El Camino honra a su patrón

Un grupo de peregrinos recorre el Camino con rumbo al parque de La Grajera./
Un grupo de peregrinos recorre el Camino con rumbo al parque de La Grajera.

Varios de los cientos de peregrinos que vivieron el Día de Santiago en La Rioja transmiten su visión de la Ruta

DANIEL ORTIZlogroño

LAS CIFRAS

25.620 peregrinos ya habían recorrido la ruta francesa del Camino antes del inicio del verano
2.600 pernoctaciones ha registrado este año el albergue de Logroño, 200 más que el curso pasado

La memoria suele extender sus tentáculos en torno a selectos puntos de anclaje. La capacidad mental es limitada y, por tanto, todo aquello que queda desvinculado de un hito especial está condenado a perderse en el olvido. Para los miles de peregrinos que cada año atraviesan La Rioja con rumbo a Galicia pocas fechas significan tanto como la del 25 de julio. Por ello, muchos de ellos guardarán en su retina que el Día de Santiago de 2016 lo vivieron disfrutando de la hospitalidad de los riojanos.

En lo simbólico, el Día de Santiago es la fecha más importante del año en el Camino, aunque a efectos prácticos esto no se traduzca -como ocurre en la capital gallega- en una proliferación de peregrinos a lo largo de él. «No representa una concurrencia extraordinaria, aquí estamos llenando el albergue todos los días, aunque sí queremos que sea un día especial para todos los peregrinos que pasan con nosotros esta fecha». Lo explica Juan Cruz, el presidente de la Asociación Riojana de Amigos del Camino de Santiago, quien revela que por el ancestral sendero que atraviesa la región el número de caminantes está al alza.

«A 30 de junio hemos tenido en el albergue municipal de Logroño 2.600 pernoctaciones, que son unas doscientas más que el año pasado», explica. No en vano, el número de peregrinos que ha recorrido el Camino Francés este año -el que transcurre por la Comunidad- supera los 25.000, la octava parte de los que culminan la ruta en la plaza del Obradoiro.

Volviendo al punto de partida, diversas entidades riojanas se volcaron ayer para que el Día de Santiago fuera recibido como un regalo especial por aquellos peregrinos que lo vivieron en su territorio. Los Amigos del Camino revivieron una tradición que se repite desde décadas, obsequiándoles con una botellita de vino de Rioja y un bollo de pan con la forma de una concha. Ya por la tarde, tras la misa, ofrecieron una copa de vino acompañada de pinchos para agasajar al peregrino.

LAS CLAVES

La Asociación Riojana de Amigos del Camino reeditó el reparto de vino y pan en el albergue de Logroño
«Aunque no sean hoteles de cinco estrellas, antes no había tantos albergues ni estaban tan equipados»
La afluencia de peregrinos ha crecido sensiblemente en el Camino Francés a su paso por La Rioja

Y entonces es cuando sucede lo inevitable. Las viandas propician que el ambiente sea más distendido y cuando la comodidad aparece las historias se apilan en cada rincón. Todas comparten la pasión por un Camino que a menudo se recorre por cuestiones casi antagónicas -religiosas, deportivas o culturales-, pero en el que son pocos los que cuestionan que el poso es positivo más allá de la tortura física.

Ese legado llevó, precisamente, a los Amigos del Camino a dedicar buena parte de su tiempo a la atención del peregrino como hospitaleros. «Lo hacemos porque nos gusta, para devolverle al Camino todo lo que el Camino nos ha dado a nosotros», señala Juan Cruz, quien lo ha recorrido en tres ocasiones: «La primera vez lo hice cuando mi hijo mayor tenía once años, la segunda con mi hijo pequeño y la tercera con los dos».

«Desde que lo hice por primera vez hasta ahora ha cambiado muchísimo, no había tantos lujos como ahora», recuerda, indicando que, «aunque no sean hoteles de cinco estrellas, el peregrino agradece tener en el albergue servicio de cocina, de lavadora, duchas y literas». «Antes había menos albergues y estaban peor equipados», concluye.

Un recorrido, mil vivencias

«Nos gusta ejercer de embajadores de La Rioja para el resto del mundo»

«¿Pero me lo estás diciendo en serio? ¿Me vais a invitar a comer?». Así de perplejos respondían algunos de los peregrinos que eran cariñosamente asaltados por personas en delantal mientras caminaban por el entorno de la iglesia de Santiago.

Lo mejor para ellos era que sí, les hablaban en serio. En los delantales estaba serigrafiado el anagrama de La Becada, asociación gastronómica de Logroño que a lo largo de este 2016 celebra su 75 aniversario. Y, ayer, sus socios se acordaron de los peregrinos para brindarles un almuerzo fraternal con motivo del Día del Santo, en el que el único requisito para participar eran los tiques distribuidos por los centros de información al peregrino y los albergues de la ciudad.

Trescientos comensales estaban invitados a su mesa para degustar un menú riojano, se mirase por donde se mirase. Patatas con chorizo y lomo con pimientos, acompañado por el correspondiente vino (de Rioja), agua, pan y postre.

«La idea surge porque tradicionalmente cualquiera de los socios puede invitar a comer a todos los peregrinos que pasen por aquí y nos sentimos orgullosos de ejercer de embajadores de La Rioja para el resto del mundo», señala el presidente de la asociación, Carlos Sobrino.

Además de agasajar al peregrino, Sobrino considera que los actos como el que ayer desarrolló su asociación contribuyen a reforzar la imagen de la región más allá de sus fronteras: «Es algo que recordarán toda su vida; de hecho, cada año nos llegan cartas y postales de agradecimiento de todo el mundo, desde Alemania hasta Japón, en las que nos agradecen el trato recibido».

Pero para recoger esos frutos hay que sembrar antes una buena dosis de esfuerzo, ya que el presidente de La Becada indica que «desde las ocho de la mañana hemos estado ultimando los preparativos la treintena de socios que colaboramos en la iniciativa.

Los cuatro pilares

El almuerzo ofrecido ayer representa el segundo de los actos oficiales con los que La Becada conmemora su aniversario, y que están centrados en reforzar los cuatro totems de su lema: Gastronomía (por su origen y naturaleza), amistad, hospitalidad (materializada en invitaciones diarias a los peregrinos) y cultura.

Dice el refrán que algo tiene el agua cuando la bendicen. Bien por la oportunidad de coincidir con gente llegada desde todos los extremos del planeta, bien por entrar en comunión con uno mismo, lo cierto es que una frase se repite insistentemente entre los peregrinos: «Puedes iniciar el Camino solo, pero nunca estás solo en el Camino».

Se trata de un lema que encarna a la perfección un cuarteto unido entorno al vial sagrado, formado por un italiano, dos mexicanas y un gallego (aunque residente en Inglaterra). «Nuestra idea era empezar la peregrinación solos para ver qué nos deparaba, nos encontramos y ahora seguimos adelante juntos», señala Rubén, el residente en las islas.

Con Saint-Jean-Pied-de-Port como punto de partida, los cuatro se vieron sorprendidos por el ambiente agradable que encontraron ayer en Logroño. En torno al almuerzo brindado por la asociación gastronómica La Becada, confesaron que esperan culminar esta primera experiencia en el Camino nada menos que en Finisterre. «No nos ponemos límites, pero las rodillas ya van diciendo lo contrario», bromea Rubén. Junto a él y el compañero italiano, las mexicanas relatan que la experiencia está superando sus expectativas. Clara y Melissa sostienen que «era como un sueño que teníamos desde hacía mucho tiempo y todo está siendo mucho mejor de lo que esperábamos, es algo que te marca la vida».

Pocos metros más allá, Txomin y otros cuatro compañeros revisan sus bicicletas para seguir hasta Santiago, adonde esperan llegar el sábado. Ellos empezaron la marcha en Roncesvalle, pues son del norte de Navarra, y aseguran que «representa un esfuerzo muy grande la primera vez, cuando no estás lo suficientemente preparado, pero hacerlo junto a la cuadrilla siempre te da ese plus de fuerza que necesitas para completar la etapa.

Otros, en cambio, no aspiran a brindar este año con un albariño por la culminación del Camino. Es el caso de José y su esposa, ambos de Alberite, que el sábado iniciaron la marcha desde Roncesvalles para poner un punto y aparte en Logroño. «Mañana tenemos que volver a trabajar, pero seguro que retomaremos el Camino», confiesa.

Iñaki es de San Sebastián y ha completado dos veces con éxito su peregrinación. En esta tercera le acompañan sus hijos adolescentes, con los que «hay que ir poco a poco y este año llegaremos hasta Santo Domingo para retomarlo más adelante». En el momento en que todos ellos se abracen en el Obradoiro recordarán durante muchos años que este Día de Santiago lo vivieron en La Rioja.