Jornada para los niños y la solidaridad

El buen tiempo permitió que muchos comieran en las mesas instaladas en el parque. /Avelino Gómez
El buen tiempo permitió que muchos comieran en las mesas instaladas en el parque. / Avelino Gómez

Los juegos populares infantiles y la comida de Manos Unidas se adueñaron del parque Antonio Machado

MARÍA ÁNGELES CRESPO

El primer fin de semana festivo tiene siempre un marcado carácter infantil «cada año más porque queremos que los sanjuaneros más jóvenes sean los verdaderos protagonistas de días como el de hoy», apuntaba un satisfecho presidente de la Cofradía, Álvaro de Gracia, por «el fantástico arranque, acompañado del buen tiempo que estamos teniendo y auguran unas grandes fiestas en este año del centenario».

Los niños y niñas de las cuadrillas de Los Veteranos, La Parranda, Los Hijos de la Antonia, Sebas no bebas, La Juerga, Hijas de la Antonia, El Alboroto, Los Perver, Los Binatxas y La Tajada fueron llegando poco a poco a la zona del parque próxima a la Cofradía para competir –las ansias de victoria no se las quita nadie–, aunque ya sabían de antemano que en los cinco juegos propuestos, la rana, el aro, la sogatira, la herradura y las carreras de sacos no iba a haber proclamación de vencedores ni vencido. «Lo bueno es fomentar la participación y su espíritu sanjuanero».

Las actividades comenzaron poco después de las once de la mañana y, sin que hubiese transcurrido una hora, todos los integrantes de las cuadrillas demostraron sus habilidades, asumiendo que en este caso sí, podía aplicarse la frase de: 'Lo importante es participar'. Todos los que lo hicieron tuvieron su recompensa.

Y puede decirse que eso es lo que también llegó para las socias de Manos Unidas que desde buena mañana se encargaron de preparar los ingredientes de la que a las tres de la tarde sería la cuarta comida solidaria promovida desde la Cofradía. Así lo expresó María Jesús Calvo. «Es muy importante para nosotras. En actos como éste queda demostrado que en Miranda hay mucha generosidad».

Aprovechando que por la tarde había una cita importante en Anduva, los Jóvenes Jabatos, decidieron contribuir acudiendo también a la comida y eso «nos da una alegría inmensa porque se ve que los jóvenes también se comprometen».

Al final, tal y como se había previsto, se acabaron preparando alrededor de doscientas cincuenta raciones entre las de patatas con chorizo y las de macarrones. Viandas que fueron elaboradas por segundo año consecutivo por Los Cocerolos.

Se prepararon algo más de 80 kilos de patatas y 10 de macarrones que muchos acabaron comiéndose en el parque aprovechando el buen tiempo que reinó durante la mañana.

Uno de los cocineros, Paco Arenas, que no quiso desvelar ninguno de los secretos de la preparación, apuntó que «el trabajo que hemos hecho ha merecido la pena. Es el segundo año que nos llaman para que preparemos la comida solidaria de Manos Unidas y para nosotros es todo un orgullo ser partícipes de esta iniciativa solidaria. Además, los mirandeses siempre colaboran y es fantástico».

Lo que ayer se recaudó servirá para incrementar la aportación de Manos Unidas de Miranda a su proyecto de construcción de una escuela de Secundaria en Togo.

Los vehículos de época aportaron colorido a la calle La Estación

Turismos de entre 1965 y 1992, prácticamente una veintena, fueron los que desde la una del mediodía se pudieron contemplar en la zona peatonal de la calle La Estación más próxima al parque Antonio Machada.

Con la llegada de los diferentes vehículos se fue dando continuidad a una jornada festiva que se concentró precisamente en esa céntrica zona de la ciudad.

Desde hace tres años el club retomó las concentraciones en el transcurso de las fiestas sanjuaneras y como «nosotros tenemos que acomodarnos al día en que se celebran, este año sólo hemos podido estar los mirandeses, no hemos podido contar con coches que vinieran de otros lugares», decía su presidente, José Rodríguez, que recordaba que la merma en el número de turismo se debía a coincidencia en fecha con la cita anual, siempre el mismo fin de semana de junio en Armiñón.

«Esa cita está muy consolidada y no queríamos quitarles ningún protagonismo así que en esta Tercera Ruta de San Juan del Monto hay solo coches de Miranda».

Pese a ello se hizo evidente que aunque la mayoría de esos coches pueden verse en algunas ocasiones circulando por la ciudad, a los mirandeses les gusta rememorar el pasado. Había quien no podía evitar una sonrisa cuando veía algún modelo «igual al que tenía yo hace ya ni me acuerdo los años».

Un olvido que podía entenderse como lógico porque los modelos que ayer pudieron verse de las marcas más tradicionales «hay SEAT, Renault, escarabajos, los que se llevaban entonces», tenían ya sus añitos, eran coche de entre 1965 y 1992, tres décadas ya muy lejanas.

Los mayores disfrutaban con los recuerdos y, también explicando en muchos casos a sus nietos cómo funcionaban aquellos coches; un auténtico lujo en su tiempo, aunque a los críos no se lo pareciera.

Fueron estrellas

Entre los visitantes había quien los llamaba clásico y otros apostaban por el término de época. José Rodríguez tenía claro que eran válidas las dos definiciones. «Al final coches como estos acabaron, en su momento, marcando una época. Lo habitual es llamar así a lo mejor a los de los años veinte o treinta, pero yo creo que no viene mal entender que estos que vemos también son de época, de la suya».

Además de que todos los miembros de la Asociación Mirandesa de Vehículos de Época disfrutaron mostrando sus coches, apostaron por la incitativa «para colaborar en lo que podemos con la fiesta».

Y siendo San Juan no pudo faltar la visita que a primera hora hicieron hasta El Ermitaño.