Ceden a Miranda 76 placas de cristal fotográfico con imágenes de la primera década del siglo XX

Vista general del balneario de Fuentecaliente. /L. C.
Vista general del balneario de Fuentecaliente. / L. C.

El material, propiedad de los herederos del dueño del balneario de Fuentecaliente, muestran cómo era la ciudad y sus gentes

CRISTINA ORTIZ

Cada segundo de nuestra vida diaria se inmortaliza ahora a golpe de click. Centenares de instantáneas se acumulan en los teléfonos móviles de cada mirandés, una realidad impensable hace un siglo, cuando los equipos fotográficos eran algo reservado a las clases más pudientes de la sociedad. De ahí que la decisión de la familia Cantero Gibert de ceder al Ayuntamiento mirandés 76 placas de cristal fotográfico realizadas en los primeros años del siglo XX haya sido acogida con satisfacción por parte de los responsables municipales que consideran el material «un tesoro patrimonial» para Miranda.

«Es la primera cesión de esta categoría que recibimos», apuntó la alcaldesa, Aitana Hernando, una vez que la Junta de Gobierno Local haya dado el visto bueno a la firma de un convenio que le permite al Consistorio ampliar sus fondos, a cambio únicamente de que la familia mantenga los derechos de autor. «Es algo que agradecemos enormemente a su propiedad», incidió.

Fue el nieto del autor, en su día propietario del Balneario de Fuentecaliente, José María Cantero, quien trasladó el ofrecimiento al Ayuntamiento, señalando que se haría sin contraprestación económica pero conservando esos derechos. Una vez que se firme el convenio el Ayuntamiento se convertirá en depositario de esas placas que muestran algunos momentos de la vida cotidiana mirandesa de la primera década del siglo XX y distintos lugares singulares como la iglesia del Espíritu Santo, con el porque que cubría su acceso; el propio edificio del balneario y de la zona arbolada en la que se enclavaba, el puente inglés o la salida de la iglesia de Santa María, con la presencia de un grupo de músicos.

Así hasta 76 imágenes diferentes, tantas como placas de cristal componen la colección. «Se trata de un soporte fotográfico constituido por una pieza de vidrio recubierta de una lámina sensible a la luz que se usó antes que la película fotográfica. Esta forma de material fotográfico desapareció del mercado con el uso de la introducción de películas que presentaban menor fragilidad y otras ventajas», explicó Hernando.

El sistema empleado en aquella época hacía posible que las placas pudieran quedar impresionadas aunque hubiera muy poca luz y, a l mismo tiempo, ofrecer un alto grado de resolución, generando imágenes de calidad para aquellos primeros años del siglo XX. DE ahí que la alcaldesa no dudara en incidir en que por parte del Ayuntamiento la cesión se considera como algo muy importante.

«Es extraordinaria tanto por su número como por tratarse de imágenes de la ciudad de la primera década del pasado siglo. Son de muy buena calidad y están soportadas en un material frágil, del que se conservan muy pocos ejemplos». De hecho, incidió, se pueden considerar como «las primeras imágenes de la ciudad realizadas por un vecino, que retrató muchos rincones de la antigua villa».

Una vez que se firme el convenio se depositarán en el Ayuntamiento las placas, que pasarán a formar parte de los fondos del archivo municipal, departamento que será el encargado de custodiarlas y mantenerlas en perfectas condiciones». Si bien, el análisis realizado a varias muestras ha permitido constatar que están en muy buenas condiciones.

Eso sí, habrá que limpiarlas «con sumo cuidado por manos profesionales», de cara a prepararlas para» sacar copias en papel y digital. Después se procederá a su catalogación y se presentarán ante la ciudadanía para hacer una exposición», concluyó.