Los nombres preferidos por los mirandeses

El nacimiento también implica una serie de obligaciones legales, y la primera de ellas, es la inscripción en el Regsitro. /Avelino Gómez
El nacimiento también implica una serie de obligaciones legales, y la primera de ellas, es la inscripción en el Regsitro. / Avelino Gómez

Adrián y Daniel entre los varones y Lucía y Daniela entre las féminas son los más repetidos entre los 177 inscritos

SILVIA DE DIEGO

Puede parecer un asunto baladí, pero tiene mucha historia y miga entre sí. La elección de un nombre nos marcará para bien o para mal durante la vida. El nombre es el modo de individualizar a una persona dentro de una comunidad determinada para el ejercicio de sus derechos. Madres y padres suelen embarcarse en una batalla por acertar con el nombre que tendrán sus hijos. Listas interminables, con significado incluido, en hojas en blanco que tras nueves meses tendrán una rostro. Continuar con toda una estirpe familiar o quizá optar por las nuevas modas serán algunas de las múltiples opciones.

Los nombres preferidos por los mirandeses durante el pasado 2018 para chicos fueron Adrián, Daniel e Izan mientras que en el otro lado hay más féminas que, según los datos facilitados por el Registro Civil, decidieron optar por Lucía, Daniela y Amelia. Para gustos los colores y entre los 177 niños y niñas inscritos también aparecen Kader, Haileni, Summer y algún compuesto en honor a reconocidos jugadores de fútbol como Iker Ronaldo. «También se han puesto de moda los vikingos, los Erik o las Valhala», subrayan.

En una sociedad como la mirandesa en la que la mezcla de etnias, culturas y países es característica los nombres son un ejemplo más de esta diversidad. «Los latinos se decantan por nombres compuestos como Cassandra Esmeralda y entre la etnia gitana es común poner nombres como Jennifer y Yeison. También resulta muy curioso el tema de los apellidos ya que dependiendo de la nacionalidad de los padres éstos varían mucho. «Es necesario conocer la legislación de casi todos los países. En Portugal es primero el segundo de la madre seguido del primero del padre. Dos hermanos rusos, por ejemplo, si son niño o niña pueden tener apellidos diferentes, el niño acaba en ov y la niña en ova».

Respecto a la grafía los búlgaros escriben en cirílico así que el nombre es una traducción a nuestro alfabeto. «En el caso de los árabes nunca se sabe si son de niño o de niña y hay que preguntarlo. Por supuesto no nos podemos olvidar de los nombres más místicos, por decirlo de alguna manera y, entre los mirandeses, hay nombres traducidos por Amanecer, LLuvia, Luna y Sentimiento. En fin es un mundo y es complicado la verdad para que todo se atenga a la legalidad, no de lugar a confusión de sexo y no sea ofensivo».

Bautizos

Los tiempos han cambiado y el número de familias que decide bautizar a sus hijos ha descendido en el ámbito nacional de forma considerable a lo largo de los últimos años. Respecto al nombre , la Iglesia suele pedir a los padres de la familia que , al bautizar al niño o la niña, se le ponga, si es posible, un nombre que no sea ajeno al sentir cristiano y que a veces no coincide con el aceptado en el Registro Civil.

En Miranda durante el año 2017 el número de bautismos en el arciprestazgo ascendió a un total de 135 frente a los 118 del pasado 2018. «Son 17 menos pero no es tanto en proporción si atendemos que la demografía también ha experimentado un notable descenso. Junto a esto también hay que tener en cuenta que la sociedad hoy en día ha cambiado y piensa de otra forma. Nos estamos planteando continuamente si hay algo que no hacemos bien en cuanto a temas de acogida y cariño y eso es lo que tenemos que potenciar», reconoce Jesús María Calvo, párroco del Buen Pastor quien sostiene que a veces las familias son reticientes pero cuanto rompen el hielo y acuden por el bautismo de sus hijos se produce un vínculo especial. «No se cambia de parecer de la noche a la mañana pero sí que es cierto que, a raíz de varios bautizos, hemos conseguido que algunos padres se unieran en matrimonio. Ahora es muy importante que se sientan acogidos y empatizar»

A lo largo de sus 42 años ha vivido mil y una anécdotas curiosas como la protagonizada con un padrino que no sabía realizar la bendición y presignarse que tuvo que perder el temor a hacerlo. «Ahora me ve por la calle y me dice, yo soy el de santiguarse», sonríe.

En su historial de bautizos también recuerda el bautizo a una niña ortodoxa. «Fue por el rito ortodoxo, todo lleno de velas y desnudita en la pila bautismal. Una de las partes más bonitas del bautismo es la explicación simbólica de todos los elementos que nos acompañan, el aceite, el agua, las velas. Es una gran riqueza de la que muchos se sorprenden cuando saben su significado real».

Hablar del nombre daría para muchas líneas para escribir , pero como dijo José Saramago, dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es, lo que realmente somos.