Hydro invertirá 1 millón de euros anuales en seguridad en la planta de Bayas hasta 2020

Instalaciones de la planta en Miranda. /Avelino Gómez
Instalaciones de la planta en Miranda. / Avelino Gómez

La partida se engloba dentro de un plan de inversiones trianual, de 11,5 millones, para «adaptar la fábrica a la Industria 4.0»

TONI CABALLERO

La planta de extrusión de la marca escandinava Hydro Norsk se ha convertido en todo un referente dentro del negocio del metal a nivel mundial. La crisis que atravesó el sector no fue suficiente para acabar con la sede ubicada en el Polígono de Bayas, que hace años tuvo que afrontar Expedientes de Regulación de Empleo tras la bajada en la carga de trabajo. Sin embargo, la otrora empresa familiar participada por Sapa y Orkla, acabó siendo adquirida en su totalidad por la compañía escandinava y la planta mirandesa, por su parte, se erigió como una de las piedras angulares de Hydro Extruded Solutions, el área de mayor negocio de Hydro con 22.000 empleados distribuidos en 40 países y con más de 30.000 clientes.

En el caso concreto de Miranda, la plantilla ha aumentado un 30% en los últimos años, llegando a contar actualmente con una plantilla estable de 250 empleados, de los cuales 200 están contratados directamente por la empresa y el resto, externalizado. Asimismo, durante el periodo estival y algún otro tramo festivo, la cifra de trabajadores de la planta puede incluso aumentar en algunas áreas de producción.

Respecto a la continuidad ascendente del número de personal de la instalación de Bayas, la directora de la planta mirandesa, Miriam Uría, se muestra bastante optimista: «No tengo una bola de cristal pero en los últimos años ha habido un crecimiento del 30% que nos ha permitido crear 80 puestos de trabajo. Tenemos algunos acuerdos que pueden ser muy importantes para esta planta, pero todo depende de si se materializan o no, nos gustaría seguir creciendo», avanzó.

En este sentido, la firma escandinava ha comprometido un plan de inversiones que ya está repercutiendo favorablemente en la sede mirandesa. Se trata de una partida de 11,5 millones de euros, a invertir entre los años 2018 y 2020, con el fin de llevar la planta hasta el siguiente nivel. «Es un plan bastante ambicioso, comenzó el año pasado y el grueso está destinado a actualizar la maquinaria para mejorar el proceso productivo, llegar a la vanguardia del mercado, mejorar la tecnología y adaptarnos a la industria 4.0», argumentó Uría.

Así, aproximadamente 8 de los 11,5 millones de euros (el 70%) que se invertirán en la planta mirandesa irán destinados al proceso productivo, a su maquinaria. Sin embargo, la seguridad y la salud también contarán un importante trozo de pastel, 3 millones de euros en tres años, ya que «todos los años se invierten aproximadamente 1 millón de euros en estos pilares fundamentales de la compañía». Hydro ofrece componentes y soluciones de aluminio a medida para todas las industrias, desde la automoción hasta la construcción o la electrónica.

Ciberataque

Asimismo, además de enfocarse en la producción de aluminio primario, productos laminados, extruídos y reciclaje: la firma extrae la bauxita; refina la alúmina y genera energía suficiente para «ser la única compañía de 360 grados en la industria mundial de aluminio» (autoabastecimiento). Por su parte, la planta de Miranda también ha ce las labores de almacén de control para el material de Hydro y de sus clientes en España y Portugal, así como también vende extrusión a algunas plantas francesas y belgas del grupo.

A mediados del pasado mes de marzo, la multinacional Hydro Norsk, a la que pertenecen las instalaciones mirandesas, sufrió un ciberataque que afectó a las factorías que tienen en cuarenta países. Aunque desde la sede central en Noruega no se quiso dar demasiada publicidad al respecto, se ha podido conocer que los costes provisionales por la acción de los piratas informáticos ascienden a una cantidad superior a los 31 millones de euros.

«En los últimos años hay una tendencia total a la digitalización. Los ciberataques son cada vez más comunes porque somos más digitales, hay más riesgo», valoró la directora de la planta de Bayas, que también reveló que «se han hecho mejoras tras el ataque, pero esto no depende sólo de un bloque de mejoras, hay que trabajar en ello diariamente porque nosotros mejoramos, pero ellos también».

Los problemas ocasionados por el ramsonware, un virus informático que restringe el acceso a los datos y que exige el pago de un rescate, obligaron a la multinacional recurrió a la contratación de asesores externos con el fin de evitar el pago solicitado por los secuestradores. Y la plantilla de la fábrica mirandesa vio una oportunidad en la crisis: «Los empleados se volcaron muchísimo, todo compromiso y voluntad. En cualquier sección eran imaginativos, recordando de memoria los parámetros de extrusión, inventándose medios para que la planta continuase dando servicio a los clientes. Vinieron hasta 8 festivos seguidos a trabajar», reconoció Uría.

De este modo, «si la economía va bien», la directora cree que la planta mirandesa puede continuar creciendo basándose «en la eficiencia; en la seguridad y en la sostenibilidad», que son tres de las bases en las que se sustenta la firma.