El lago de tus sueños existe y está en los Pirineos

Ruta hacia el precioso lago de Gaube hasta llegar al refugio de Oulettes, a los pies de uno de los grandes colosos pirenaicos, el Gran Vignemale

El lago de Gaube y sus aguas entre azul y verde turquesa./Fotos: J.G
El lago de Gaube y sus aguas entre azul y verde turquesa. / Fotos: J.G
Jon Garay
JON GARAY

Cuesta creer que la fotografía que precede a estas líneas no sea un montaje o el resultado de utilizar uno y mil filtros para hacer realidad lo que no existe. Tampoco es el imaginado paraíso prometido por alguna de esas religiones que dibujan un más allá maravilloso como recompensa a una vida siempre demasiado generosa en penurias y sacrificios. No, existe y está en los Pirineos. Su agua entre el azul y un intenso verde turquesa, su impresionante emplazamiento… Es el lago de Gaube. Y llegar a él no es difícil. Te contamos cómo.

Todo empezó con un consejo para el segundo día de un fin de semana en los Pirineos franceses. El plato principal debía ser el sábado con la visita al circo de Gavarnie y a su espléndida cascada, al que se añadió la subida al refugio de Espuguettes. El plan para el domingo consistía en recorrer el circo de Estaubè o el de Troumouse, ambos muy cercanos. Hasta que un consejo lo cambió todo. «Mirad por la zona de Cauterets, es muy bonita». El inevitable siguiente paso fue recurrir a Google. 'Rutas por Cauterets'. Prueben. Tras varias rutas de Wikiloc, una de las páginas de referencia en el mundo del montañismo, aparecen las primeras imágenes. Ya no había que buscar más. El plan había cambiado. Teníamos que ir al lago de Gaube sí o sí.

El punto de partida está en Pont de Espagne, un puerto de montaña de 1.490 metros de altitud situado a ocho kilómetros al sur de Cauterets. Tras dejar el coche en el aparcamiento de pago -siete euros todo el día que merecen, y mucho, la pena-, arrancamos a las 9.40 horas de la mañana. El día había salido nublado y caía una fina lluvia. Varios grupos habían salido ya pero no era una marabunta de visitantes. El camino, bien señalizado, se empina desde el comienzo. Por delante, un sendero pedregoso que forma parte del GR-10 (Gran Recorrido) y que se serpentea por un bosque de abetos y pinos de gran belleza, cascadas incluidas. Cuando se abre, a la derecha, se puede contemplar el río que baja desde las montañas. Y también el telesilla que parte del mismo aparcamiento y permite contemplar el paisaje desde las alturas. Su punto final está a apenas 20 minutos del destino.

El camino hacia el lago transcurre por un bosque de impresionante belleza.

Transcurridos 55 minutos, a las 10.35, la pendiente desaparece y da paso a un enorme explanada donde reposa el lago de Gaube. Situado a 1.730 metros de altitud y alimentado por el agua que cae de las montañas que lo acuñando, se extiende sobre 19 hectáreas, el equivalente a otros tantos campos de fútbol. La profundidad de su agua verde turquesa alcanza los 40 metros. Es de esos lugares que dejan sin palabras, de esos que, afortunadamente, hay tantos en los Pirineos, sean más o menos conocidos.

A la izquierda, se encuentra la Hotellerie du Lac de Gaube, un pequeño bar-restaurante que llega casi hasta la orilla. No es mal lugar para descansar y disfrutar de las vistas con la tranquilidad que da que el tiempo parezca haberse detenido. En ambas vertientes, montañas que superan los 2.500 metros como el pico Mayouret (2.688m) o el Grand Pic de Paloumères (2.720m). Un paraje inigualable.

Para quienes quieran continuar, como era nuestro caso, el camino sigue por la orilla derecha para perderse entre las montañas y la niebla. El destino, el refugio de Oulettes de Gaube. Dejado atrás el lago no sin dejar de volver la mirada una y cien veces, se vuelve a ganar altura con rapidez, serpenteando hasta llegar, tras una hora, a la cascada de Esplumose. Hay que desviarse ligeramente del camino, hacia la derecha, para poder verla mejor. Y con cuidado, ya que la roca está húmeda. En este vídeo pueden contemplarla.

Queda una hora para llegar al refugio. Estamos a casi 2.000 metros ya. Apenas queda nada por subir. El camino continúa por el valle de Oulettes cruzando riachuelos y ofreciendo la oportunidad de contemplar otros saltos de agua que guardar en la memoria. El color verde tan típico de los Pirineos sigue dominando el paisaje. Es a partir de los 2.500 metros cuando este da paso a la roca desnuda. El paso entre el senderismo y el montañismo. Este, el encaramarse a las grandes cimas, ofrece unas vistas únicas, sí, y una recompensa inigualable a horas de duro esfuerzo, pero si de lo que se trata es de disfrutar de la naturaleza y de sus paisajes… Elegir es renunciar, pero si se pueden hacer las dos, no hay nada que elegir y nada a lo que renunciar.

Una pintura indica que quedan ya solo 20 minutos de caminata. Hay que ir hacia la derecha para superar un tramo que transcurre entre rocas para llegar finalmente al circo. La niebla le da un aspecto fantasmagórico. El refugio, o lo que se vislumbra de él, queda a la izquierda. 2.151 metros de altitud. Son las 12.49. Tres horas y diez minutos se tarda en llegar a las puertas de uno de los grandes gigantes de los Pirineos: el imponente Vignemale y sus 3.298 metros. No se ve, pero está ahí, esperando… Como el lago de Gaube, por el que volvemos a pasar en el camino de vuelta. Un lago de ensueño que está ahí al lado.

Ficha técnica

Distancia total
17,2 km
Desnivel
750 metros positivos. Desde los 1.490 de Pont d'Espagne hasta los 2.149 del refugio de Oulettes de Gaube.
Tiempo
5 horas
Material
Botas de caña alta o zapatillas de trail