Preparados para una intervención rápida

La simulación del accidente se hizo en el Ebro en las inmediaciones del anfiteatro./ Avelino Gómez
La simulación del accidente se hizo en el Ebro en las inmediaciones del anfiteatro. / Avelino Gómez

Practicaron para mejorar la coordinación de los equipos de atención y rescate

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Tragedias como la recientemente vivida por las inundaciones en Mallorca recuerdan la importancia de la existencia de quienes se dedican a las tareas de atención sanitaria y rescate. Unas labores que aun cuando se hagan necesarias «afortunadamente», de modo esporádico, precisan de una preparación muy específica para los que las desarrollan.

De ahí la importancia de cursos como el que en estos momentos se está impartiendo en la ciudad, de atención sanitaria en montaña, así como de búsqueda y rescate.

Cuando hay que actuar todos los operativos se ponen en marcha y «en ocasiones puede ocurrir que tras el aviso que se recibe, se dupliquen a veces las intervenciones. De ahí que en este curso nos estemos centrando mucho en lo que son las tareas de coordinación entre todos los agentes que pueden llegar a intervenir», explica el técnico en emergencias sanitarias y director del curso, Raúl Artíguez.

También apunta que las prácticas que se están haciendo, con personal sanitario, de rescate, así como de los cuerpos y fuerzas de seguridad como de protección civil están enfocadas «a la resolución de lo que podríamos denominar situaciones normalitas», lo recuerda porque la presencia de estos especialistas no sólo se requiere cuando se producen grandes tragedias.

«No es difícil que un coche caiga a un río, que alguien se pierda en la montaña o que se produzca algún accidente en caminos rurales con tractores, por ejemplo. Son situaciones que pueden darse en cualquier momento y también para eso es para lo que tenemos que prepararnos, y los ejercicios que se plantean a los alumnos son situaciones reales y posibles».

El primero de los ejercicios planificados ha sido un rescate de los ocupantes de un vehículo caído al río; se efectuó ayer. Huy los alumnos deberán encontrar a cinco personas perdidas, de noche, en el monte y que dan la alarma con un mensaje de WhatsApp, y a otros que se han perdido y no llevan teléfono. «En este caso nos tocará contactar con los vecinos del lugar que son los que conocen la zona y pueden darnos indicaciones precisas».

En este curso son treinta y tres los alumnos que se han inscrito y «tenemos participantes de la práctica totalidad de las Comunidades Autónomas del país», indica Artíguez.

La última jornada, la de mañana, servirá para que todos los participantes hagan un balance de lo aprendido en el curso.

Valoración

Evidentemente habrá que esperar hasta entonces para conocer el resultado, pero el director del curso comenta que la organización ya ha hecho el primero de los balances.

«En el momento en el que se hizo público que podían iniciarse las inscripciones, no se tardaron ni dos semanas en completar las plazas, así que ya podemos hablar de éxito y de que esta actividad está consolidada».

Se ha llegado a la decimotercera edición y ha habido años en los que incluso han tenido que hacerse dos turnos para responder adecuadamente a la demanda. «Sigue habiendo gente en lista de espera, así que parece evidente que la actividad es efectiva», apunta Raúl Artíguez.

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