La A-1 contará con un dispositivo especial de seguridad en las playas de peaje

Varias decenas de personas se sumaron a la fiesta de cuenta atrás en la plaza de España. /E. C.
Varias decenas de personas se sumaron a la fiesta de cuenta atrás en la plaza de España. / E. C.

Se busca garantizar que se limite la velocidad de paso a 20 kilómetrospor hora hasta que se eliminen las cabinas

CRISTINA ORTIZ

Once patrullas de Tráfico, una quincena de agentes de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil y cuatro patrullas de la Policía Nacional han controlado esta noche las primeras horas de una autopista ya sin barreras. Un dispositivo puntual en una vía para la que está previsto reforzar sistemáticamente a partir de ahora la vigilancia en aquellos puntos que se consideran más sensible. Concretamente, está previsto aumentar el control en las denominadas 'playas de peaje', para garantizar que se respete el límite rebajado a 20 kilómetros por hora.

Exigencia que se va a advertir en los paneles informativos y con mensajes en las propias cabinas en los que se indicará también que de que no deben pararse en los antiguos puntos de peaje. «Iremos viendo cómo se desarrollan los acontecimientos, cómo evoluciona el volumen de vehículos y si se produce algún tipo de retención en estos puntos para ir adoptando medidas», explicó ayer la delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones, en la reunión de coordinación del dispositivo para garantizar la fluidez del tráfico.

Habrá que esperar para ver si se cumple la perspectiva de que se incremente inicialmente el tráfico en 7.000 vehículos más en una doble vía que ya soporta una intensidad media que 20.000 vehículos de los cuales, unos 2.800, el 14%, son vehículos pesados. Mientras que por la N-1 transitan unos 10.000 automóviles, de los que algo más de la mitad, el 51%, son camiones.

Estas cifras no son uniformes a lo largo de los 85 kilómetros que se liberalizan. En la denominada como variante de Miranda, entre Armiñón y Ameyugo, tramo donde no había que pagar, la cifra de vehículos sube hasta los 23.500 diarios con un porcentaje de pesados del 23%, es decir, 5.400.

Si bien, Barcones es consciente de que no es una cifra que se pueda tomar como referencia del aumento que va a sufrir la vía a partir de ahora. «Aunque es un tramo en el que no se paga peaje, esta última cifra no es una referencia demasiado precisa sobre el tráfico que puede llevar la AP-1 liberalizada, porque la situación y condicionantes de este tramo no son iguales a los del resto del trazado. Somos conscientes de que de Burgos a Pancorbo va a haber, y más en los primeros días como es lógico, un incremento considerable del número de usuarios de la vía».

Respecto a la construcción de un tercer carril para adaptar la capacidad de la vía al previsible aumento del tráfico, Barcones avanzó que ya se está «completando el anteproyecto» del mismo y que se encuentra en estos momentos «en tramitación medioambiental».

También queda pendiente la adjudicación del servicio de mantenimiento y las tareas de desmantelamiento de las cabinas de peaje. Trabajos estos últimos que se adjudicarán a una empresa diferente a la que realiza la conservación, que es la actual adjudicataria de la AP-1.

Varias decenas de mirandeses se reunieron ayer en la plaza de España para celebrar el fin de un peaje que hace casi dos décadas un grupo de vecinos de Las Matillas empezaron a reivindicar. Desde entonces hasta ahora, reconocen que no ha sido fácil, pero tienen muy claro que si se ha llegado a la liberalización de la AP-1 ha sido «gracias a la movilización popular».

No quieren que quede duda, porque «ni siquiera con el engaño de la liberación parcial entre Armiñón y Ameyugo lograron detenernos. Fue solo un parón para volver a la carga con más fuerza», apuntaron en un comunicado leído casi al filo de la media noche en la plaza de España, donde en los últimos meses un reloj ha marcado la cuenta atrás hacia el final del peaje.

 

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