Miranda soporta dos robos con fuerza en locales y domicilios cada semana

Juan Félix Ramos, José María Nogales, Aitana Hernando, Pedro de la Fuente y Ana Mélida. /A. G.
Juan Félix Ramos, José María Nogales, Aitana Hernando, Pedro de la Fuente y Ana Mélida. / A. G.

El número de casos tramitados en la Comisaría ha aumentado más de un 44% en el último ejercicio; mientras que los hurtos han descendido un 29%

CRISTINA ORTIZ

Miranda sufrió durante el pasado año una media de dos robos con fuerza en locales y domicilios cada semana. En total se registraron 124 casos a lo largo de 2018, según recoge la estadística de criminalidad que elabora el Ministerio de Interior. Una cifra que, además, marca un notable incremento respecto al número de casos denunciado un ejercicio antes, ya que en 2017 se denunciaron 86 incidentes.

Hasta 38 menos que en el último balance, lo que supone un aumento del 44,2%. Es uno de los delitos que más crece tanto en volumen como en porcentaje en la ciudad y su entorno. De ellos, si ponemos el foco en pisos y casas, 89 tuvieron lugar en viviendas de la ciudad, que fueron 29 más que en el ejercicio anterior, en 2017; lo que supone un incremento del 48%

Sigue una línea ascendente que se mueve paralela a la registrada en el cómputo general de la provincia, en la que en el mismo periodo ha subido más de un 30% este tipo de sucesos denunciados en las tres comisarías de Policía Nacional que hay en Burgos. En total, se contabilizaron 886 robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones, frente a los 679 de 2017.

De todos los notificados en 2018, hasta 264 tuvieron como punto de denuncia la comisaría de la capital provincial (se elevaron un 18%); y en Aranda, se comunicaron 71. Son bastantes que los que la estadística recoge en el caso de Miranda, aunque porcentualmente se muestre un crecimiento muy superior, de hasta el 71%, ya que venían de haberse tramitado 41 casos en 2017.

Una situación que preocupa el José María Nogales, el comisario jefe provincial de la Policía Nacional, porque reconoce que, independientemente del número de casos y de la evolución, es un tipo de delito «que genera mucha inseguridad a la gente».

La estadística también recoge más de dos centenares de infracciones por hurto en la ciudad. Exactamente 203. Una cifra notablemente inferior a la del ejercicio anterior, ya que en 2017 se registraron 286. Datos que, además, en ambos casos, son inferiores a los contabilizados en las otras dos comisarías de la provincia. En Aranda en 2018 se registraron 330 denuncias, que marcaron una subida de algo más del 5% y en Burgos 1.911, que suponen un descenso cercano al 8%.

Los agentes también se hicieron cargo el pasado ejercicio de investigar en la ciudad la sustracción de 10 vehículos (5 menos que en 2017, según se recoge en la estadística). De igual manera se refleja que se denunciaron 19 robos con violencia e intimidación (uno más que el ejercicio anterior).

En otro de los apartados se apunta que se tramitaron en comisaría expedientes por siete delitos contra la libertad e indemnidad sexual. De ellos, una denuncia se correspondió con una agresión sexual con penetración.

La tabla de incidentes refleja igualmente un total de 10 intervenciones por delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria; además de 5 denuncias por tráfico de drogas, dos más que en 2017.

Si bien, éste es un aspecto que no preocupa en exceso a Nogales porque «es un delito del que tenemos conocimiento cuando lo descubrimos. Nadie denuncia, así que si aparece en la estadística es algo positivo», ya que son situaciones que implican que se ha desmantelado una plantación o se ha eliminado un punto de venta. «Si se conocen los casos es porque se han desarticulado», incidió.

En Miranda al ser un punto de conexión, evidentemente, «hay droga como la hay en Madrid, en Burgos... y en aquellas ciudades que son un nudo de comunicaciones. Eso es inevitable». Pero si de lo que se trata es de valorar si hay un problema de droga en la ciudad el comisario jefe provincial tiene claro que la respuesta es «rotundamente, no». Además, quiso dejar claro que «los agentes de Miranda están haciendo una labor estupenda en los cuatro puntos negros que estamos intentando localizar de trapicheo menor».

De todas las intervenciones se encarga una plantilla que está cubierta al 85% y a la que, como ocurre en la mayoría de las comisaría, le falta personal. Una situación que confían que se pueda revertir en el corto plazo, una vez que son varias las promociones con un elevado número de agentes que se vienen convocando en los últimos ejercicios.

«La inspectora jefa está haciendo una labor encomiable de redistribución de efectivos, de buscar sinergias de trabajo para que nos cunda más; pero confiamos a que en breve, con el nuevo concurso –que ya está convocado y se resolverá en verano–, nos venga algún agente nuevo», apuntó. Aunque dejando claro al mismo tiempo que eso también puede tener una lectura negativa, ya que algunos de los que ahora están en Miranda pueden pedir traslado a otro lugar en el que surjan vacantes.

«Si los compañeros de aquí no salen destinados a otros sitios ganaremos un porcentaje; pero si se nos marchan más de los que llegan seguiremos en negativo. Pero eso es algo que no podemos controlar; si bien, en estos momentos, con menos gente que hace unos años, estamos haciendo muchas más cosas», zanjó.