Miranda limitará a 30 kilómetros por hora la velocidad en el tramo urbano de carretera de Logroño

Las señales que limitan la velocidad a 30 son visibles en zonas como Las Matillas./ A. GÓMEZ
Las señales que limitan la velocidad a 30 son visibles en zonas como Las Matillas. / A. GÓMEZ

La medida, implantada años atrás en Ramón y Cajal y Arenal, abarcará del entorno del Bayas a la calle La Estación

Cristina Ortiz
CRISTINA ORTIZ

Los conductores van a tener que pisar el freno en la carretera de Logroño. Al menos en el tramo más urbano de esa vía, el que discurre aproximadamente desde el puente sobre el río Bayas hasta la calle La Estación. Un recorrido en el que la velocidad máxima permitida se va a rebajar de los 50 kilómetros por hora actuales, a 30. Límite implantado desde hace años en los barrios, pero que también está en vigor en dos vías centrales y muy transitadas, como Ramón y Cajal y Arenal, y que se quiere seguir extendiendo al resto del entramado urbano.

La medida forma parte del plan de pacificación del tráfico urbano por el que el Ayuntamiento viene apostando en los últimos años y aunque todavía no hay fecha cerrada para su puesta en marcha, «se hará antes de que acabe la legislatura (en mayo de 2019)», tal y como avanzó el concejal de Educación Ambiental, Alexander Jiménez, durante la presentación del programa de actividades diseñado para la Semana de la Movilidad, que arranca hoy mismo.

«Poco a poco empezamos con los barrios (El Crucero, Las Matillas, Bayas, Los Ángeles, El Lago), seguimos con un par de calles en el centro para dar mayor prioridad al transporte público que pasa por ellas y vamos a incorporar alguna más», apuntó.

La elección de la siguiente vía en la que se rebajará el límite no es casual. Se ha planteado tras entender que, sobre todo, en el tramo que discurre desde la rotonda del Hermanamiento hasta el semáforo situado en el cruce con República Argentina la velocidad es excesiva. De ahí que se plantee como la primera a la que llevar ahora la medida. Aunque no será la única, tal y como avanzó Jiménez, sin dar ningún nombre más del callejero.

Y es que la valoración que se hace sobre la implantación de esta medida de pacificación del tráfico en Arenal y Ramón y Cajal es «muy positiva» para el concejal. «Son zonas céntricas, comerciales, donde había un mayor volumen de coches» y en las que ahora, el hecho de tener que ir más lento, «hace que estén más tranquilas y se derive el tráfico a otras paralelas».

De manera puntual, el día 22, entre las 10.00 y las 20.00 horas, toda la ciudad verá limitada a 30 la velocidad a la que pueden circular los vehículos a motor. Un 'experimento' que viene formando parte de la programación que se desarrolla en Miranda durante la Semana de la Movilidad, coincidiendo con el Día sin coche. Medida que se verá apoyada nuevamente por la peatonalización de calles a lo largo de la jornada.

Pero el programa, que este año tiene como lema '¡Combina y muévete!' también propone a los más pequeños de la ciudad, a los escolares, dejar de lado la creencia de que las bicicletas son para el verano y les anima a ir al colegio pedaleando. Al menos el día 21, fecha en la que se establecerán puntos de encuentro para los diferentes centros educativos y en el que la seguridad en los recorridos estará apoyada por Policía Local y Protección Civil.

Niños y adolescentes conforman las franjas de edad más participativas en todo lo relacionado con la movilidad, algo importante para el responsable de Educación Ambiental, porque marca el comportamiento de los ciudadanos en las próximas décadas y garantiza el futuro del programa de sensibilización. Sí echa de menos Jiménez una mayor implicación de los adultos. «Cuesta más llegar a ellos» y la movilidad es cosa de todos. Por eso, el lema de este año anima a toda la población a usar los medios públicos de transporte, a hacer un uso compartido de los privados y a ir en bici, andando o en patines, a todos los sitios que se pueda, evitando los coches.

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