El cuerpo del mirandés hallado el lunes en la laguna de Montañana apareció maniatado

Efectivos de la policía Nacional y la Guardia Civil trabajaron en la mañana de ayer en el entorno de la laguna. /A. G.
Efectivos de la policía Nacional y la Guardia Civil trabajaron en la mañana de ayer en el entorno de la laguna. / A. G.

La Policía Nacional investiga las «causas» y las «circunstancias» del homicidio de F.J.M.G, de 60 años y vecino de Miranda

CRISTINA ORTIZ

Además de presentar evidentes «signos de violencia», el cadáver del mirandés localizado el lunes en la laguna de Montañana estaba «maniatado», tal y como confirmó ayer en la capital provincial el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente, al tiempo que certificaba que se trataba del vecino de 60 años cuya desaparición había sido denunciada días atrás por su familia, concretamente el 29 de abril.

La víctima, cuyo homicidio está investigando la Policía Nacional es un varón de 60 años, nacido en 1958, de iniciales F.J.M.G. y escayolista de profesión. Pocos más datos se aportaron ayer por parte de responsables políticos y policiales sobre un caso que, recordaron, se encuentra judicializado. «El hecho cierto es que tenemos un cadáver en Miranda», apuntó el comisario jefe provincial, José María Nogales, que optó por la prudencia. «Vamos a esperar para determinar cuáles son las causas últimas de la muerte, qué circunstancias rodean su fallecimiento y el hallazgo del cadáver; así como saber si el hecho se ha producido en Miranda o no».

También la delegada del Gobierno en Castilla y León, Mercedes Martín, al ser preguntada en Valladolid optó por la «prudencia» y la «discreción», al tiempo que se mostraba convencida de que el hecho se esclarecerá con el trabajo policial.

Investigaciones en las que en los últimos días, desde que el cadáver fuera localizado el lunes poco después de mediodía, se ha centrado la Policía Nacional, contando con el apoyo de la Guardia Civil. Concretamente, para inspeccionar distintos puntos de la laguna y de los márgenes de la misma, se desplazó ayer a la ciudad, desde Valladolid, una unidad de actividades subacuáticas. Al menos dos lanchas zodiac y dos vehículos (una pick-up y un furgón) componían el equipo que durante toda la mañana estuvo realizando distintas labores en el entorno natural en el que el lunes fue hallado el cuerpo.

Un lugar de acceso no demasiado fácil ni rápido, al que se llega tras tomar un camino rural, de tierra, justo al lado de la iglesia de la pedanía. Son varias las pistas y las bifurcaciones que permiten llegar hasta el agua, pero el cadáver apareció en una de las últimas, que conduce a una pequeña campa en la que hay una escalera de piscina que permite un acceso más cómodo al agua. Un elemento que, según apuntaron vecinos de la pedanía, era utilizado en el buen tiempo para disfrutar del baño en esa balsa de agua anexa al cauce del Ebro.

Se trata según apuntaron residentes de Montañana –donde de manera habitual reside una docena de vecinos–, de un paraje bastante transitado tanto de día como de noche. Cuando hay luz por pescadores y gente que va de paseo y, por la noche, por parejas y grupos de jóvenes en coche. No es raro oír ruido de vehículos incluso de madrugada, tal y como contaron a los agentes de la Policía Nacional que el martes estuvieron preguntando y tratando de recabar información en la pedanía. Lo que sí tiene claro uno de sus residentes es que «quien lo haya hecho conocía la zona».

Para cuando F.J.M.G. fue localizado el lunes habían transcurrido una semana desde que se denunciara en comisaría su desaparición. Fue su familia la que lo hizo el 29 de abril, al no localizarle ni dar con su paradero. Su pista se pierde entre el día 26 y esa jornada en la que se notifica a la policía. Yes que el viernes, como hacía todos los días, había acudido a almorzar al bar de la asociación de la Barriada de San Juan del Monte. Fue el último día que le vieron.