El reciclado de aceite vegetal sigue siendo una asignatura pendiente

Un ciudadano recicla aceite en uno de los 13 puntos de recogida distribuidos en la ciudad. /Avelino Gómez
Un ciudadano recicla aceite en uno de los 13 puntos de recogida distribuidos en la ciudad. / Avelino Gómez

De los 13 puntos de recogida distribuidos por la ciudad es el contenedor de la Plaza de Abastos el que recoge la mayor cantidad

SILVIA DE DIEGO

ELCORREO ha salido a la calle a preguntar si los mirandeses reciclan el aceite vegetal y la respuesta en general ha sido poco favorable. Ante la pregunta de por qué no lo hacen. La respuesta de la mayor parte de los consultados es la misma, el punto de recogida está lejos de su casa por lo que optan por la solución más rápida, su eliminación por el fregadero de la cocina.

La muestra no es muy amplia y puede tomarse como orientativa. Se ha encuestado a seis personas cercanas a los más de 10 puntos de recogida existentes en la ciudad en los diferentes barrios y los resultados revelan que de los casi 80 consultados tan solo 15 aseguran reciclar aceite con asiduidad, una cifra que alcanza los 25 que confiesa hacerlo de forma esporádica. El resto reconoce lamentar no contribuir en su proceso de reciclado. «Creo que sería interesante que los age0ntes implicados aumentaran los puntos de recogida y pusieran más por la ciudad», reconoce Carmen Martín del barrio de La Charca.

Por su parte, para Aspodemi el cuidado con el entorno sigue siendo esencial y desde hace más de ocho años es el colectivo que gestiona el servicio de recogida de aceite vegetal que permitió recuperar durante el 2017 un total de 8.710 kilos frente a los 8.225 del recién finalizado 2018, unas cifras que revelen un descenso en la cantidad total de 575 kilos. Dos personas son las encargadas de este servicio que acuden a los puntos de recogida una vez al mes. El promedio de kilos recogidos ronda los 55 y si analizamos la cantidad recogida en cada uno de los puntos los datos revelan que el contenedor que más recoge es el situado en el Mercado de Abastos en la calle Ramón y Cajal con un total de 1.280 kilos. En el otro lado de la balanza el que menos cantidad de aceite acumula es el punto situado en la zona de los Ángeles con 205 kilos.

En la actualidad los ciudadanos pueden acudir a los 13 contenedores ubicados por zonas. El Casco Viejo cuenta con uno en la calle Independencia, la zona de la Casa de Cultura también dispone de otro en el número 29 de la calle Río Ebro, el de la Plaza de Abastos lo encontramos en la calle Ramón y Cajal y el de la zona de La Charca en la calle República Argentina, 72 en la isla de contenedores.

También existen puntos de recogida cerca de supermercados como es el caso del situado en la calle Vitoria 27 o en la carretera Bilbao en el área de supermercado E.Leclerc. «No creo que existan pocos sitios, creo que el problema es más nuestro por comodidad», reconoce un vecino de Las Matillas. Los lugares de almacenamiento se completan con los instalados en El Crucero en la carretera de Orón con la calle Aguzanieves, en Ronda del Ferrocarril con calle Arenal, en carretera Logroño con Arenal en calle Vierzón con Juan Ramón Jiménez y en la zona de carretera de Logroño con calle Europa sin olvidar la entidad local menor de Orón y los contenedores distribuidos en La Puebla y en Condado de Treviño.

En cuanto a la cantidad de aceite recogida en los establecimientos de hostelería con los que mantienen un acuerdo para la retirada de restos de aceite vegetal usado, el cómputo total asciende a 4.431, 5 kilos en 2018 frente a los 5.564 kilos de 2017.

Otras alternativas

Verter el aceite usado por el fregadero causa mucho daño al medio ambiente y, según los datos un litro de aceite usado contamina 1000 litros de agua. Entre las fórmulas que buscan reutilizar el aceite usado destaca la ideada por un inventor español que convierte precisamente el aceite usado para cocinar en jabón para lavar ropa. El ingeniero medioambiental Sergio Fernández, junto con la colaboración de una socia, bautizaba su proyecto hace unos años con el nombre de 'SOUJI' que significa limpieza en japonés. «Es un compuesto innovador que consiste en reciclar el aceite usado de nuestros hogares convirtiéndolo en jabón detergente de agradable aroma en menos de un minuto y sin sosa cáustica», explican. Su comercialización «está siendo bien acogida» aunque los consumidores reconocen su elevado precio. «No debe ser comparado con un detergente ecológico al uso. Además obtienes un jabón detergente que no necesita suavizante y tiene muchos usos, pero lamentablemente el hacer un producto que cumpla con el ciclo de una economía circular y sostenible es caro y los márgenes son bajos. No obstante, tenemos otras opciones para ponernos a disposición de todos los bolsillos», reconocen.