La saturación de las estaciones vascas provoca largas colas en la ITVde Miranda

Vehículos esperando su turno para pasar la ITVen la tarde de ayer en la estación de Miranda. /C. O.
Vehículos esperando su turno para pasar la ITVen la tarde de ayer en la estación de Miranda. / C. O.

La espera para pasarla revisión a un coche puede superar en algunos momentoslas dos horas

CRISTINA ORTIZ

sperar diez minutos o dos horas para pasar la ITV en Miranda es cuestión de suerte en estos momentos. El aumento de conductores vascos –sobre todo de Álava y Guipúzcoa– que desde hace varios meses acuden a la instalación mirandesa para cumplir con ese requisito, tratando de esquivar la saturación de los talleres de la vecina comunidad autónoma, lo hace imprevisible. «Esta mañana (por ayer) había bastante cola, pero a mediodía la situación era fluida, la normal», explicó su responsable, Federico Alonso, que, teniendo en cuenta la dinámica de las últimas semanas, esperaba un repunte para última hora de la tarde, «cuando la gente sale de trabajar».

Un momento de presión elevada, hasta el punto de que hay jornadas en las que han tenido que avisar a los conductores que estaban esperando de que no les iba a dar tiempo a entrar en el cupo del día y que, por tanto, tendrían que volver. «Es algo que nos está pasando últimamente. No podemos atender a todos los que vienen a pasar la revisión a lo largo de la jornada. Algunos que han llegado a las ocho u ocho y media no han podido entrar;y es difícil decirle a alguien que a venido desde Vitoria o de Miranda mismo que no le vas a poder atender aunque falte hora y media para cerrar porque con los que hay delante ya tienes el cupo cubierto. Es difícil de entender para ellos y duro de decir para nosotros», apuntó.

Y es que aunque tienen un horario ininterrumpido de 7.30 a 21.30 y han ampliado el personal –hay tres personas organizando las colas–, las cuatro líneas de revisión con que cuentan las instalaciones marcan unos límites.

Además, hay que tener en cuenta que, de manera habitual, dos de ellas se centran en atender vehículos pesados. Solo los sábados, una jornada con menor actividad del transporte, se puede dedicar una de a la revisión de turismos, que es «el sector en el que más se ha notado el aumento». Esto permite pasar de manera simultánea tres automóviles, a cada uno de los que se dedican, de media, unos 25 o 30 minutos. «Dependiendo de cómo sea el coche».

Tiempo que se duplica en el caso de los camiones, un tipo de automóvil que también ha crecido, «aunque no en la misma proporción», en una estación que, tradicionalmente, «siempre ha visto bastante vehículo pesado» por su ubicación junto a rutas de transporte. «Estos andan mucho, recorren muchas distancias y en sus rutas pueden aprovechar para pasar la ITV en cualquier otro sitio. Los turismos intentan ir al sitio más cercano que tienen para no desplazarse mucho», valoró.

La actividad diaria ha aumentado «entre un 20% y un 30%» en la instalación ubicada en la zona de servicios de Arasur desde que las instalaciones vascas comenzaran a adaptarse a una normativa europea que implica más tiempo con cada coche. Si bien reconoce Alonso que no es éste el momento de mayor presión, «los meses más críticos fueron abril y mayo. Junio estuvo por encima de lo normal pero no tanto;al igual que ahora».

De momento, lo que no se han planteado los responsables de la ITV de Miranda es implantar un sistema de cita previa, siguiendo el modelo de funcionamiento de la mayoría de las estaciones vascas. Aquí nunca lo ha habido porque «la afluencia de vehículos era normal y no había un tiempo de espera excesivo», así que apuestan por dar un margen de tiempo para ver si la situación vuelve a los cauces habituales una vez que abran en la comunidad vecina nuevos puntos en los que pasar la ITV.

De no ser así a largo plazo, quizá tengan que replanteárselo, tal y como reconoció Alonso. «Lo bueno de no tener cita es que el conductor puede acudir a pasar la revisión cuando quiera; lo malo, que se montan estas colas. La gente es imprevisible y muchos vienen a l a misma hora. Hay que tener un poco de paciencia. En todos los años que llevamos funcionando nunca hemos tenido estos problemas», concluyó.