre del pasado ejercicio. Ya se tenía que haber licitado de nuevo. Servicios Sociales está a la espera de que se publique por parte de la Junta normativa de teleasistencia avanzada, para publicar de manera conjunta en la ciudad la adjudicación de teleasistencia y Ayuda a Domicilio, con la idea de que ambas recaigan en una única empresa (ahora ya es así pero se llevan de manera independiente) para «poder ampliar los servicios que se prestan y optimizar los recursos públicos», concluyó el responsable del área, Pablo Gómez.