Pioneros en educación transformadora

En la escuela de facilitadores juveniles, que tiene lugar los miércoles, los chavales aprenden a gestionar acciones y solventar conflictos. /
En la escuela de facilitadores juveniles, que tiene lugar los miércoles, los chavales aprenden a gestionar acciones y solventar conflictos.

El programa Educándonos, de Fundación Pioneros, cuenta con 230 chavales que participan activamente

MARÍA CASADOlogroño

A veces basta con ponerse en el lugar del otro para encontrar sentido a lo que le ocurre a uno mismo. A veces muchos problemas de conducta se solucionarían con un poco de empatía y cercanía... Sin embargo, pocas veces la sociedad se para a escuchar estas llamadas, pero cuando lo hace los resultados son asombrosos. Hace dos años y medio Fundación Pioneros dio una vuelta de tuerca más a la actividad social que realiza desde hace más de cuatro décadas.

Entonces se puso en marcha el programa Educándonos, en el que hoy participan 230 chavales. «Nace con una misión de educación transformadora, transformamos el contexto: individuo, grupo y sociedad. Pero también tiene un amplio sentido de desarrollo comunitario», explica José Manuel Valenzuela, director de Educándonos. Para ello se cuenta con un equipo de cuatro educadores, a los que se añaden colaboradores puntuales. Nada es por azar, detrás de cada actividad hay un fin pedagógico. «Se basa en la Educación Popular, corriente impulsada por Paulo Freire», añade Valenzuela. Se trabaja en pro de una educación horizontal, en la que el profesor tiene un rol de facilitador del aprendizaje, pero no que sea incuestionable, es algo abierto, inspirado por la idea de que «nadie sabe todo y todos sabemos algo».

Más allá de la cuestión teórica, es 'pionera' la puesta en práctica del programa. «La participación juvenil debe ser un espacio de aprendizaje, un proceso en el que los jóvenes se conviertan en protagonistas, que ellos mismos gestionen el grupo y las acciones, para que ellos puedan transformar lo que les rodea; es lo que se ha llamado 'empoderamiento juvenil' para el que nosotros les facilitamos diferentes herramientas», indica el director de Educándonos. Todo ello en un contexto en el que prima la diversidad cultural de los participantes (lo que se ve como un valor y una fuente de riqueza) y se sustentan en varios pilares como la educación emocional, la educación en conflictos o la educación en igualdad.

Para conseguir sus objetivos se trabaja sobre todo en grupo. «Lo importante es generar esos espacios de encuentro entre los jóvenes», subraya José Manuel Valenzuela. Todo ello se lleva a cabo a través de la educación formal, en los institutos, educando en valores dentro del aula, que suele desarrollarse en las horas de tutoría y por otra parte, en la educación no formal, a través de procesos grupales que se realizan por las tardes.

Los lunes cuentan con un taller de guitarra donde conviven culturas y generaciones; los martes es el día de la Escuela de música, dentro del proyecto de la Asociación Pablo Sáinz Villegas para el Legado de la Música Sin Fronteras; los miércoles tiene lugar la escuela de formación de facilitadores juveniles, un espacio para formar a jóvenes en competencias y habilidades para el trabajo social juvenil; los jueves es el turno de 'Facilarte' que fomenta el desarrollo de valores artísticos, y también hay un espacio multidimencional que organiza talleres, visitas culturales, etc.

Aprendes para la vida

Gery -17 años, llegó de Bulgaria hace diez años- y Mohamed El Mitari -20 años, nacido en Marruecos, pero en España desde hace 19 años-, son dos de los jóvenes implicados en Educándonos. Ambos participan desde hace meses en la escuela de Facilitadores Juveniles y reconocen que les ha cambiado. «Lo que más me gusta es la aceptación que hay, además aprendes para la vida», indica Gery. «Te ayuda a socializarte, a afrontar las situaciones (conflictos) con más tranquilidad», explica Mitari, que, tras dejar los estudios, los ha retomado este año haciendo un PCPI de Soldadura y Mecanizado por las mañanas y sacándose cuarto de Educación Secundaria Obligatoria.

Los dos admiten que en el grupo se sienten apoyados, pero a la vez esa dinámica les permite meterse en la piel de los demás y darles consejos. «Me hace pensar, tanto para ayudar a los demás como para no cometer yo los mismos errores», añade Mitari. Pero Gery no quiere quedarse solo en participante. «Estoy preparándome para dar alguna sesión en los encuentros el año que viene, me gusta lo de ser educadora», concluye.