Más del 8% la población está expuesta a niveles de ruido elevados motivados por el tráfico

La entrada a la ciudad por la calle Vitoria soporta un tráfico intenso en distintos momentos del día. /A. G.
La entrada a la ciudad por la calle Vitoria soporta un tráfico intenso en distintos momentos del día. / A. G.

El porcentaje se ha reducido dos puntos respecto a los datos incluidos en un anterior análisis realizado por el Ayuntamiento en 2011

CRISTINA ORTIZ

El 8% de la población mirandesa está expuesta a niveles de ruido elevados que proceden, fundamentalmente, del tráfico rodado. Así se desprende del estudio sobre la situación acústica encargado por el Ayuntamiento hace un año y que ahora toca poner en contexto con el aprobado en enero de 2011, que situaba el impacto en el 11%. Pero, a priori, atendiendo a estos porcentajes, de la comparativa de ambos informes, se desprende que en menos de una década el volumen de población afectada se ha reducido en dos puntos.

Lo que no ha variado es el foco, el origen de ese sonido que se sitúa por encima de los límites marcados en los Objetivos de Calidad Acústica incluidos en la norma regional. Éste sigue siendo el tráfico rodado. La circulación de vehículos por el casco urbano se mantiene como «la fuente sonora con mayor contribución».

Este tipo de emisor acústico, «a pesar de ser el socialmente más aceptado por los habitantes de una aglomeración urbana, suele ser por extensión uno de los de mayor importancia», según se recoge en el estudio; en el que también se apunta que, en esta premisa, Miranda «no es una excepción».

En el caso del horario nocturno, para que el ruido del tráfico fuera compatible con el descanso, éste no debería superar los 55 decibelios; pero en el caso de la ciudad no es así para algo más de 2.900 vecinos. De ellos, alrededor de medio centenar que reside en Aquende son los más expuestos, ya que pueden llegar a soportar entre 60 y 64 decibelios (los máximos registrados en la ciudad).

Justo por encima del límite, entre 55 y 59 se han medido en distintos puntos del entramado urbano, en los que repercuten a 2.873 personas. La mayoría de ellas, casi 1.500 tienen su domicilio en bloques ubicados en la unidad de estudio denominada Allende- García Loca, que engloba la zona que queda entre los puentes Carlos IIIy de Hierro, la N-1 y Ronda del Ferrocarril, hasta el cruce con la calle Altamira y en la que residen unos 7.000 habitantes.

Si se tiene en cuenta el índice que engloba el ruido día-tarde-noche, utilizado para determinar la molestia vinculada a la exposición al ruido del tráfico, el estudio determina que la circulación de vehículos por el entramado urbano implica que, en algún momento de la jornada, hay 25 vecinos que soportan entre 70 y 74 decibelios en Aquende.

Más numeroso, superando los 1.200, es el grupo de los que están en un área en la que se han registrado entre 65 y 69 decibelios. Son vecinos que están en distintos puntos de la zona Allende- García Lorca (427) y Allende-Vitoria (459). También hay 156 en La Charca, 104 en Aquende y 74 en Anduva. Son los puntos con números más elevados.

Pero, sin duda, la franja en la que se sitúa un mayor número de vecinos afectados es la que queda delimitada entre los 60 y 64 decibelios, en la que se engloba a casi 12.000.

Hay que tener en cuenta, y así se recoge de manera expresa en el informe, que en la elaboración del mapa del ruido, atendiendo al marco normativo, solo se mide el ruido procedente del tráfico rodado, ferroviario y el de los lugares de actividad industrial;no así el sonido procedente de actividades domésticas, la actividad laboral o el comportamiento laboral.

El nuevo estudio también apunta que el futuro plan de acción contra el ruido, que debe derivarse de este análisis, deberá centrarse en «mejorar el nivel de emisión sonora global de la red viaria, ya que este foco sonoro es el principal causante del la contaminación acústica».

En este sentido, el Consistorio ya aprobó hace una semana los pliegos para contratar la redacción de ese plan de acción. El presupuesto es de 6.630 euros, que se financiarán a través de una subvención de la Junta. El objetivo del nuevo estudio, como apuntó la alcaldesa Aitana Hernando, pasa por diseñar una planificación a largo plazo para luchar contra el ruido, determinando las actuaciones prioritarias a realizar para evitar el inclumplimiento de los Objetivos de Calidad Acústica y proteger las zonas tranquilas en municipios.

Entre otros aspectos, se analizará la regulación del tráfico, los sistemas generales de recogida de residuos, la reducción de transmisión de sonido con pantallas acústicas, el aislamiento de viviendas, así como la posibilidad de aplicar incentivos económicos o reglamentarios. De manera paralela, se publicará y se someterá a exposición pública el mapa de ruido, antes de su aprobación definitiva.