Crece el número de firmas tecnológicas, pero se reduce el número de empleados

Félix Tijero, Elisa Tijero, Laura Tijero, Daniel Cruz y Ángel Tijero, miembros del equipo de la empresa./
Félix Tijero, Elisa Tijero, Laura Tijero, Daniel Cruz y Ángel Tijero, miembros del equipo de la empresa.

MARÍA CASADOlogroño

El mundo TIC, el de las Tecnologías de la Información y Comunicación, es el futuro, pero también el presente y el pasado cercano. Hace unos años se convirtió en centro de iniciativas de fomento del emprendimiento y también de propuestas políticas. Hoy, tras esta feroz crisis, es momento de analizar la situación.

Según el Instituto de Estadística de La Rioja, con datos del INE, hay 255 empresas TIC registradas, nueve más que el año pasado, 37 más que en 2014 (218), 30 más que en 2013 (225), 41 más que en 2012 (214). Hace cinco años, en 2011, estaban en 201, mientras que en 2008 eran 148.

En lo referido a empleados, los datos más actuales son de 2014 con 1.019 trabajadores, en una tendencia descendiente si se comparaban los 1.089 de 2013, los 1.146 de 2012 o los 1.401 de 2011. Esa caída también se percibe en la facturación: 170,6 millones de euros en 2014, frente a 176,4 millones de 2013, 201,8 en 2012, 275,6 en 2011 o 286,9 millones en 2010.

Sin embargo, no resulta tan sencillo radiografiar el sector con las cifras. Desde AERTIC (Agrupación Empresarial Innovadora del sector TIC de La Rioja), clúster integrado en la FER, se ofrecen otros números. «AERTIC está formada por 75 empresas y el número de empleados, considerando solo los centros de trabajo de La Rioja, es en la actualidad de 1.100 empleados con un volumen de facturación agregado de más de 210 millones de euros», explica el secretario general del colectivo, Javier Ridruejo. «Más allá de nuestro clúster, es difícil saber cuántas TIC hay en total porque las estadísticas del INE están indexadas por epígrafes de las actividades profesionales y el sector está muy dividido; hay empresas que tienen un epígrafe que poco tiene que ver con su actividad TIC en este momento», admite y añade: «Calculamos que habrá unas 200 firmas».

Esas diferencias de criterios a la hora de cuantificar los epígrafes se ejemplifican en entidades como la UNIR, Masscomm o Fundación Universidad de La Rioja, con actividades del mundo TIC, registradas en AERTIC pero no en el INE.

«La crisis ha afectado claramente al sector, han desaparecido firmas consolidadas, pero también hay mucho dinamismo, muchos de los emprendedores lo son en TIC, y se han creado nuevas», apunta José Luis Pancorbo, presidente de AERTIC.

En esta situación, ¿cómo se presenta el futuro a corto-medio plazo en las TIC riojanas? «Internet es la gran oportunidad para generar productos tecnológicos en cualquier lugar del mundo: se necesita talento, formación y recursos humanos», indica.

«Si La Rioja apuesta por ello, de hecho hay empresas que son referente en toda España, a poco que nos lo creamos y que las Administraciones públicas cuiden y mimen a la industria tecnológica riojana, lo mismo que se ha cuidado a otros sectores (vino, calzado, etc.), además del talento y también de la fuerza de los empresarios TIC riojanos, se puede crear un gran sector TIC riojano, que sea uno de los pilares de la región», subraya. Este apoyo pasa, en su opinión, por que «las administraciones riojanas y también las empresas confíen en las firmas locales al invertir en tecnología; no queremos subvenciones en primera persona, pero sí un catálogo de ayudas para la adquisición de tecnología en las empresas riojanas... Y ver en qué se convierte la Agenda Digital en la que trabaja el Gobierno regional».

Demanda laboral

Desde CC OO de La Rioja denuncian la situación laboral. «Nos encontramos con una disminución sistemática, desde el año 2011, de los gastos destinados a sueldos y salarios de los trabajadores. Una reducción generalizada del salario percibido por trabajadores», señala Enric Antoni Climent, responsable del sector TIC del sindicato en España.

Además, demandan un nuevo convenio sectorial en el ámbito nacional. «Nuestras reivindicaciones reflejan las demandas de los trabajadores, que pasan por el incremento mínimo de salarios, la flexibilidad y la reducción de la jornada anual para facilitar la conciliación, así como la clasificación profesional real, actualizada con la nueva Reforma Laboral», entre otros aspectos.