La Cofradía de San Antón necesita unos 100.000 euros para renovar el tejado de la ermita

Personas de todas las edades participaron en la tradición de dar la vuelta a la ermita. /A. G.
Personas de todas las edades participaron en la tradición de dar la vuelta a la ermita. / A. G.

La entidad buscará ayuda institucional una vez que cuente con los estudios de obra y el inmueble pase la ITE

CRISTINA ORTIZ

La Cofradía de San Antón es la garante de la tradición que año a año lleva a centenares de mirandeses a cumplir con el ritual de dar las nueve vueltas a la ermita de La Nave y con la bendición de los animales, pero también son los responsables del mantenimiento de un templo de estilo románico, levantado entre los siglos XI y XII, que tiene sus 'achaques'.

En estos momentos, los más importantes se concentran en su cubierta y la solución para por la renovación del tejado, con una inversión que los responsables del colectivo estiman que puede suponer un desembolso económico de entre 80.000 y 100.000 euros. «Requiere una obra integral y de mucho coste», reconoció el cofrade mayor de este año, José María Villegas Merino; dejando claro que se trata de un importe que la entidad no puede asumir. No cuenta con recursos propios.

Necesitan la implicación de entidades y administraciones públicas a cuyas puertas empezarán a llamar en cuanto tengan sobre la mesa el proyecto de las tareas que es necesario acometer y los distintos informes técnicos en los que ya están trabajando. No es la primera vez que se busca intervenir en la cubierta. Hace unos años la cofradía optó por «colocar una barra metálica de lado a lado porque entonces se pensó que era suficiente». Pero el tiempo ha demostrado que no ha sido así y hay que volver a intervenir y hacerlo con una obra de calado.

Así que ya se han puesto manos a la obra para la elaboración de los documentos e informes que puedan necesitar. De momento, en las próximas semanas, tienen previsto que un técnico revise la ermita para cumplir con el requisito obligatorio de pasar la Inspección Técnica de Edificios (ITE). Será ya de cara a final de año cuando esperan poder disponer del proyecto de reforma de la cubierta para empezar a llamar a las puertas de quienes puedan contribuir a la financiación del proyecto.

«Las instituciones son las primeras que nos tienen que ayudar. Esto es cultura y ésta no surge por generación espontánea, por lo que debemos preocuparnos de conservarla», incidió Villegas.

La reforma integral también debe llegar a la campana del templo. El año pasado no pudieron tocarla por que se encontraba en mal estado y al ir a arreglarla para que sí sonara este año han constatado que también requiere una intervención de mayor entidad que un simple mantenimiento. «Hay que bajarla, ponerle un gran cantidad de cosas que faltan...».

Pero también les falta dinero para ello. Los ingresos de la entidad, el dinero que destinan a la fiesta del reparto de bollos, proceden de los donativos y de la rifa del cerdo. Una fórmula con la que empiezan a surgir problemas con los animalistas, pese a que al ganador lo que se le dé sea el valor del animal en dinero. «Vamos a ver cómo lo podemos solucionar de cara al próximo año», avanzó.

De momento, en la celebración de ayer la liturgia tradicional se siguió al pie de la letra. La actividad arrancó pasadas las 11.30 horas con la bendición de los animales en la campa de La Nave, en una mañana en la que el buen tiempo acompañó y los rayos de sol que hicieron acto de presencia animaron la afluencia en una jornada laborable.

En esta ocasión con dominio absoluto de los perros, a los que se sumó la presencia de un par de caballos. A continuación se llevó a cabo la tradicional misa, a las puertas del templo, y se efectuó el reparto de bollos preñaos. Se repartieron 3.334 unidades, la gran mayoría de ellos entre los asistentes a la zona, entre los que destacaban unos 200 escolares de Sagrada Familia y Sagrados Corazones.

«Es algo que nos hace mucha ilusión. Nos gusta mucho. A ver si se animan y poco a poco van cogiendo el relevo, que nosotros ya somos mayores. No creo que haya cofrades de menos de 45 años», apuntó.

Pero eso no significa que falte interés por formar parte de la Cofradía de San Antón. La entidad tiene cubiertas las 150 plazas que están fijadas en los estatutos y calculadas tomando como referencia la capacidad del templo. A estos hay que sumar otros 25 hombres en reserva y la participación de las denominadas 'damas', mujeres que también colaboran con la cofradía y a las que se quiere dar una papel con mayor peso y participación.

«Estamos viendo cómo se pueden incorporar al colectivo», apuntó Villegas. Y es que en este momento las mujeres que hay no tienen un papel muy activo. «Ahora están dentro, pero queremos que se incluyan en el día a día y sean igual que nosotros».

Se trata de ir adaptando la entidad a la realidad social, algo que no tiene por qué resultar muy difícil ya que, a priori, no ven que sea necesario hacer modificación alguna en los estatutos. «Se hicieron hace muchísimos años pero se han ido cambiando algunas cosas porque el tiempo obliga a ello», pero para este caso no cree que haya que hacerlo.