Familia destinará 750.000 euros a reformar el segundo piso de la Residencia Mixta

Se pretende que la Residencia Mixta se convierta en «un referente de la atención integral, de calidad y personalizada»./ A. GÓMEZ
Se pretende que la Residencia Mixta se convierta en «un referente de la atención integral, de calidad y personalizada». / A. GÓMEZ

Siguiendo el modelo recién estrenado en el tercer piso, se crearán dos nuevas unidades de convivencia, cuyas obras empezarán «en el primer trimestre de 2019»

Cristina Ortiz
CRISTINA ORTIZ

El modelo acaba de empezar a rodar en la tercera planta, pero la apuesta decidida por crear un 'hogar' para los usuarios va a hacer que el modelo 'En mi casa' se replique también en el segundo piso de la Residencia Mixta. Un proyecto en el que ya se trabaja, como apuntó ayer durante su visita al centro la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, y en el que se prevé invertir alrededor de 750.000 euros, un dinero que permitirá que el centro mirandés se convierta en «un referente de la atención integral, de calidad y personalizada».

El ala norte de la segunda planta, actualmente destinada a personas válidas y que tiene cubiertas 11 de las 40 plazas, se reformará para acoger dos nuevas unidades de convivencia con 32 en el medio plazo. Junto a esto, se va a seguir con la reforma iniciada en el Centro de Día para adaptar el servicio de estancias diurnas al nuevo modelo de atención residencial. En estos momentos, se trabaja en la adjudicación de la redacción del proyecto y «confío en que las obras puedan comenzar en el primer trimestre de 2019», valoró la responsable regional.

Pero, de momento, ayer tuvo la oportunidad de recorrer las dos unidades de convivencia ya puestas en marcha en la tercera planta, con 16 plazas cada una de ellas. 32 en total, de las que 28 ya están ocupadas por residentes con los que también tuvo oportunidad de hablar para conocer sus primeras impresiones sobre el nuevo hogar que les acoge desde hace casi tres meses. Se puso en marcha el 19 de febrero, aunque las obras se habían dado por concluidas en verano de 2016. Pero no fue hasta finales del pasado ejercicio cuando se adquirió el mobiliario necesario.

Las 4 vacantes actuales se cubrirán a corto plazo, cuando se encuentren «los perfiles más adecuados». Los actuales residentes se han seleccionado esencialmente entre los propios usuarios, aunque también hay algunos que se han incorporado de las listas de espera. Y, de momento, el balance de la experiencia está siendo muy positivo para todos, tanto para los residentes, como para los trabajadores y las propias familias que «están muy implicadas y comprometidas con la atención y el cuidado que se presta en el centro. Aún nos falta rodaje pero creo que está cumpliendo los objetivos. Todo el mundo está colaborando y participando de manera muy positiva», explicó el director de la instalación, Alberto Juez.

De manera paralela, se han ido cubriendo las plazas dejadas libres por los residentes que se han instalado en las unidades de convivencia de la tercera planta. Si bien, el centro no está al 100%. Están libres 29 camas de la zona de válidos que se va a reformar y alguna más repartidas en el resto de la instalación. Espacios que ocuparán las 11 personas que en estos momentos se encuentran en la zona a la que afectarán las obras.

El modelo recién implantado en Miranda apuesta por crear una nueva fórmula para la organización del espacio, para que las personas vivan de la manera lo más similar posible al concepto de 'hogar' en un espacio común para ellos que, al mismo tiempo, permite una atención personalizada. Cada usuario cuenta con su propia habitación con baño –aunque hay alguna doble–, un espacio que han personalizado con sus fotos y recuerdos; y comparten con los demás una cocina con mesas para comer y un salón en el que charlar o ver la tele.

«La organización está centrada en el usuario, en lugar de hacerlo en el sistema. La persona mayor y su calidad de vida son el eje, buscando entornos más adecuados a la experiencia familiar, en la que se tiene en cuenta su participación, su historia y su proyecto de vida», destacó García. Las obras de reforma realizadas en la segunda planta han incluido igualmente la ampliación de una zona de uso común, en la que se realizan talleres pero también se charla con las familias o con otros residentes. Los cambios también han llegado a la planta baja, donde se ha reformado el centro de día para las estancias diurnas, creando una nueva sala de actividades-biblioteca y habilitando un despacho para el asistente social.

En total, la inversión ha superado los 860.000 euros. Una cuantía que sumada a los 750.000 presupuestados para la reforma de la segunda planta elevarán a 1,8 millones el dinero destinado a la instalación mirandesa. Con estas actuaciones, incidió García, la Junta cumple con su compromiso de nuevas plazas y un modelo de atención lo más personalizado posible y con lo previsto en el Plan de Inversiones Prioritarias y en los Acuerdos del Diálogo Social.

 

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