Adif realiza labores de limpieza en las traseras de Ronda, donde los vecinos se quejan de ratas

Los trabajadores de Espacios Verdes han realizado los trabajos de limpieza en las traseras de Ronda del Ferrocarril. /A. G.
Los trabajadores de Espacios Verdes han realizado los trabajos de limpieza en las traseras de Ronda del Ferrocarril. / A. G.

Las labores se han centrado en tareas de desbrozado, saneado y poda, ejecutadas por una empresa local contratada para tal fin

SILVIA DE DIEGO

Los operarios de Espacios Verdes procedían a lo largo de los últimos días a la finalización de las labores de limpieza en la parte trasera de la calle Ronda del Ferrocarril y en la estación de trenes. En concreto los trabajos se centraban en tareas diversas de desbrozado, saneado y poda en la parte correspondiente a los andenes de Adif. Aunque las obras formaban parte del mantenimiento de la zona, varios vecinos de los portales aledaños aseguraron que «básicamente eran necesarias por la presencia de ratas en el entorno».

Los trabajos, ya finalizados, han dado por resultado una zona totalmente limpia y los vecinos esperan que la suciedad no vuelva a estar presente. «La verdad es que nunca es plato de buen gusto encontrarte una rata y tampoco es una buena imagen para una estación. Valoramos positivamente los trabajos y esperamos que la limpieza continúe. Si bien es cierto, que todos debemos colaborar con su mantenimiento, de nada sirve quejarnos y luego no recoger las heces de nuestros perros o tirar basura», reconocieron.

La problemática de las ratas también es denunciada una vez más por varios ciudadanos del barrio de La Charca. Ya en el mes de octubre ponían de manifiesto la presencia «de abundantes roedores en la zona por el mal estado tanto de la casa abandonada en la calle Cuartel del Este como por el estado del solar cercano».

Éste último, era totalmente acondicionado tan sólo unos días después, pero la situación del inmueble abandonado sigue siendo motivo de preocupación y recalcan, una vez más, que se trata de un problema que se «arrastra en el tiempo y que los propietarios parecen hacer siempre oídos sordos», reconocieron.

Por este motivo, consideran importante la implicación del Ayuntamiento en la medida de lo posible para solucionar el problema porque creen que con el paso del tiempo la situación del inmueble de la calle Cuartel del Este puede ser similar al edificio de la calle República Argentina que finalmente fue derribado durante el pasado mes de diciembre. En el caso del inmueble de tres plantas situado el número 66 de la calle República Argentina, el Consistorio mirandés inició el expediente de ruina de este edificio a principios de 2017.

«El edificio tenía problemas estructurales por las filtraciones de agua que se habían producido en una construcción con madera», por lo que el técnico acabó dictaminando la construcción en ruina. A su vez, este inmueble también sufrió problemas con las ratas, pero quedó libre de las mismas a finales de septiembre de 2016, poniendo fin a un problema denunciado durante tiempo por los vecinos del entorno.

En este caso, el edificio era propiedad de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), que se quedó con la titularidad del edificio en un proceso concursal.

Respecto al bloque abandonado del barrio de La Charca algunos vecinos aseguran incluso la presencia de ocupas. «Suelen venir de vez en cuando y meten o sacan del sitio muebles viejos o chatarra, el problema de todo esto es como se caiga y tengamos que lamentar algún daño real. Tampoco tenemos que olvidar que es un paso habitual de viandantes y que lamentablemente a pesar de que el Ayuntamiento ha puesto todo de su mano algunos siguen insistiendo en aparcar en zona prohibida», lamentaba una vecina.

Otra de las zonas habituales denunciadas por los ciudadanos por la presencia de ratas en la ciudad son las Riberas del Ebro. Varios vecinos se quejan de su presencia, aunque es cierto, que es normal su aparición si las riberas se convierten en focos de basura por diversos comportamientos a veces sin mala fe. «Existe una comunidad de ratas que viven gracias a la caridad del pan y puede ser problemático también».