Exigen dimisiones en el equipo de Gobierno por la «cacicada» de la piscina

Catas realizadas hace varios meses en los terrenos destinados al equipamiento./ A. GÓMEZ
Catas realizadas hace varios meses en los terrenos destinados al equipamiento. / A. GÓMEZ

PP e IU reclaman que se empiece «desde el principio y bien» el proceso para adjudicar el «proyecto estrella» de la legislatura

Cristina Ortiz
CRISTINA ORTIZ

Dedicar tres años y medio a adjudicar la construcción de una piscina cubierta, considerada como el «proyecto estrella» de la legislatura y tener que «dejar en suspenso la contratación» por problemas con unos «pliegos malos y subjetivos» y con los que no cumple ninguna de las 8 ofertas presentadas –pese a que inicialmente se dijo que una sí que lo hacía y se ha acabado anulando tras los recursos presentados (hasta cuatro, entre ellos uno del PP)–, evidencia que «se está haciendo muy mal».

Pero, ¿quién? Un equipo de Gobierno en el que «sus enemigos son ellos mismos» y al que el Partido Popular pidió ayer que «asuma responsabilidades políticas» por lo que considera «una cacicada más» y al que acusa de hacer «movimientos muy raros» para defender una gestión «inexistente». Algo que, en este caso, se evidencia en el hecho de que el jueves se decidió dejar en suspenso la contratación de las obras, cuando una semana antes se hablaba de convocar un pleno extraordinario para su adjudicación.

«Alguien tiene que asumir responsabilidades políticas. ¿Tiene que ser la presidenta de presidenta de la comisión de Hacienda y Contratación? No, lo sé; ¿tiene que ser el concejal de Deportes? No lo sé. Pero alguien tiene que ser», valoró el portavoz popular, Borja Suárez, para quien la única salida pasa por una dimisión. «No encuentro otra forma, que alguien asuma que lo está haciendo mal y hay que hacer cambios»; porque los populares, aseguró, «queremos la piscina, lo que no queremos es el equipo de Gobierno, queremos que se vayan».

Y es que llegados a este punto la única opción para despejar cualquier sombra de duda sobre el proceso de adjudicación de una inversión de 4 millones de euros pasa por «volver a empezar de cero y bien». Esa es la vía por la que apuesta el PP, que no entiende que se trate de salvar la licitación acudiendo a un proceso negociado sin publicidad, en el que participarían las 8 empresas inmersas ahora en el proceso y entre las que elegiría en función del precio.

Ese sería el único criterio a tener en cuenta: la más ventajosa económicamente para el Ayuntamiento, cuando hasta ahora se había limitado la baja al 15% del presupuesto. «Nos están surgiendo muchas más dudas». Hasta el punto de llegar a creer que «quieren hacer las cosas así para beneficiar unos intereses particulares sobre otros».

Buscan transparencia y, por eso, han pedido la grabación de la mesa de contratación en la que se decía que «todo estaba bien» en la única oferta que no fue rechazada y que ahora tampoco se da por buena por incumplir el formato (tamaño de letra, interlineado...). No entienden por qué no se hizo antes, su formación ya lo apuntó en un recurso presentado el 28 de junio, antes de que se convocara el pleno de la pasada semana.

«¿No han visto el expediente?», cuestionaba Suárez. Y ese parece ser el problema de base, que el equipo de Gobierno «no lo ha mirado. Nos lo dicen con toda la desfachatez». Ocho pliegos de 25 folios cada uno que, aseguró, sí han analizado los partidos de la oposición.

Entre ellos IU que también apuesta por iniciar un nuevo procedimiento para la contratación de la piscina, con un pliego «retocado para garantizar que podamos recibir la mejor oferta». Pero la mejor bajo criterios técnicos. Un aspecto en el que centró buena parte de su preocupación el portavoz de la formación, Guillermo Ubieto, que reprochó al PSOE su empeño en llevar a cabo un proyecto que «no es bueno» sin importar «cómo se haga o cuánto cueste».

Ubicación y materiales

De otro modo, no se explican algunas de las decisiones tomadas. La primera, la ubicación elegida, cuando los estudios geotécnicos muestran que el terreno a ocupar «tiene diferentes características, lo que complicará las obras». Sin olvidar que se situará en una zona inundable, junto al Ebro, donde no parece lo más adecuado optar por unas paredes de cristal para el edificio, pese a que se pueda considerar más estético. «Es algo que encarece la obra y la hace más difícil. No se puede trabajar en invierno», explicó.

Aspectos que consideran mucho más importantes en un proceso licitatorio que el de si se cumple o no con el formato. Requisito que, hasta ahora, no había sido un criterio excluyente. «Es la primera vez que se utiliza». Así, aseguró Ubieto que se lo habían confirmado el jueves en una comisión informativa a la que se pidió que acudiera la técnico municipal (pese a estar de vacaciones) para luego «no dejarla hablar».

No en la reunión 'oficial', aunque sí respondió a las preguntas de la oposición tras levantarse la sesión nada más empezar. Así supieron que la propia funcionaria «había solicitado un informe jurídico», algo que también había hecho IU por entender que ninguna oferta cumplía el formato. «Se nos dijo que no hacía falta y que la técnico era capaz de leer 25 folios».

El problema, es que pese a saber que ninguna oferta cumplía las bases, «se ha intentado seguir con el procedimiento y adjudicárselo a la única que decían que sí lo hacía». De hecho, IU ya había anunciado que de completarse la adjudicación iba a «acudir a los tribunales porque no había igualdad de condiciones para los licitadores».

Ahora al equipo de Gobierno le toca cambiar de estrategia, buscando «un resquicio legal para seguir con un proceso injusto». La vía que parece abrirse, la del proceso negociado sin publicidad, centrada en el precio, no satisface a la formación, que teme que para adjudicarse una obra de 4 millones las empresas incurran en bajas económicas que «puedan eternizar las obras», provocar que «se hagan mal» o «sobrecostes».

A su juicio, en la inversión más importante de la legislatura, no puede asumirse que «las memorias técnicas vayan a quedar sepultadas por el precio. Puede ser que la peor técnicamente presente la mejor propuesta económica». De hecho, Ubieto apuntó que la arquitecta municipal había reconocido que «algunas de las ofertas no cumplían los requisitos técnicos».

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