La ciudad con nombre de mujer alza la voz por sus derechos

Las mujeres iluminaron con sus móviles el Antonio Machado durante la lectura del manifiesto. /A. G.
Las mujeres iluminaron con sus móviles el Antonio Machado durante la lectura del manifiesto. / A. G.

Una manifestación masiva puso el broche a una jornada repleta de actividades feministas

TONI CABALLERO

Con las ya clásicas proclamas de '¡Ni un paso atrás, que viva la lucha de las mujeres!' las calles de Miranda se inundaron ayer gracias a una histórica movilización feminista, que programó actos durante toda la jornada para reivindicar los derechos de las mujeres. El 8 de Marzo tuvo eco en diversos ámbitos de la actualidad municipal, tanto en los centros de trabajo como en las administraciones públicas, y también en la educación, ya que muchos estudiantes de los diferentes centros formativos mirandeses se ausentaron de sus respectivas aulas para aportar su granito de arena a la reivindicación.

Las actividades impulsadas por Unidad Feminista 8M arrancaron con la colocación de lazos violetas en varios semáforos de la ciudad cuando el reloj marcaba las 9.00 horas. Le siguió un pasacalles musical por el centro de la ciudad y una protesta, de aproximadamente una decena de empleadas municipales, que demandaron frente al Ayuntamiento la constitución de un Plan de Igualdad que acabe con las desigualdades laborales de género que padecen en el ente local. Estas trabajadoras se trasladaron posteriormente a la confluencia de las calles Estación y Francisco Cantera, epicentro de las actividades de la Huelga Feminista, que tuvieron en una concentración multitudinaria la actividad principal de la sesión matutina.

Más de cuatro centenares de mirandesas y mirandeses se dieron cita junto al parque Antonio Machado para presenciar la lectura de un poemario feminista conformado por 15 piezas escritas por otras tantas poetisas. Así, varias voluntarias, de distintas generaciones, se sucedieron en el relato de obras de escritoras como Nazik Al Malaika, Alejandra Pizarnik, Maria Auxiliadora Álvarez o Rosalía de Castro, entre otras. La ovación de los asistentes acompañó a la ubicación de la quincena de poemas en un árbol feminista. Entre el público, muchísima presencia de jóvenes féminas ataviadas con carteles en los que se podían leer lemas como «no nací mujer para morir por serlo», en clara denuncia a la violencia de género.

A continuación, el colectivo feminista realizó una performance titulada 'Tejiendo Feminismo', la cual fue ejecutada por una treintena de voluntarias que, alineadas en forma de esfera, simbolizaron un ovillo comunicado por lana violeta en representación de la unión femenina. «Toda la vida tejiendo, hemos aprendido a tejer redes de solidaridad y de apoyo mutuo, también denuncias y propuestas contra las violencias machistas, ética y razones contra los vientres de alquiler, una lucha contra el capitalismo, y alianzas con aquellos hombres que apoyan nuestra causa y la hacen suya», fueron algunas de las arengas expuestas antes de finalizar con «tenemos que seguir aprendiendo y construyendo, ¡hemos tejido un feminismo fuerte contra el machismo!».

Pese a una molesta e incesante lluvia, ninguno de los presentes abandonó la reivindicación. «Ya sabéis que el tiempo es de derechas», ironizaron en la previa de la lectura de dos comunicados. Ambos escritos fueron redactados por estudiantes de la ciudad que tuvieron que retrasar su participación en la protesta debido a la programación de un examen en su centro docente. «También es una huelga de educación, es increíble que nos pongan un examen hoy y no podamos luchar por nuestros derechos», exclamó una de ellas.

Sin embargo, ningún obstáculo pudo frenar ayer la marea violeta, y la joven Laura Castellanos consiguió emocionar al gentío con su manifiesto dirigido a «las mujeres que luchan cada día por lo que quieren, que salen fuera a demostrar lo que valen y a quitarse el miedo, que es lo último que les quedaba. A las mujeres que no quieren ser más ni menos que los hombres, sino ser y nada más. Porque las mujeres sostenemos la mitad del cielo y vamos a demostrar que el pájaro enjaulado sabe cantar», finalizó entre el estruendoso aplauso de los concentrados.

Las dos intervinientes cerraron el último acto de la mañana mientras desde el colectivo Unidad Feminista 8M se recordaba que la huelga también apuntaba a otros focos de actuación como los cuidados y el capitalismo. «Hoy no se consume, tenemos café feminista para todo el que quiera; también pastas y bocadillos y si hace falta, alguna voluntaria traerá más. Y nada de ir a hacer la comida ni a coger a los niños y niñas, nos quedamos aquí que es un día importante, que se encarguen nuestras parejas. Hay que acabar con el capitalismo y el patriarcado», recordaron como aviso de lo que iba a suceder por la tarde.

El turno vespertino comenzó con un pasacalles musical para, además de proseguir con la protesta, informar a los pocos despistados que aún no estaban al corriente de la movilización. Una hora y media después, sobre las 18.30, se llevó a cabo la 'Carrera por la Igualdad', una puesta en escena cargada de simbolismo en la que compitieron un corredor y una corredora. Sin embargo, durante el trayecto, solo luchó contra los obstáculos la voluntaria fémina.

Unos zapatos de tacón como crítica al patrón de moda que en muchas situaciones se le exige al género femenino, un muñeco de bebé para representar la ingente labor que acometen muchas madres sin apenas ayuda y otros muchos enseres como símbolo de las desigualdades que adolecen las mujeres; y que la hicieron quedar rezagada respecto a su compañero masculino. Finalizada la primera escenificación, ambos voluntarios repitieron el tramo compartiendo las numerosas cargas, llegando a la meta a la vez en esta ocasión, y mostrando una situación deseable de igualdad real.

Desde este momento y hasta el inicio de la manifestación por las calles de la ciudad, las mujeres bailaron y cantaron a coro muchas canciones de carácter combativo. La primera, con actuación en directo incluida, corrió a cargo de Esther, que participó en todos los actos del día y deleitó a los presentes con su actuación. Otra de las más celebradas fue la versión feminista del clásico de Chicho Sánchez Ferlosio, 'A la huelga'. «¡No vayáis a trabajar! ¡Deja el cazo y la herramienta¡ ¡A la huelga diez! ¡A la huelga cien! ¡A la huelga, madre, ven tu también!», exclamaron en relación al nexo generacional que involucra la lucha por los derechos de la mujer, de abuelas a nietas.

Según se fue acercando el momento del plato fuerte del día, la manifestación convocada para las 20.00 horas, una multitud de gente fue sumando sus fuerzas a la protesta. Madres, padres, abuelos, abuelas, jóvenes y niños; fueron congregándose en la calle La Estación para dar inicio a la marcha por la ciudad. Allí, cerca de 3.000 mirandesas y mirandeses respondieron al llamamiento feminista, mostrando su compromiso con la cita, e iniciaron un recorrido por las calles La Estación, San Agustín, Ramón y Cajal y Ciudad Jardín.

Todo ello antes de retornar al punto de partida. Un paseo fuertemente marcado por el color violeta y en el que se multiplicaron los cánticos contra el patriarcado; el racismo; la violencia de género y el machismo, entre otras muchas denuncias. «El feminismo camina hacia adelante y el machismo camina hacia atrás», entonaron varios grupos de jóvenes que complementaron sus mensajes con divertidas coreografías. Mientras, otras más veteranas optaban por ensalzar la unidad de las congregadas con directivas más contemplativas. «No se ha conseguido nunca nada sin la lucha organizada de las mujeres, todo lo que hemos conseguido ha sido por nuestra lucha», subrayaron.

De esta manera, la convocatoria de aproximadamente tres millares de personas fue llegando al quiosco del Antonio Machado, el punto escogido para poner punto y final a una jornada histórica. Un goteo incesante de personas liderado por un mensaje claro y conciso, recogido en la pancarta que encabezó la marcha y que rezaba '8M Huelga Feminista, ni un paso atrás'.

Con la multitud ya concentrada alrededor del quiosco, Unidad Feminista 8M procedió a la lectura de un manifiesto. La primera interviniente fue Consuelo, una mirandesa de 96 años que, en primer lugar saludó a Miranda, para luego ganarse el afecto de todos los allí presentes con su oratoria. «El 8 de marzo de 2018 demostramos que, si paramos nosotras, se para el mundo. Impulsamos y desarrollamos propuestas e ideas para pensar en otras vidas y otros mundos. Somos millones las mujeres dispuestas a conseguirlo y vamos a por todas. Dijimos que nadie podría mirar a otro lado y lo hemos conseguido con la fuerza colectiva. Hemos abierto algunos caminos pero hay muchos que siguen pendientes marcando desigualdades», incidió; mientras iba enumerando algunos de ellos como las violencias machistas, la precariedad, la exclusión laboral o los desahucios, el racismo.

Para concluir el manifiesto, cuatro intervinientes más argumentaron una serie de denuncias y exigencias de diversa índole referidas al ejercicio de los derechos de las mujeres. «La huelga feminista es una propuesta abierta en la que todas podemos encontrar una forma de participar. Porque esto no empieza ni acaba el 8 de marzo», concluyeron el escrito, que hablaba sobre una lucha por la igualdad que a buen seguro continuará en una ciudad que ayer tuvo más nombre de mujer que nunca.