La matrícula escolar en Primero de Infantil volverá a descender el próximo curso

Los 9 centros escolares de Miranda, 7 públicos y 2 concertados, ofertan un total de 375 plazas para Primero deInfantil./A. G.
Los 9 centros escolares de Miranda, 7 públicos y 2 concertados, ofertan un total de 375 plazas para Primero deInfantil. / A. G.

La caída marca un cambio de tendencia después del pequeño repunte del año pasado, cuando se apuntaron 316 nuevos niños

TONI CABALLERO

Miranda vuele a la tendencia descendente de los últimos años, con la excepción del último ejercicio, y reducirá el número de familias que realiza la preinscripción para escolarizar por primera vez a sus hijos en alguno de los centros escolares de la ciudad. Niños y niñas que cumplirán 3 años a lo largo de 2019 y que, en septiembre, pasarán a formar parte de alguna de las nueves escuelas que ofertan Educación Infantil.

Pese a que aún no se conocen los datos oficiales, que llegarán tras el verano gracias al sistema de registro de Educación, las cifras del padrón del Ayuntamiento marcan una caída notable en la escolarización de 2019-2020 a través de los guarismos de los nacidos en el año 2016 en Miranda. De hecho, se espera que el número de nuevas inscripciones sea, no sólo menor que la del año pasado, que alcanzó los 316, sino que también será inferior a los 259 menores apuntados en el curso 2017-2018. «La tendencia continúa descendiendo, como en los últimos años, y la situación de escolarización de Miranda es preocupante», valora Juan Carlos Rodríguez Santillana, director provincial de Educación.

Para el presente curso, tan sólo el Príncipe de España; Cervantes y Anduva; de los colegios públicos, y la Sagrada Familia, de los concertados; se acercaron a la oferta de plazas establecida de 50 alumnos en centros de Línea 2; con 25 alumnos por aula. La Safa cumplió con la oferta, mientras que el Príncipe alcanzó los 23 alumnos en cada una de sus dos clases; y Anduva y Cervantes contaron con 22 niños y niñas en sus cuatro aulas. Otros como Las Matillas, con 32 para dos aulas, o Altamira, con 18 para su única clase de Primero de Infantil, quedaron algo más alejados del ratio. El número de alumno por profesor es muy bajo, no se va a producir ningún cierre de centros o de aulas, pero aplicando el ratio se podría hacer, ya que la ley marca 25 y estamos hablando de cifras bastante inferiores», argumenta Rodríguez.

En este sentido, después de las 55 plazas libres del año pasado, volverán a quedar vacante cerca de un tercio de las 375 plazas que se ofertarán un curso más. El aspecto «positivo» se erigirá, de nuevo, en la posibilidad de que todas las familias puedan llevar a sus hijos al colegio elegido como primera opción. «Llevamos tres cursos en los que todas las familias han conseguido la plaza deseada», añade el director provincial.

Esto se debe a dos razones fundamentales: La primera, la apertura del nuevo Colegio Cervantes, «que generó más hueco»; y en segundo lugar, la baja natalidad que presenta la ciudad y su entorno comarcal. «Más que un invierno demográfico, en el caso de Miranda parece el polo norte», compara el responsable de Educación en la Diputación de Burgos.

Pese a no contar con datos específicos, la comarca de Miranda es una excepción en comparación a las de Burgos y Aranda; los otros dos términos con una población reseñable dentro de la provincia. «Burgos mantiene más o menos una regularidad, Aranda, por su parte, tiene algunos repuntes e incrementos en la escolarización ya que su comarca es potente demográficamente, y la de Miranda no lo es», sentencia.

Cerrado el periodo ordinario de preinscripciones para los centros, se abre ahora un tramo para depurar las diferentes solicitudes; añadir alguna más o cancelar otras. A partir de la última semana de junio llegará el momento de hacer la matrícula para cada uno de los menores.

De un año para otro, lo normal para Educación es que cada zona de formación tenga fluctuaciones de entre 5 y 10 alumnos para el primer curso de Infantil, pero no más. En los últimos años, no ha sido el caso de Miranda, con oscilaciones mayores y, normalmente a la baja, y que prevé que, para el próximo curso, el número descienda en más de un centenar de menores inscritos respecto al ejercicio anterior.

Una situación «preocupante» que, en el futuro inmediato, no parece que vaya a traer consigo consecuencias en forma de cierre, pero no augura un horizonte esperanzador para la ciudad si no se producen repuntes en los años venideros.