«Los juguetes no son elementos necesarios para el juego»

Alberto Soler durante la charla en la Casa de Igualdad. /E. C.
Alberto Soler durante la charla en la Casa de Igualdad. / E. C.

El psicólogo Alberto Soler ofreció pautas para su utilización correcta en el desarrollo de los más pequeños

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Fue la asociación Amamanto quien invitó al psicólogo Alberto Soler para que abordara cuestiones como las etiquetas que se ponen a los más pequeños en función de sus comportamientos, o la importancia de los juguetes para su desarrollo. La primera de las charlas se ofreció en el Centro Cívico Raimundo Porres y la segunda en la Casa de Igualdad.

Dejó claro que cuando nace un niño es muy fácil «muy esforzado, pero sencillo, tratarle porque no tienes que cuestionarte nada». A medida que va creciendo es cuando en su mundo aparecen los juguetes y apunta Soler que el entorno más cercano los va introduciendo porque no pueden satisfacer materialmente las necesidades. «Poco a poco vamos sustituyendo las demandas de afecto por objetos, y el problema que tenemos es que asociamos los juguetes con el juego y son dos cosas que son universos totalmente distintos. No son necesarios para el juego, de hecho, pueden ser un entorpecimiento».

Distingue con claridad lo que es el juego libre del entretenimiento, y por eso apunta que cuanto más cosas hacen los juguetes «menos hace el niño», así que aboga por dar una mayor utilidad a los objetos cotidianos.

Reconoce que nadie puede escaparse del contexto en el que vive, «la sociedad es consumista, es un hecho, de eso no nos podemos escapar, pero en el error que caemos es en el de pensar que los niños necesitan muchas más cosas de las que realmente necesitan. Nos dejamos llevar por la tendencia».

Insiste en que hay que variar conductas porque ahora se introducen en el mundo infantil cosas a edades «excesivamente tempranas, como las pantallas, móviles, y eso es nocivo para su desarrollo cerebral». Por eso dice una y otra vez que hay que facilitarles cosas «muy sencillas, cosas de andar por casa, una botella llena de piedrecitas, un palo, un corcho... elementos a los que ellos le dotan de sentido, no es algo pasivo».

Para todos

En la charla también se abordó una cuestión de la que en la actualidad se habla mucho, de si son o no sexistas los juguetes. A su juicio en sí mismos «sólo son objetos neutros, ellos les dan el sentido», aunque apunta que otra cosa es cómo se presenten. Y dice que se venden juguetes que pueden ser calificados como sexistas «de manera escandalosa». Hay tendencias naturales en las niñas y los niños en los juegos, pero «socialmente les damos un empujón enorme para que acaben sexualizados y divididos».

El sesgo hacia el género se realiza «mediante la publicidad, mediante los colores, los envoltorios, o las fotos promocionales», por lo que considera que eso pone techos al desarrollo y «no permite al niño desarrollar habilidades como el lenguaje, la gestión de las emociones o la sensibilidad, y a las niñas no les permite generar otras como la valentía, la fuerza o el atrevimiento».

Quedó claro que el juego es fundamental en el mundo infantil, pero también apuntó Alberto Soler que hay que encauzarlo bien desde el principio. «No hay que caer en sobrerregalar; a día de hoy tienen exceso de todo escandaloso, tampoco en los juguetes sexistas, y hay que facilitarles juguetes adecuados para su edad. En definitiva, tenemos que ser más críticos y no dejarnos llevar por la corriente».

Recomendó a quienes le escucharon que piensen más en lo que realmente necesitan los más pequeños, y el conjunto de la familia. «No debemos tapar las necesidades de nuestros hijos con objetos materiales; lo que ellos quieren es tiempo, que se lo dediquemos; es lo que menos tenemos pero hay que encontrarlo», apostilló.

 

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