Puntadas que unen la vida cotidiana

Las homenajeadas posaron con la alcaldesa ante la placa que se descubrió ayer./
Las homenajeadas posaron con la alcaldesa ante la placa que se descubrió ayer.

Miranda rinde homenaje a las modistas en un Día Internacional de la Mujer en el que se reclama la «igualdad efectiva» entre ambos sexos

CRISTINA ORTIZmiranda de ebro

Por hilvanar «puntada a puntada la vida cotidiana de Miranda» la ciudad quiso rendir ayer un homenaje especial por el 8 de Marzo a las modistillas de la ciudad que, con su trabajo y esfuerzo, contribuyeron a sacar adelante a sus familias. Un tarea que cuenta con un reconocimiento permanente gracias a la placa que desde la plaza de Santa María, en la fachada de la Escuela Taller, señala la importancia de su labor en la economía familiar.

Algunas de ellas, que no quisieron perderse el acto, recordaban con cariño una profesión a la que habían dedicado miles de horas de su vida. Y es que tanto Paquita Mijangos como María Luz López, jubiladas hace años, empezaron a coger la aguja siendo casi unas niñas. Un periodo en el que apuntaban, hicieron un amplio abanico de prendas, desde calzoncillos a camisas, pantalones, faldas... «Se hacía cualquier cosa». Incluso patrones.

Sabían de todo, porque también eran capaces de hacerlo a ojo y siguiendo los dictados de la moda o de las hijas. Paquita reconoce que una de las suyas aún conserva los vestidos confeccionados para Nochevieja. Eso sí, reconocen que cada vez cosen menos porque «ahora prácticamente nos lo compramos todo hecho. Igual hacemos alguna falda por capricho, si vemos una tela que nos gusta».

Muchas recuerda Rosa Contreras que hizo durante los años que trabajó en Manufacturas Orive, hasta 50 en una jornada laboral. «Nos daban las piezas cortadas y había que montar la prenda, con forro, cremallera, bajo... todo». Ella aprendió el oficio en Las Josefinas, con las monjas, centro al que acudió durante algo más de un año por las tardes, y lo sigue practicando. «Me gusta coser. Yo a mi hijo y a mi marido les he hecho de todo, pero ahora ya no merece la pena. Lo que sí hago es transformar muchas de las cosas que me compro».

El acto también sirvió para dar visibilidad a la mirandesa que en su momento fue referente de la alta costura española, equiparable a Pedro Rodríguez o Balenciaga, aunque mucho menos conocida. Se trata de María Flora Villarreal, nacida en la ciudad en 1894 y que durante más de 50 años tuvo taller de costura en Madrid. Llegó a vestir a buena parte de la burguesía y la aristocracia de la época, confeccionando incluso el traje de novia para el primer matrimonio de la Duquesa de Alba. Algunas de sus propuestas se pueden ver en el Museo del Traje de Madrid.

El acto en la plaza de Santa María también incluyó la lectura de un manifiesto por el Día Internacional de las Mujeres con el que se quería rendir homenaje a todas las que «han luchado y luchan para lograr y defender sus y nuestros derechos. La igualdad es un derecho humano que beneficia a toda la sociedad», apuntó la concejala de Igualdad, Montserrat Cantera.

Pero dejando claro al mismo tiempo que «aún nos falta mucho para alcanzar la igualdad efectiva», porque «la discriminación, la desigualdad y el patriarcado siguen estando presentes en la sociedad. Es fundamental combatir y erradicar la violencia de género, incompatible con la democracia».

Un aspecto sobre el que también ayer llamaron la atención las integrantes del colectivo Mujeres en la Calle en la concentración celebrada en la tarde de ayer en la calle La Estación, con la presencia de decenas de personas, ante la que volvieron a denunciar las situaciones de violencia de género que se suceden a diario. Son ya una veintena las mujeres asesinadas en lo que va de año.

Pero hicieron hincapié en otras situaciones, como el hecho de que las mujeres cobren hasta un 27% menos que los hombre por el mismo trabajo, que las tareas domésticas hagan que ellas sumen 3 horas diarias a su jornada laboral o que todavía los cuidados no sean algo de toda la sociedad.

 

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