Santa Gadea se adentra en el cultivo de lavanda

El granero en una de las fincas en las que ya crece la lavanda. /A. G
El granero en una de las fincas en las que ya crece la lavanda. / A. G

La plantación actual ocupa 4 hectáreas, de las que la mitad forma parte del Espino, donde sus gestores han levantado una destilería

CRISTINA ORTIZ

El lila teñirá de color los campos de Santa Gadea del Cid en unos tres meses. Tonalidad que se extenderá a lo largo de las cuatro hectáreas de terreno que se han destinado al cultivo de esta planta aromática con la que se busca ofrecer una alternativa al cultivo de cereales y, al mismo tiempo, dar un impulso al turismo cultural en la zona.

Aunque como todo negocio de campo, tal y como reconoció Laura Gazpio, una de las impulsoras del proyecto, es «muy difícil, no todas las condiciones dependen de ti». Pero se muestran optimistas con los resultados, porque «aunque es una planta que requiere una inversión inicial un poco más alta, luego necesita mucho menos mantenimiento y cuidados, con lo que se equilibra la balanza. Es de secano, se desarrolla sola, y la única competencia que tiene son las malas hierbas», explicó.

La iniciativa comenzó a fraguarse hace ahora un año, impulsada por los gestores del Monasterio del Espino, contando con el apoyo de experimentados agricultores de lavanda de Guadalajara a la hora de elegir la variedad a plantar y cómo y dónde hacerlo. Acabaron eligiendo una finca amurallada perteneciente a la comunidad de Misioneros Redentoristas en la que anteriormente se encontraba un convento Franciscano.

En ella también se ha levantado un edificio de madera, de unos 400 metros cuadrados, llamado a convertirse en la destilería que hará posible la extracción de la esencia de lavanda para su posterior venta a empresas del sector cosmético, en la que tiene múltiples aplicaciones. El denominado Granero de San Francisco es el lugar elegido para realizar el secado y el almacenaje de la planta, una vez que llegue el momento de la recolección. Y también el espacio que acogerá el alambique en el que se efectuará el proceso de transformación que «es muy sencillo y económico. No necesita aditivos. Lleva una destilación natural», detalló.

Es algo que pudieron comprobar con las pruebas que realizaron el año pasado con la primera 'cosecha'. La recogida en las dos hectáreas que los responsables del Espino destinaron entonces a esa planta y a las que éste ejercicio se han sumado dos más de agricultores de la zona. Un primer paso para un cultivo que consideran que debería abarcar unas 30 hectáreas de extensión para conseguir un volumen de esencia que haga viable la destilería y permita consolidar el proyecto.

Evidentemente, están muy lejos de ese número, pero valorando que sería muy difícil conseguir que los agricultores se animaran a plantarlas si no tenían dónde llevarlas, se animaron a crearla. «Hemos asumido ese riesgo», apuntó.

En este proceso de transformación están contando con el apoyo técnico del Centro Tecnológico de Miranda (CTME), que les ha incorporado al programa del Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE)de Castilla y León. Evidentemente, antes de lanzarse a la aventura, los gestores del también Espino han analizado las posibilidades de comercialización.

Hay que tener en cuenta que se trata de un mercado «muy reducido y hermético». De hecho, Gazpio reconoció que antes de conseguir el apoyo de agricultores de Guadalajara para realizar la primera plantación «recibimos bastantes negativas. Además, la escasa información que nos daban era difusa y contradictoria».

Una vez puesto en marcha el proyecto toca conseguir que haya más que se vayan sumando a la fase de cultivo. De momento, reconoce que la acogida en la zona está siendo muy buena, pero también es consciente de que los agricultores tienen un perfil conservador y que les cuesta apostar por algo que no tenía presencia en la zona. Quizá por eso valora muy positivamente que ya hay alguno que ha mostrado su disposición a cultivar lavanda en unas fincas muy adecuadas también por ser muy visuales. «Es posible que todo el frente del monasterio el año que viene estén también teñidos de morado», concluyó.