La ciudad de las 105 rotondas

Fuente de Murrieta con una iluminación especial en 2005./
Fuente de Murrieta con una iluminación especial en 2005.

Crecen en Logroño como setas y agilizan el tráfico, pero también suscitan polémicas e incluso les ponen apodos

MARÍA CASADO

En los últimos quince años las rotondas han crecido casi como las setas. Agilizan el tráfico, que es su propósito, pero en ocasiones se ha abusado de ellas. La forma de transitarlas supone además un motivo de discusión entre todo el mundo, pero gracias a ellas también se han solucionado muchos problemas en intersecciones. En Logroño se cuantifican en la actualidad -contando las de los polígonos- más de un centenar de rotondas, 105 en concreto, entre las que se incluyen dos partidas (las de avenida Club Deportivo con Chile y Duques de Nájera con Vara de Rey) y la 'plaza salón' de Gran Vía, a las que habrá que añadir en breve las dos que se van a construir en Lope de Vega.

Pero este 'invento' relativamente reciente en Logroño, al que ingenieros y profesionales de la conducción califican de gran acierto, tiene más de un siglo de vida. «Se suele pensar que el origen de las rotondas es inglés, pero no, fue un arquitecto francés, Eugène Hénard, quien proyectó las primeras glorietas urbanas en París», recuerda José Miguel Mateo, ingeniero que ha ocupado hasta este curso, durante 16 años, el decanato del Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de La Rioja. Desde finales del siglo XIX ya existían problemas de saturación de tráfico en las grandes ciudades. «Las primeras rotondas surgen en zonas de grandes monumentos, para intentar ordenar los cruces. Así, donde se instaura la circulación giratoria en sentido único fue en dos importantes plazas parisinas: la plaza de l'Étoile, en torno al Arco del Triunfo, y la plaza de la Nación», apunta Mateo. Unos años después, en 1925, apareció la primera rotonda inglesa en el centro de Londres. Lo que sí es mérito inglés fue la implantación de rotondas en las carreteras interurbanas.

«No siempre funcionaban como ahora, de hecho al principio tenía preferencia el que entraba; pero en los años sesenta se da prioridad al que circula ya por el 'anillo'. En España esta regla adopta el carácter de norma en 1990», señala el exdecano de los Ingenieros de Caminos de La Rioja. «Como se recoge en algunos estudios, las experiencias entre 1976 y 1983 demostraron que la rotondas regidas por la prioridad del anillo eran más seguras y, en general, tienen más capacidad que las intersecciones normales o semaforizadas», apunta José Miguel Mateo, y añade: «además de agilizar el tráfico suponen un ahorro importante de combustible». Así llegaría la primera glorieta española en Palmanova (Mallorca) en 1976. En Logroño esta sería la de la fuente de Murrieta, oficialmente plaza del Alférez Provisional.

La solución más barata

Pero, ¿todas las que se ejecutan son necesarias? «Quizás se está abusando de ellas a la hora de resolver las intersecciones. Los enlaces son la mejor solución, pero claro las rotondas son más baratas», indica Mateo.

EN RESUMEN

Historia. Las rotondas son de origen francés; las primeras las proyectó el arquitecto Eugène Hénard y se ejecutaron en 1907 en París, en el Arco del Triunfo y en la plaza de la Nación.
Aportación inglesa. En 1925 se hizo la primera glorieta en el centro de Londres, posteriormente las utilizaron de forma frecuente. Fueron los primeros en introducir las de uso interurbano.
Funcionamiento. Inicialmente la prioridad la tenía quien entraba a la rotonda; en los años sesenta se cambió y se dio preferencia a quien está dentro del anillo.
Logroño. Se popularizan en los años noventa, aunque antes estaba la de Murrieta. En la actualidad superan el centenar, unas 105.

Otro de los aspectos recurrentes es la diferencia de tamaño entre unas glorietas y otras. «No hay unas dimensiones marcadas; en España no hay normativa estándar, simplemente recomendaciones, desarrolladas por las autonomías. Sobre el tamaño hay cierta controversia: las muy grandes tienen el riesgo de que se pueda coger más velocidad y entonces hacerse más peligrosas; si son excesivamente pequeñas se dificulta el trazado», precisa. Pero no siempre el ingeniero se encuentra con el contexto ideal para proyectarla. «Es más difícil de lo que parece, además casi todas están muy condicionadas por el entorno urbano que limita las posibilidades».

Y en todo ello queda pendiente de resolverse una cuestión: «Obliga a los peatones a realizar itinerarios más largos», concluye este ingeniero de Caminos.

Entre las rotondas más significativas de Logroño por sus características destaca la de Chile-Circunvalación, por su gran tamaño y la gran densidad de tráfico que soporta (de 1991); y la más pequeña, pero con mucho ajetreo, la situada junto al Puente de Piedra y el Hospital de La Rioja.

«Las glorietas también sirven como puertas de entrada de las ciudades y en este sentido la del IX Centenario 1095-1995 (que se construyó ese año) me parece especialmente significativa», subraya el exdecano.

Símbolos a posteriori

Pero si algo ha cambiado desde los inicios es el planteamiento de las rotondas. «Inicialmente surgían en torno a monumentos, como el caso de la fuente de Murrieta; ahora se crean los símbolos o monumentos a posteriori», admite José Miguel Mateo.

La realidad es que merced a las glorietas se localizan cruces y en algunas ocasiones se han hecho con apodos populares: 'las espaldas mojadas' (rotonda de los Ilustres), 'el reloj de sol', etc.