La hora del Karakorum

Nirmal Purja, en la cumbre del Nanga Parbat./
Nirmal Purja, en la cumbre del Nanga Parbat.

Los ochomiles de Pakistán atraen el foco estos días con la misma fórmula que en Nepal: más turismo que alpinismo

Fernando J. Pérez
FERNANDO J. PÉREZBILBAO

Cuando aún colean las imágenes de un Everest colapsado por el turismo de montaña, el foco ochomilista se traslada a Pakistán, donde la diferente latitud de la cordillera del Karakorum hace que la temporada alta de ascensiones de sus cinco ochomiles se desarrolle en pleno verano. Con notables excepciones, los campos base de K2, Nanga Parbat, Broad Peak, Gasherbrum I y Gasherbrum II ofrecen estos días una imagen muy similar a la de los de Nepal en primavera. Decenas de alpinistas aguardando a que sherpas de expediciones comerciales equipen las rutas para sumar a su palmarés unas cimas que ni en sueños imaginarían de otra forma.

En realidad, cimas como Broad Peak, y GII llevaban ya años 'padeciendo' la presencia de expediciones comerciales debido a su escasa dificultad ténica. Pero ahora el turismo de montaña se ha extendido nada menos que al K2, considerado el ochomil más difícil y unos de los últimos reductos del alpinismo en los 14 Grandes.

Este año, el Chogori (nombre local del K2) ha batido el récord de permisos de ascensión concedidos (164 repartidos entre diez expediciones) y en estos momentos más de 120 alpinistas enfilan por las cuerdas fijas del Espolón de Abruzzos hacia una cumbre reservada hasta hace poco alpinistas de verdad.

Sergi Mingote y la andorrana Steffi haciéndose un selfi en la cumbre del Nanga Parbat.
Sergi Mingote y la andorrana Steffi haciéndose un selfi en la cumbre del Nanga Parbat.

Entre ellos está Nirmal Purja, el exmilitar ghurka que sigue con su empeño de ascender los 14 ochomiles en siete meses. Completado el pleno de la primavera nepalí (seis de seis) y solucionados los problemas económicos que hacían peligrar su costoso proyecto, se ha plantado en Pakistan y ha empezado la segunda fase de su carrera con un golpe de efecto. Tras semanas sin noticias de él, la semana pasada sus redes sociales explotaban con su imagen en la cumbre del Nanga Parbat, lograda en una de sus habituales ascensiones exprés. Mirmal justificaba su silencio por motivos de seguridad (la comarca del Nanga es una de las más radicales de Pakíntán y con fuerte presencia talibán) y daba un nuevo golpe de efecto al anunciar que iba a intentar escalar en una semana -esta- K2, GI y GII. Al tiempo.

El exmilitar nepalí no es el único embarcado en proyectos de récords de velocidad. El catalán Sergi Mingote está empeñado en ascender 6 ochomiles en un año natural, eso sí, sin la ayuda de oxígeno artificial ni el despliege logístico -helicopteros, equipo personal de sherpas...- del nepalí.

Para Sergi la cuenta empezaba el 16 de julio de 2018, cuando ascendía el Broad Peak. Una semana después lograba el K2, en otoño sumaba a su mochila el Manaslu y esta pasada primavera, el Lhotse. Solo le faltaban dos cimas para completar el objetivo, que tenía que lograr en Pakistán antes de ayer. El 3 de julio llegaba el Nanga Parbat y hace cinco días, con margen para lograrlo, iniciaba la ascensión al GI, pero las malas condiciones meteorológicas que encontró y, sobre todo, los problemas físicos de su porteador de altura, que cayó en coma y tuvo que ser evacuado en helicóptero, dieron al traste con su objetivo. Pero la cuenta ha vuelto a comenzar para el catalán. La fecha límite ahora es el 23 de julio, cuando logró en 2018 el K2. Así que se ha ido a la carrera al GII, donde está ahora mismo camino de la cumbre.

'Tatxamontes' y turistas de ochomiles al margen, el Karakorum está teniendo también destacados intentos de alto mérito (y dificultad) alpinística. Tanto en sus ochomiles como a alguno de sus centenares de picos de seismil y sietemil metros. Tan desconocidos como más complicados que los ochomiles. Es el caso de los japoneses Kazuya Hiraide y Kenro Nakajima, ganadores del Piolet d¡Or del año pasado por su ascensión en el Shispare (7.611 m.). La pareja nipona ha abierto una nueva ruta en la hasta hora inescalada cara sur del Rakaposhi (7.788 m.) en estilo alpino. Poco más se sabe de la actividad, aunque a buen seguro volverá a estar entre las candidatas al Piolet d'Or de este año.

Otro bien ejemplo es el Gasherbrum VI un 'casi' sietemil (6.979 m.) que algunos mapas lo sitúan incluso por encima de esa altitud (7.004 m.). Allí, los polacos Jerzy Natkanski, Jacek Czech, Joaroslaw Botor y Dominik Malirz han intentado hollar su cima todavía virgen, pero se han tenido que dar la vuelta por las difíciles condiciones, tanto de la ruta como meteorológicas, que han encontrado.