Lecturas para todos los gustos y edades

Todos buscaban sus lecturas favoritas. /Avelino Gómez
Todos buscaban sus lecturas favoritas. / Avelino Gómez

La calle La Estación recibió a cientos de mirandeses que buscaban novedades en unas casetas que no convencía a los libreros

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Cualquier día es bueno para coger entre manos un libro y disfrutar con su contenido, pero lo cierto es que el 23 de abril, el Día del Libro, se convierte por derecho propio en la jornada en la que parece despertarse el hábito lector. Ocurre en todos los rincones y Miranda no iba a ser menos. Se ofreció a los amantes de la literatura la posibilidad de adquirir títulos para todos los gustos y adecuados a todas las edades.

Siendo además, como es, festivo, al coincidir la celebración con la fiesta de Castilla y León, la afluencia de público a la calle La Estación, lugar en el que se disponen las casetas de las diferentes librerías de la ciudad siempre está asegurada.

Cierto es que para esta actividad al aire libre es importante contar con un clima benigno y ayer hubo de todo. Si la mañana amaneció con fresco, pero con más claros que nubes, la cosa acabó estropeándose al llegar el mediodía con el chaparrón que obligó a los libreros a tener que resguardar su material y a los visitantes a resguardarse.

El agua llegó incluso a colarse en el interior de los expositores al entrar por los tejados y hubo libreros que tuvieron que retirar algunos ejemplares dañados y dejar para la sesión vespertina «lo justo para que no se nos estropee más».

Este inconveniente se unió a las quejas previas sobre la estructura de las casetas por parte de los expositores. La concejala de Ferias, Inés Busto, reconocía que «presentan algunas dificultades, como la altura, que hemos intentado suplir poniendo unos palés para que el mostrador sea más accesible», pero argumentó también que en la última adjudicación «fue ésta la empresa ganadora, que ya estuvo presente el año pasado, y en estos momentos no podíamos hacer ninguna variación. De cara al futuro habrá que ver si se puede adoptar otra solución».

Ante la posibilidad de que sea el Ayuntamiento el que se convierta en el propietario de las mismas apuntaba que «nos gustaría poder disponer de casetas para las diferentes ferias, pero es algo muy complicado porque dependiendo de la actividad viene mejor u modelo u otro, y lo que no podemos es comprarlas de varios tipos».

Dificultades al margen la jornada contó con una buena participación de los mirandeses que aprovecharon el día libre para disfrutar con la actividad que aúna ocio y cultura.

Un escaparate

Librerías como Cervantes, Marial, Eva o Estudio llevan ya tiempo implantadas en la ciudad y su ubicación es bien conocida. Las otras dos participantes, Las Mil y una Daras y El Esperpento, más recientes, aprovecharon la cita como un escaparate; así lo reconocieron.

Álvaro Domínguez, de El Esperpento, comentaba que «nosotros trabajamos con editoriales alternativas, tenemos libros de feminismo, política, trabajamos con la Fundación Cantera, así que es una literatura un poco específica, y estar aquí nos sirve para darnos a conocer. Ya el año pasado notamos más afluencia de público después de la feria, así que hemos repetido».

Se encontraban esos libros, así como una buena selección de literatura infantil y los libros más de moda. Había opciones para todos y también se planificaron algunas actividades destinadas a los más pequeños para fomentar el hábito de la lectura.

En las dos carpas instaladas los niños se acercaron para hacer un marcapáginas y también para explicar cuáles eran sus razones para leer. Además se colocó «un árbol d los deseos en el que pueden poner el que tengan y esté relacionado con la lectura, y creemos que de esta manera conseguimos que se interesen por el mundo de la lectura», explicaba Garazi Paredes, una de las tres monitoras que se mostraron satisfechas con la participación. «Vienen tanto niños como niñas, y se les ve a todos muy interesados».

Los talleres y el rincón de la lectura permanecieron abiertos tanto por la mañana como por la tarde; períodos en los que también hubo propuestas para los mayores lejos del lugar en el que se desarrollaba la Feria del Libro.

Para mayores

Miranda dispone de dos bibliotecas muy particulares, la existente en el colegio Sagrados Corazones por un lado y, por otro la perteneciente a la Fundación Cantera; espacios que no todos los ciudadanos conocen y que ayer abrieron sus puertas de pa en par para quienes desearan adentrarse en ellas.

Desde el Ayuntamiento se estableció la posibilidad de realizar visitas guiadas para conocer todos los secretos que en esos lugares se esconden, y los mirandeses también respondieron a la iniciativa.

Si la feria arrancó con fuerza y la presencia de visitantes se vio disminuida al mediodía por la inoportuna aparición de la lluvia, cuando el cielo se despejó, que fue bien avanzada la tarde, los mirandeses consideraron que la calle La Estación era un buen lugar para pasar el rato, así que el cierre también contó con un considerable número de visitantes. De las ventas y el balance hablarán posteriormente los libreros.