Banco Santander cerrará el 4 de octubrela sucursal de la calle Doctor Fleming

Sucursal que está previsto que eche el cierre dentro de dos meses. /A. G.
Sucursal que está previsto que eche el cierre dentro de dos meses. / A. G.

La entidad financiera tiene en estos momentos tres oficinas abiertas que suman una plantilla de 19 trabajadores

CRISTINA ORTIZ

Miranda figura en el mapa de reconversión iniciada por el Banco Santander para reducir su red de oficinas, tras su integración con el Popular. Una de las 1.150 sucursales que la entidad financiera tiene intención de eliminar en los próximos meses se encuentra en la ciudad. Concretamente la que está llamada a dejar de operar es la que se encuentra ubicada en el número 2 de Doctor Fleming –aunque la puerta de acceso está emplazada en la calle La Estación–, que anteriormente formaba parte del entramado del Banco Popular. Su cierre se ha previsto para el 4 de octubre, tercera de las fechas acordadas en las mesa de negociación entre empresa y sindicatos. Los primeros cierres están previstos para el 6 de septiembre y el 20 de ese mes.

Con esa clausura la marca perderá una de las tres sedes que en estos momentos mantiene abiertas al público en la ciudad. Las otras dos se emplazan en el número 58 de La Estación y en el 2 de Dos de Mayo. Sucursales siempre ligadas al Santander que, actualmente, cuenta con una plantilla integrada por 19 trabajadores; a los que aún no se sabe si la medida afectará de alguna manera.

Y es que aunque la entidad ha presentado un ERE de extinción de contratos para un total de 3.223 trabajadores, aún está abierto el periodo para acogerse de manera voluntaria a la opción de salir de la empresa. Es posible adherirse al expediente hasta el 15 de noviembre, para marchas que se producirán hasta finales de año; incluyendo un prórroga flexible de 3 meses, hasta el 31 de marzo de 2020, en caso de que el banco lo necesitara para personal de algún puesto específico.

«En julio se ha completado al integración informática entre las dos entidades. El último territorio que se hizo fue Andalucía y como agosto es un mes inhábil para muchas cosas, el cierre de oficinas comenzará en septiembre», apuntó uno de los responsables regionales de UGT que viene participando en la mesa de negociación y de seguimiento del ERE de extinción.

Trabajadores a los que aún no se puede poner nombre y apellido, aunque responsables sindicales calculan que Castilla y León perderá unos 275 puestos de las, aproximadamente, 108 oficinas que desaparecerán en la región. De ellas, está previsto que 10 lo hagan en la provincia, entre las que figura la de Miranda.

«Si para el 15 de noviembre, con adhesiones voluntarias, se han cubierto esas 3.223 bajas planteadas, no entraríamos necesariamente en un periodo forzoso». Algo que el representante de UGT espera que no se produzca si, como se les trasladó hace un par de semanas, en una reunión de la comisión de seguimiento del expediente, el número de los que han solicitado poderse ir se eleva ya a unas 4.400 personas.

Si bien, «es verdad que el banco siempre se reserva el derecho de negar salidas» en caso de que le interese mantener en algún puesto a algún empleado porque requiere de alguien de su perfil o por la función que desempeña, por ejemplo. El acuerdo del ERE también permite a la empresa reubicar a algunos trabajadores en otras oficinas siempre y cuando no superen los 75 kilómetros de distancia desde su actual lugar de trabajo. Eso sí, ofreciendo una compensación económica a partir de los 25.

Pero ya el simple hecho de que haya más gente dispuesta a marcharse con las condiciones pactadas para diferentes edades a partir de los 50 años, que el número que ha fijado la empresa para el ERE creen desde UGT que ya es algo a tener en cuenta y que habría que valorar. «Fríamente se tendría que hacer un análisis». Si bien, para los sindicatos en estos momentos el motivo está claro.

Y es que «en la banca la gente está sufriendo una presión comercial y una carga de trabajo impresionante». ¿Por qué? Por las fusiones de los últimos 8 o 10 años, han disminuido mucho las plantillas, se están cerrando oficinas en los pueblos en los que ya no se da servicio a muchos clientes y otras se quedan con un solo empleado. Cuando arrancaron las negociaciones del ERE alrededor de 6.000 de las 31.0000 empleados que integran la plantilla del Santander superaban los 55 años. La media estaría entre 40 y 50.