Años que dan luz al origen de Pancorbo

Son habituales las charlas en el lugar. /E. C.
Son habituales las charlas en el lugar. / E. C.

El Grupo de Investigación de la UPV-EHV busca a nuevos curiosos que quieran embarcarse en la próxima campaña de excavaciones del mes de julio en Pancorbo

SILVIA DE DIEGO

¿Quién no quiso ser arqueólogo viendo Indiana Jones?, cuatro años han pasado ya desde el inicio del ambicioso proyecto del Yacimiento Arqueológico de Pancorbo que se enmarca dentro de una iniciativa más amplia que pretende dar luz sobre el proceso arqueológico referente a los condados castellanos. «El castillo y el entorno es un lugar clave de la formación de Castilla y del que no se sabe prácticamente nada con algunas particularidades que lo hacen bastante singular», recalca el profesor Juan Antonio Quirós Castillo. En su relato destaca la impronta dejada por la piedra sobre el terreno y los magníficos hallazgos que han aparecido durante estos años, entre ellos, la pieza más al norte que se ha encontrado nunca en la Península Ibérica fechada del siglo XII en cerámica cuerda o varias lámparas rituales empleadas por las comunidades judías.

Quirós y su equipo se propone desvelar los secretos ocultos y actualmente, tras dos años seguidos de excavaciones durante cinco semanas, es tal la riqueza y la potencia estratigráfica que el grupo se muestra muy optimista. «Lo que sabemos, hoy por hoy, es que se ocupa desde la Edad del Hierro, hay un salto en época romana, en el Alto Medievo vuelve a ocuparse y hay un periodo determinado en el que se convierte en una judería que pervive hasta que tiene lugar el abandono definitivo por la expulsión de los judíos en 1492 y desde entonces queda totalmente vacío y se pierde en la memoria».

Entre los atributos especiales destaca el hecho de que la villa de Pancorbo está en el fondo del valle dominando todo el desfiladero y de forma sorprendente a los pies del castillo de Santa Marta hay un recinto amurallado que a día de hoy sigue siendo un misterio. El equipo realizó una primera valoración y, en ese diagnóstico, se llevó a cabo un primer proyecto de baja intensidad en el que se emplearon técnicas geofísicas y descubrieron la existencia de muros y de numerosas estructuras ocultas. «Ya en los primeros sondeos nos encontramos con tres metros de profundidad arquelógica con una acumulación de hasta siete casas una encima de la otra y prácticamente elementos para pensar que se podía estudiar el verdadero origen de Pancorbo», recuerda.

Las labores arqueológicas pusieron de manifiesto que «todo parecía abandonarse de manera bastante repentina a finales de la Edad Media y no volvió a ocuparse nunca más sin recuerdo alguno en el Pancorbo actual».

El equipo principal del Yacimiento de Pancorbo, en el que se trababa desde la Universidad del País Vasco y desde la Universidad de Siena a través de un convenio de colaboración, está formado por una decena de especialistas en diferentes áreas y materias. «Junto a este grupo de forma puntual cuando realizamos el trabajo de campo contamos con otros colabores especialistas, alumnos en formación con doctorandos relacionados al grupo de trabajo», subraya Juan Antonio Quirós quien reconoce que durante las dos campañas de excavaciones anteriores participaron cerca de una veintena de personas en los meses de verano. «Tenemos una solicitud abierta para acoger a todo aquel que esté interesado».

No cobrar

El profesor reconoce que nos encontramos en un momento complicado desde el punto de vista formativo porque uno de los resultados «más perversos de las crisis» es que las universidades se han ido quedando sin recursos y los alumnos se enfrentan a graves problemas para realizar actividades prácticas que les permitan desarrollar lo que es la arqueología aplicado en un contexto real. «Esto ha dado como resultado que se haya impuesto de forma generalizada un modelo en el cual los alumnos tienen que pagar por ir a excavar. Nosotros siempre hemos sido contrarios a estas prácticas y hemos preferido dimensionar a la baja pero nunca cobrar. En tan sólo unos pocos días tenemos más de 30 inscripciones de prácticamente todas las universidades de España, entre ellas, Granada, Madrid, Barcelona sin olvidar alguna de Latinoamérica. Es imposible acoger a todos porque no tenemos todos esos recursos», lamenta.

Junto al gran trabajo de campo que se realiza durante el mes de julio, el proyecto también está abierto a visitas al público para que aprecien el devenir histórico. «Realizamos como dos o tres tipos de actividades distintas. Lo primero que hacemos es organizar charlas antes y después de las fiestas de agosto para enseñar a los vecinos tanto los yacimientos como los resultados, pero también se realizan jornadas abiertas a las excavaciones cuyo objetivo es que se vea, en vivo y en directo, en qué consiste el trabajo y la diversidad de materiales que van apareciendo».

Uno de los proyectos sobre los que estás trabajando el equipo que forma parte del Yacimiento Escuela de Pancorbo en estos momentos es la actualización de material que sirva para la puesta en marcha de nuevos paneles informativos en el Centro de Interpretación Montes Obarenes con el fin de integrarlos en la exposición. «Estamos trabajando para que sea una realidad lo antes posible».