Problemas de aparcamiento en el hospital un año después del cierre del parking aledaño

Wncontrar hueco no siempre es fácil. /Avelino Gómez
Wncontrar hueco no siempre es fácil. / Avelino Gómez

El estacionamiento perteneciente a Orón se clausuró tras no llegar a un acuerdo con Sacyl

TONI CABALLERO

La semana pasada se cumplió un año del cierre del parking contiguo al Hospital Santiago Apóstol, que ayudaba a descongestionar el estacionamiento del centro médico. El parking 'pirata' estaba ubicado junto a la carretera BU-730 y contaba con una superficie de aproximadamente 4.578 metros cuadrados, unas 120 plazas de capacidad. El terreno, perteneciente a la Entidad Local Menor de Orón, está valorado en un importe de 17.580 euros.

Ricardo da Rocha, el alcalde de la pedanía, propuso entonces «ceder el terreno unos años» a Sacyl a cambio de que «se encargasen de realizar las obras» de acondicionamiento del estacionamiento, «pero no regarlo». La administración regional contestó esgrimiendo que «los hospitales de Sacyl ocupan terrenos calificados como Sistemas Generales de Equipamientos, que deben estar determinados por el planteamiento urbanístico general del municipio correspondiente, y siempre han sido cedidos por los Ayuntamientos afectados»; en todos los casos.

La alcaldesa de Miranda, Aitana Hernando, intentó mediar entre ambas instituciones en pro de los intereses de los ciudadanos. Hernando propuso que Orón cediese la parcela y que la Junta se encargase del acondicionamiento, ya que «es un servicio más del hospital y nadie aparca en ese parking si no acude al centro sanitario». Sin embargo, el estacionamiento acabó siendo clausurado el verano pasado después de no alcanzarse un acuerdo entre las partes implicadas.

Un año más tarde, la dificultad para encontrar aparcamiento en el hospital es una realidad más que palpable. Pilar Ruiz, una mirandesa veterana que acude regularmente al Santiago Apóstol para recibir su dosis de Sintrom, da prueba de ello: «Es imposible aparcar, acabas desesperada después de dar varias vueltas al hospital. Me suele traer mi hija en coche y termina dejándome en la puerta mientras ella busca un hueco. Lo mejor es venir en autobús, pero una se va haciendo mayor y cada vez cuesta más», asevera.

Otro mirandés, Manuel García, de 42 años, también quiso hacer referencia a la ineficacia de las instituciones para solucionar este problema. «No sé si es un problema del hospital, de Miranda o de Castilla y León; pero normalmente no se viene aquí por gusto y esto es indecente. Yo llevo todo el mes viniendo a ver a un familiar ingresado y, si no vengo a primera hora de la mañana, me tiró más de diez minutos para dejar el coche en cualquier rincón. El año pasado al menos teníamos la opción de dejar el coche en la parcela de tierra de ahí al lado. Tendrían que haberla dejado y ponerla bien», indica con malestar. Y es que este es un problema que no discrimina a ningún ciudadano. Iñigo Pérez, de 12 años, acude al centro acompañado de su madre tras haber sufrido un esguince de rodilla jugando al fútbol. Para él, ayudado de muletas para caminar, la opción del transporte público pasa porque su progenitora cargue con él. Por lo tanto, se desplazan hasta el hospital en el vehículo familiar. El problema reside en encontrar aparcamiento. «No suele haber hueco cerca de la puerta, así que mi madre me deja en la entrada sentado y busca ella. Porque si aparcamos en la parte de atrás me canso mucho por el camino», concluye el adolescente.

Doce meses después del cierre del estacionamiento colindante, el problema para estacionar sigue vigente a la espera de que las administraciones medien y faciliten la llegada de los ciudadanos al Hospital Santiago Apóstol.

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