Diez años de dedicación a la ciudadanía

En sus salidas han adquirido experiencia. /E. C.
En sus salidas han adquirido experiencia. / E. C.

Los retos en este momento se centran en el nuevo reglamento y en la renovación de la actual flota de vehículos

SILVIA DE DIEGO

La Agrupación de Voluntarios de Protección Civil cumple diez años con un balance más que positivo y retos para conseguir. La actual Jefa de la formación en funciones, Pilar Morcillo, cumplió el 9 de agosto su primer año como responsable del cargo y asegura que los más inmediato es la modificación del actual reglamente en el que ya están trabajando. «Esperamos que para el mes de septiembre el concejal pueda llevarlo a a las distintas comisiones por las que tiene que pasar. Después habrá nuevas elecciones y, a partir de ahí, si vuelvo a ser elegida, nos plantearemos retos a largo plazo», subraya. Precisamente entre las nuevas mejoras para el colectivo destaca un aumento del material. «Son necesarios más vehículos, tenemos ahora mismo cuatro pero dos de ellos no están en muy buenas condiciones y nos están costando mucho dinero en reparaciones, es necesario renovar la flota», recalca mientras matiza que es esencial también el aspecto formativo.

En cuanto al perfil del voluntario Pilar Morcillo recalca que no existe como tal y enumera algunas de las condiciones del reglamento aunque deja claro que tiene que tener disponibilidad ante todo y estar en una franja de edad de entre los 18 y los 65 años, una franja que con el nuevo documento será modificada. «Lo queremos abrir a jóvenes de entre los 16 y los 18 años porque creemos que ellos también tienen mucha cabida y mucho que aportar».

La Agrupación de Voluntarios de Protección Civil pone sobre la mesa que las personas más implicadas dentro de colectivo habrán realizado una media de 350 horas en la calle, una cifra que posiblemente de aquí a finales de año se incremente hasta alcanzar las 500 horas. «Es muchísimo tiempo de dedicación no sólo en Mirada sino también fuera».

Villarcayo en fiestas o con motivo de la Vuelta Ciclista a Burgos, Aranda y el Sonorama, Villalar de los Comuneros en Valladolid en el Día de la Comunidad o Santa Gadea del Cid, son destinos que se unen a las innumerables ocasiones en la que su presencia es inestimable en la ciudad con motivo de las fiestas u otros eventos. «En Villarcayo nos incorporamos a las 11 de la mañana y hasta las 10 de la noche no llegamos a Miranda. Son muchas horas haciendo preventivos fuera de casa y también abandonando a nuestras familias. Hay compañeros con críos pequeños y dejan a sus familias por servir al ciudadano», recuerda Pilar quien garantiza que «se trata de una vocación que se convierte en una especie de droga sana».

La labor del colectivo se centra en el apoyo a las fuerzas de seguridad entre las que se encuentra Policía Local, el Servicio de Bomberos y la Cruz Roja. «Respecto a este último colectivo, no tenemos nuestro propio equipo sanitario porque consideramos que en Miranda ellos están muy bien formados y cubren las necesidades. Estamos muy bien coordinados».

La Agrupación de Voluntarios de Protección Civil goza de buena salud y de un equipo considerable con un total de 42 personas aunque en efectivos fijos este número se reduce a los 25. «El resto colabora ocasionalmente cuando puede. De continuo estando en la mayoría de preventivos somos en la actualidad entre 22 y 25». La labor del voluntario no siempre es bien recibida aunque la Jefa de la Agrupación hace hincapié en el respeto con el que la mayoría de la ciudadanía les acoge en las diferentes actuaciones que llevan a cabo. «Algunos lo hacen incluso con cariño, es un trabajo muy duro porque pasamos muchas horas en la calle de pie aunque también es muy pero que muy gratificante».

El día a día se completa de trabajo ya que preparar cualquier preventivo requiere dejar muy organizado todo. «Desde que una asociación contacta con nosotros a través de la Concejalía de Seguridad los jefes del grupo estudiamos en qué va a consistir nuestro trabajo. Muchas veces visitan in situ la zona para comprobar los riesgos que se pueden llegar a correr y realizar la oportuna valoración de dónde se necesita gente. «Realizamos mapas, acometemos las oportunas distribuciones y el día del preventivo, cortamos calles o simplemente, como nos tocará en Ebrovisión, controlaremos todas las medidas de seguridad y que las instalaciones estén en condiciones». Respecto a su presencia en otras localidades en las que las grandes masas de gente son las protagonistas la Agrupación valora muy positivamente lo aprendido tanto en el Sonorama que en la presente edición reunió a 110.000 personas como durante el pasado mes de abril en Villalar. «Estas experiencias nos sirven para aprender a trabajar en grandes concentraciones de masas».

Al margen de las personas , en la agrupación también tienen protagonismo los perros de la Unidad Canina, un grupo que recientemente estrenó campo de entrenamiento y siempre llama la atención.