Un centenar de afectados por la liberalización de la AP-1 se hace oír

Los concentrados paralizaron durante unos minutos el tránsito de vehículos en la N-1. /A. G.
Los concentrados paralizaron durante unos minutos el tránsito de vehículos en la N-1. / A. G.

Trabajadores, sindicatos y diversas plataformas de afectados piden un compromiso firme para la recolocación del 100% de la plantilla

SILVIA DE DIEGO

Un centenar de personas entre trabajadores de la AP-1, sindicatos y diversas plataformas de afectados se concentró ayer durante cinco minutos en el punto kilométrico 302 de la N-1 en Pancorbo para exigir una nueva concesión que garantice la continuidad de todos los puestos de trabajo y unas autopistas seguras. «Queremos un compromiso firme con el que se permita la recolocación del 100% de la plantilla aunque a día de hoy el pesimismo nos embarga», recalcó Jesús Alberto Mateo, portavoz de los trabajadores.

Por este motivo, solicitan una nueva reunión a tres bandas con el Ministerio de Fomento, representantes de los trabajadores y la propia empresa «para no perder ni un solo puesto de trabajo».

La plantilla recuerda que no se están «cumpliendo ni las promesas ni los plazos» y que a mes y medio vista de la fecha anunciada para el cierre lo único que hay sobre la mesa es la liquidación de un total de 120 puestos de trabajo. «Exigimos al Gobierno que cumpla la promesa de subrogar la totalidad de la plantilla de los trabajadores AP-1 Europistas ante el inminente fin de la concesión», recalcó.

El portavoz de los trabajadores destacó la vital importancia de dar continuidad a este tipo de vías y reiteró una vez más que lo «más justo es el pago por el uso con peajes blancos y no hacer regalos a quienes no pagan impuestos».

Mateo se refirió al mantenimiento de la vía y espera «que no se quede sin ese servicio a partir del próximo 1 de diciembre a puertas con el puente de la Inmaculada»

No solo los trabajadores de Europistas se hicieron oír ya que en señal de apoyo se encontraban varios representantes de otros negocios de la zona como José Antonio Merlo, gestor de estación de servicio, que lamentó que con las ventas actuales y con la bajada del 40% al 60% están abocados al cierre.

«Tenemos cuatro empleados que no podría mantener, si ahora traspasan el tráfico de lo que es N-1 a la AP-1 es gente que no se va a salir de la autovía para venir a repostar aquí por lo que se nos condena a la desaparición».

Merlo subrayó que «las inversiones realizadas hasta ahora en la vía no han tenido sentido y que se han convertido en un derroche de dinero público».

Por su parte, Isabel de Román, trabajadora, recalcó que se trata de una solución precipitada lo que ocasionará colapsos importantes en la de autopista que necesita un tercer carril. «Con 49 años y 12 trabajando veo muy complicado la reincorporación laboral. Piensas que tienes una estabilidad y ahora te das cuenta que tienes que volver a empezar».

La alternativa que defienden los empleados pasa por el mantenimiento de los negocios y los puesto de trabajo directos de todo el eje de la N-1, algo que contribuiría también al mantenimiento de la población en el medio rural.

Los trabajadores de la AP-1 hicieron hincapié en que «ellos son los primeros de los más de 1.300 puestos de trabajo repartidos entre la AP-1, AP-4 y AP-7».

 

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