Miranda impartirá un grado universitarioen Industria 4.0 a partir del curso 2021-22

Begoña Prieto, Manuel Pérez Mateos, Aitana Hernando y Miguel Ángel Adrián. /C. O.
Begoña Prieto, Manuel Pérez Mateos, Aitana Hernando y Miguel Ángel Adrián. / C. O.

La UBUdiseña una extensión universitaria muy ligada a la actividad empresarial local y a la formación dual

CRISTINA ORTIZ

Lo que durante años ha venido siendo una reivindicación de la ciudad en el plano formativo está más cerca de convertirse en realidad. La Universidad de Burgos trabaja ya con el objetivo de que Miranda pueda impartir dentro de dos años, en el curso 2021-2022, un grado en Industria 4.0, «una titulación novedosa, pionera, que no existe en España con éstas características».

Así lo destacó ayer el propio rector de la UBU, Manuel Pérez Mateos, tras la reunión mantenida en el Ayuntamiento de la ciudad, con la alcaldesa, Aitana Hernando, y el concejal de Promoción Económica, Miguel Ángel Adrián, para abordar de manera conjunta el proyecto, en un encuentro en el que además participaron la vicerrectora de Políticas Académicas, Begoña Prieto, y el gerente de Miranda Empresas, Roberto Martínez de Salinas. También el CEO de Aciturri, Ginés Clemente, ha trasladado a la UBU una propuesta para implantar un grado vinculado a la ingeniería industrial.

La confluencia del interés de políticos y empresarios locales, con los de la entidad docente, que lleva tiempo estudiando la posibilidad de impartir un nuevo grado ligado a la robotización y la digitalización de la empresa –sin olvidar los datos del INE que destacan el importante crecimiento del sector industrial en la ciudad en los últimos tres años– parecen acercar ese nuevo título a la ciudad.

«Miranda podría ser un lugar adecuado para empezar con la impartición de esos estudios que, en caso de que tuvieran suficiente éxito, se podrían llevar también a Burgos», apuntó el rector de la UBU. Y es que además de fijarse en el crecimiento de la actividad económica reciente, la entidad también ha contactado con empresas ya implantadas que han mostrado su disposición a acoger a alumnos en formación.

Un ofrecimiento que hace ganar enteros a la ciudad, dado que la formación Dual es una de las apuestas fuertes de la UBU, de cara a ser la sede de ese grado universitario.

Pero el interés de las dos partes no es suficiente para implantar en Miranda esa extensión universitaria. La idea tiene que recibir antes el visto bueno de la Junta de Castilla y León que es quien tiene las competencias de Educación y quien tiene que autorizar y homologar el nuevo título. Por eso, Pérez Mateos, quiso ser cauto a la hora de explicar un proyecto que está en «su inicio y que, por tanto, deberá tener un recorrido complejo y con un cierto tiempo».

En ese sentido fue claro a la hora de fijarse objetivos a medio plazo y dejar claro que «será difícil que esta titulación pueda empezar a impartirse antes de septiembre de 2021. Los procesos de verificación de los nuevos grados requieren de la elaboración de una memoria compleja y, por supuesto, de cuál sea la política educativa del nuevo Gobierno regional». Y es que no hay que olvidar que está en sus manos autorizar la ampliación del campos de la UBU a Miranda. «Va a ser un largo camino, pero si no empezamos no vamos a llegar nunca a la meta», valoró.

Pero lograrlo no depende solo de autorizaciones administrativas, también de contar en la ciudad con unas instalaciones adecuadas y espacios suficientes en los que los futuros alumnos puedan desempeñar las prácticas. «Un grado de estas característica no solo necesita aulas, también talleres». Es ahí donde debe entrar la implicación de las empresas locales.

Pero más importante aún, hasta el punto de resultar esencial para que «una titulación de esta naturaleza vea la luz», es «contar con estudiantes suficientes» que se interesen por matricularse en esa titulación. Supone un coste muy importante que pagan los ciudadanos y debe haber un número mínimo sin el cual no se autorizaría la puesta en marcha de la titulación. El límite estaría entre los 40 y 50 estudiantes».

Luego quedaría por valorar dónde se impartiría, ya que la universidad «no puede poner esa infraestructura», reconoció el rector. Y, ahora mismo, tampoco el Ayuntamiento, porque como apuntó la alcaldesa, la administración no cuenta con un inmueble que pueda adaptarse a esos requisitos.

Así que, a priori, la idea más plausible es que los alumnos pudieran compartir espacio y centro con los estudiantes de FP. Son tres los institutos que imparten ese tipo de formación en la ciudad. Dos públicos, tanto el IES Fray Pedro de Urbina –en el que el peso mayoritario es de alumnos de ESO y Bachillerato y que ya comparte espacio con la Escuela Oficial de Idiomas– y el CIFP Río Ebro; y uno concertado, el ITM, cuya gestión depende de una fundación constituida por empresarios locales.

«Los obstáculos a salvar son muchos y complejos, pero tanto por parte de la empresa como del Ayuntamiento veo ganas y voluntad de apoyar este proyecto», recalcó Pérez Mateos; quien confía en vencer todas las dificultades, convencido de que en el futuro «va a haber pocas empresas que puedan trabajar sin entrar en ese mundo de la digitalización». No solo las industriales.

De hecho, la institución estrenará en septiembre un grado en Ingeniería de la Salud, que se encuentra dentro de ese ámbito de la sociedad 4.0. «Las empresas demandan nuevos profesionales con conocimientos en tratamiento de datos, minería de datos, inteligencia artificial, robotización de los procesos», concluyó.