Nueva vida para el jardín de la Casa de Don Lope

Los trabajos de rehabilitación avanzan. /Avelino Gómez
Los trabajos de rehabilitación avanzan. / Avelino Gómez

Alumnos del curso del curso de formación y empleo en Jardinería trabajan ya en su recuperación para convertirlo en un lugar de esparcimiento que entre en la ruta de visitas al castillo y el jardín botánico

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Las cosas de palacio van despacio. Eso es algo bien sabido, al igual que aquello de que con la administración hemos topado. Dos circunstancias que pueden ser perfectamente aplicables a lo que ha sido e devenir de la Casa de Don Lope, un señorial inmueble que cayó en el olvido y el abandono pero que siempre ha estado ahí con la opción de ver su resurgir. En el año 2005 el Ayuntamiento la compró por 700.000 euros con la intención de convertir el inmueble en museo y el ánimo de rehabilitar antes su amplio jardín.

Tras más de diez años ha llegado el momento de la intervención y nueve alumnos del curso de formación y empleo en Jardinería trabajan ya en la revitalización de todos los espacios verdes que rodean la casa para conseguir «un jardín bonito y articular alguna fórmula para que la gente lo pueda ver y disfrutar», tal y como anunciara en su día la alcaldesa, Aitana Hernando.

Acaba de ponerse en marcha la primera de las dos fases, que se alargará en el tiempo durante alrededor de seis meses. El jardín estaba no sólo deteriorado, sino completamente abandonado y gracias a la concesión de la subvención llegada desde la Junta, nueve alumnos supervisados por dos monitores han comenzado con los primeros trabajos.

Pese al estado en el que se encuentra ahora el jardín de la casa, visitar el espacio no deja de sorprender y recuerda que sus propietarios eran en lo que por aquel entonces se conocía como gente de posibles, que demostraba su estatus con elementos como las dos fuentes que se encuentran en su interior y van a ser recuperadas aprovechando las canalizaciones originarias. Estarán comunicadas entre sí.

El espacio más cercano a donde se encuentran los dos surtidores se convertirá en la que se conocerá como zona de agua, que se complementará con un jardín de estilo romántico, con caminos que pueda ser utilizado por los ciudadanos. La idea es la de conseguir que en unos meses se pueda abrir al público para que sea visitado, accediendo por la Cuesta de los Judíos. La actual puerta de entrada al jardín, de madera, va a ser sustituida por una de forja de manera que en el horario en el que el jardín esté cerrado al público podrá ser visto.

Mantener lo posible

No cabe duda de que en su origen el jardín de la Casa de Don Lope presentaba características propias que le daban una prestancia particular, así que pese a que las tareas de remodelación van a ser muchas, se va a intentar «mantener todo lo que sea posible» para que no pierda la que fue su esencia. Es lo que apuntan los monitores que se encargan de orientar a los alumnos.

El jardín por el que podrá pasearse estará delimitado por setos, que se formarán «con planta autóctona, con condurillo, que hace un seto muy rotundo», apuntaba Rubén Jaras. Servirán para separan los caminos por los que podrá pasearse y que estarán cubiertos de césped. «Nos hemos decidido por él porque no queremos excavar demasiado ya que no sabemos con qué nos podemos encontrar», explicó Paco Varona.

Se plantarán especies que encajarán en el entorno. Irán apareciendo una vez que lo que ya se ha hecho son tareas de limpieza tanto del terreno como de los árboles. Dos de ellos han tenido que ser apeados porque estaban enfermos y tenían peligro de caída. El resto se ha saneado para que permanezcan. Destaca una sucra japónica «un árbol ahora común pero que en aquel entonces dejaba patente que quien lo poseía era de la clase alta».

Una vez iniciados los trabajos también se ha constatado que hay elementos como los bancos que «podrán conservarse, están en buen estado. Algunos cambiarán de ubicación, pero permanecerán aquí». La idea final es conseguir «un espacio amable del que puedan disfrutar los mirandeses y quienes vengan de fuera» y que sea una parada más en la ruta de visitas por el casco antiguo a los ya conocidos castillo y jardín botánico.

Está ahora ejecutándose la primera fase que tendrá continuidad el próximo año; en el 2020 se acometerá la recuperación de las tenerías y también el derribo de parte de la casa que en su momento era la que empleaba el personal de servicio.

Los jardines de la Casa de Don están a punto de cobrar una nueva vida y podrán ser disfrutados por todos.