Casi ochenta años trabajando con un tronco que obra la magia entre las manos de Susaeta

La actividad es intensa en la serrería que ha sabido reconvertirse tras casi 80 años a sus espaldas y tres generaciones distintas. /Avelino Gómez
La actividad es intensa en la serrería que ha sabido reconvertirse tras casi 80 años a sus espaldas y tres generaciones distintas. / Avelino Gómez

La serrería mirandesa cumplirá en 2021 su octogésimo aniversario, un museo de las generaciones es uno de los proyectos en mente

SILVIA DE DIEGO

Mañana martes 19 el calendario recuerda la festividad del Día del Padre, pero San José también es el patrón de los carpinteros y de las profesiones relacionadas con la madera, una celebración que varias decenas de años atrás sí que tenía repercusión en el gremio. «Mi padre me contaba que sí lo festejaban y que iban a comer todos juntos, esto se ha perdido ya», explica Arturo Susaeta representante de la última de las generaciones que sigue hoy por hoy al frente de la consolidada empresa.

Maderas Susaeta fue fundada en 1941 por su abuelo. «La madera antes lo era todo, cajas de fruta, de vino, todos los muebles, las estructuras de las casas. Ahora el plástico, el aluminio y el pvc han invadido todo. Hace cincuenta años eran cuarenta las empresas que se dedicaban en Miranda al negocio de la madera».

En sus recuerdos de infancia rememora con nitidez las palabras de su madre quien siempre les animaba a ir a la serrería para que no anduvieran por «casa dando guerra». El serrín y el característico olor de la madera que con el paso de los años para él se ha hecho imperceptible también eran compañeros de juego junto a sus hermanos.

Setenta y ocho años han pasado por este negocio familiar que perdura en el tiempo y que ha sabido reconvertirse ante las exigencias del mercado actual añadiendo una seña distintiva. «Somos una serrería atípica porque nos preocupamos por el lado artesanal», recalca.

La actividad en la empresa no para y muestra de ello son las múltiples líneas de trabajo. «Hacemos pequeñas producciones, maderas mucho más artísticas sin olvidarnos de las tarimas, los suelos, puertas y madera laminada que traemos desde Alemania. Cada día nos dedicamos más a la distribución y a la comercialización teniendo en cuenta que los que producimos siempre son piezas únicas y diferentes», sostiene.

Precisamente esta vertiente más artística, poco a poco, está cuajando en el mercado y cada vez son más los clientes que, interesados por las piezas que se muestran a través de su página web deciden adquirir una de estas obras irrepetibles. «Madrid o Valencia son algunos de los destinos de estas piezas. La magia de horas de trabajo en el oficio dan como resultado cabeceras de cama, carteles o mesas especiales».

Pino, roble, abedul, acacia, nogal son sólo algunos de los nombres de árboles con los que trabajan las manos de Arturo y del resto de trabajadores de la empresa. «Cortamos mucha variedad de madera. En numerosas ocasiones por situaciones metereológicas adversas como las riadas obtengo madera de la propia ciudad».

Arturo Susaeta, como amante de la madera, tiene predilección por el chopo. «Le tengo un cariño especial porque esta zona está rodeada de ríos. Mi abuelo comenzó con ellos, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Es barata, pesa poco, no se apolilla aunque hoy está despreciada. Es funcional aunque no tiene una veta bonita. No hay madera buena o mala sino funcional. Me contaba mi padre que antes los carros estaban hechos con 10 o 15 tipos de madera porque se sabía apreciar las cualidades de cada madera».

Museo en la Serrería

En tan sólo un par de años Maderas Susaeta cumplirá ochenta años, un momento especial sin duda y una fecha en la que quieren que esté listo el museo de piezas históricas que se guardan con mimo en las antiguas oficinas. «Será un homenaje especial en recuerdo de mis anteriores generaciones. Me encanta la madera y, por su puesto los árboles. Soy el primer enamorado, mi padre era igual iba por todos los pueblos con su mítico Land Rover que puede verse en las instalaciones. Hemos pasado muchas horas en el campo y en la naturaleza. Somos defensores de la corta sostenible y realizamos plantaciones».

Junto al Museo las mejoras en las instalaciones también se harán visibles en la fachada y, dentro de poco, con un espacio expositivo donde el cliente podrá conocer toda la variedad de maderas y piezas en las que se trabaja a diario.

Como apasionado de la artesanía con la madera Susaeta tiene proyectos en mente, entre ellos, figura la posibilidad de mostrar una colección permanente de maderas. «Es algo que ya se lo he comentado al Ayuntamiento. Sería muy bonito que, por ejemplo, en el Jardín Botánico se expusiera una muestra fija con toda la riqueza de la madera».