Agrede y muerde a los policías que le reaniman tras sufrir un amago de infarto en Miranda
Una vez estabilizado, el sujeto comenzó a golpear a los sanitarios y a los agentes, hasta que pudo ser detenido
Raúl Canales
Lunes, 24 de noviembre 2025, 23:45
No es muy común acabar detenido después de sufrir un amago de infarto, pero tampoco lo es que alguien acabe agrediendo a las mismas personas ... que minutos antes le han salvado la vida. Los hechos ocurrieron este fin de semana en una céntrica pensión de la ciudad, cuando una llamada alertó de que uno de los huéspedes estaba tirado en el suelo y no podía levantarse.
Cuando Policía Local llegó al alojamiento, encontraron a un varón al que otra patrulla había tenido que apercibir durante la tarde por estar ebrio y molestando en la vía pública. Como aseguraba haber sufrido un fuerte golpe en el brazo en la caída en la pensión y no estar en condiciones para ponerse el pie, se solicitó la presencia de una dotación sanitaria. Pero mientras era atendido, sufrió un amago de infarto al bajarle drásticamente la frecuencia cardiaca a 30 pulsaciones por minuto, por lo que fue necesario pedir la presencia de una ambulancia. Hasta la llegada de refuerzos, tanto los agentes como los sanitarios presentes lograron estabilizar a la persona y evitar que entrara en parada cardíaca.
Los problemas llegaron una vez reanimado, ya que al intentar convencerle de que entrara en la habitación en la que se alojaba, sorpresivamente cambió totalmente de actitud y manifestar una conducta violenta. Casi sin dar tiempo de reaccionar a los policías, agarró al enfermero y le lanzó contra la cama y propinó dos puñetazos a los dos primeros agentes en intervenir, a uno en el estómago y al otro en el pómulo. Ni siquiera con el refuerzo de otros dos funcionarios fue fácil reducir al sujeto, debido a su corpulencia y a que mostró una fuerte resistencia, arremetiendo en repetidas ocasiones contra los funcionarios con los puños y hasta tratando de quitar el arma reglamentaria a uno de los policías.
Aunque pudo ser controlado, tampoco su traslado a comisaría fue tranquilo. En las mismas escaleras de la pensión, empotró a un policía contra la puerta de una vivienda tras empujarle y cuando fue conducido al centro médico de la ciudad para pasar una revisión médica, mordió en la mano a otro de los integrantes de Policía Local. Incluso su ingreso en el ambulatorio se llevó a cabo ante una fuerte resistencia por parte del detenido, que acabó pasando la noche en el calabozo.
El incidente tuvo lugar en una pensión ubicada en el corazón de la ciudad. Pasaban pocos minutos de las 20.30 horas cuando el servicio de emergencias del 112 recibió la llamada de otra persona que también se aloja en el establecimiento y que fue la que se encontró al sujeto detenido en el suelo y con dificultades para incorporarse nuevamente. Pocos podían esperar que la situación derivara en una agresión a sanitarios y policías. Los agentes fueron los primeros en llegar, pero ante la agresividad mostrada una vez reanimado, fue necesario pedir otra patrulla para reducir al varón, debido a su corpulencia y a que estaba en un estado de alteración que hizo muy complicada la misión de reducirle. Al parecer, en su historial figuran otros sucesos violentos en diferentes ciudades.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión